Tras permanecer varios días ingresada en el hospital para recibir tratamiento intravenoso contra el herpes que sufrió (producido por la misma bacteria de la varicela), Masako Owada abandonó el centro médico en compañía de su esposo, el príncipe heredero Naruhito del Japón.
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A menos que se haga una enmienda a la norma actual, por el momento, la princesa Aiko, que acaba de cumplir dos añitos, no podrá reinar.

11 DICIEMBRE 2003
No ha sido éste un buen año para la Familia Imperial nipona. De un lado, porque ha vivido una auténtica pesadilla a lo largo de estos últimos doce meses, a causa del cáncer de próstata que le fuera diagnosticado al emperador Akihito el pasado diciembre de 2002; un mal sueño que, y a pesar de que el Emperador superara en enero de 2003 una delicada operación para extraerle el tumor, parece no haber concluido a tenor del último parte médico sobre su estado de salud, que apunta a la posible reaparición de tejidos cancerígenos. De otro, porque los futuros Emperadores del Japón siguen teniendo una asignatura pendiente: proveer al Imperio de un Heredero. Y es que la princesa Masako cumplió, el pasado 9 de diciembre, 40 años sin dar un “varón al trono”.
Un annus horribilis
Al parecer, no se está sometiendo a ningún nuevo tratamiento para quedarse nuevamente embarazada. Si a esto unimos que se casó en junio de 1993 y que no se anunció su primer embarazo hasta diciembre de 1999 -y gracias al tratamiento de fertilidad al que según se dijo fue sometida-; que unos días más tarde sufrió un aborto, y que pasaron bastantes meses hasta que nuevamente se anunció su segundo embarazo (16 de abril de 2001), Masako podría tener realmente dificultades para traer al mundo a un segundo vástago. Aparte, para colmo de males, tampoco termina de ordenarse la reforma de la ley en materia de sucesión, vigente en el Japón desde el siglo XIX, que impide que una mujer acceda al trono del Crisantemo. De forma que, y a menos que se haga una enmienda a la norma actual, por el momento, su primogénita, la princesa Aiko, que acaba de cumplir dos añitos, no podrá reinar.
Tal vez haya sido esta tensa y estresante situación, la que, además, le haya provocado a la Princesa una erupción o salpullido llamado Herpes Zoster, de igual forma que le ocurriera a su suegra, la emperatriz Michiko, en 1997. No obstante, todo parece tomar otros derroteros más afables. Así, tras permanecer varios días ingresada en el hospital para recibir tratamiento intravenoso contra el herpes (producido por la misma bacteria de la varicela), Masako Owada abandonó el centro médico en compañía de su esposo, el príncipe heredero Naruhito del Japón, y al día siguiente celebró en Palacio una fiesta de cumpleaños por todo lo alto.
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