He ido al taller de Martina Klein y descubrí cómo transformar un marco de fotos en una pieza con historia gracias a telas, color y creatividad
Durante la celebración de la muestra Ecléctica en Barcelona, descubrimos que personalizar un marco de fotos con telas es cuestión de 45 minutos, cuatro materiales y muchas ganas de crear.
Martina Klein creció rodeada de planos, maquetas y conversaciones sobre espacios. Hija de arquitectos, pasaba horas en el despacho de sus padres, donde daba rienda suelta a su creatividad con manualidades mientras ellos trabajaban. Aquella inquietud nunca desapareció. Durante la pandemia, además, las manualidades regresaron con fuerza a su vida y acabaron convirtiéndose en una actividad familiar de la que sus hijos fueron los primeros entusiastas.
No sorprende, por tanto, que una labor haya sido una de las protagonistas de Ecléctica, la singular muestra de interiorismo y experimentación creativa que, además de espacios inspiradores, ofrece talleres y experiencias para el público. El pasado 9 de junio, en el comedor y salón que ha cocreado junto a la interiorista Pia Capdevila (directora creativa de la muestra), Martina impartió el taller ‘Para enmarcar’. Durante la sesión enseñó a los asistentes cómo forrar un marco de fotos con tela, incluyendo tanto el marco como el paspartú. La actividad estuvo conducida junto a Pia Capdevila y el equipo de Lo de Manuela, la firma de decoración artesanal mediterránea que fundó tras su etapa como modelo.
A continuación, Martina nos explica el proceso paso a paso para que puedas hacerlo en casa.
La empresaria y presentadora de televisión revela que el espray adhesivo es la clave del acabado profesional: se aplica de forma rápida y uniforme, se seca en segundos y, a diferencia de las colas convencionales, no deja manchas ni residuos visibles en el tejido.
El marco conviene que sea liso, sin tallados ni superficies irregulares, para garantizar que la tela se adhiera de forma limpia y el resultado final sea impecable. Y si no tienes retales a mano, el papel pintado es una alternativa igual de vistosa: varios participantes del taller lo eligieron con un resultado muy atractivo.
El primer paso es medir y recortar la tela. Para forrar el paspartú hay que dejar un margen de entre 2 y 3 centímetros por cada lado respecto al borde: ese sobrante será el que se doble después hacia el reverso para lograr un acabado limpio y sin deshilachados a la vista.
Una vez recortada la tela a medida, se aplica el espray adhesivo sobre la superficie del paspartú y se coloca la tela encima con cuidado, alisando bien para evitar arrugas. El sobrante se dobla hacia atrás y se fija.
Con la parte exterior del paspartú ya forrada, llega el momento de trabajar el hueco central. Se recorta la tela sobrante que cubre la ventana dejando un margen de unos 2 centímetros alrededor del borde interior: ese margen se dobla hacia el reverso y se fija con el espray adhesivo.
El hueco queda así completamente despejado (listo para que luzca la fotografía) y todos los bordes, limpios y rematados.
En la tela botánica que Martina muestra como ejemplo, como no podría ser de otra forma de Lo de Manuela, el efecto es especialmente logrado: el estampado enmarca la imagen con una presencia que ningún paspartú liso podría igualar.
El marco se forra igual, pero con más margen y más detalle
Con el paspartú listo, es el turno del marco. Martina recomienda elegir una tela que contraste con la del paspartú: “la combinación de dos tejidos distintos aporta riqueza visual y convierte el conjunto en una pieza con mucha más personalidad”, cuenta.
El proceso es similar al anterior, pero con un margen mayor: en este caso hay que dejar unos 5 centímetros por cada lado al recortar la tela. Se forra primero el borde exterior, pegando la tela con el espray adhesivo, y a continuación se libera la ventana central recortando con cuidado y doblando los márgenes hacia el reverso.
Por otra parte, las esquinas merecen atención especial, pues hay que recortarlas bien para que no queden abultadas y el acabado sea completamente limpio. Un doblez descuidado en las esquinas es lo que más se nota en el resultado final, así que vale la pena tomarse el tiempo necesario.
Con el marco y el paspartú forrados por separado, llega el momento de unirlos. Hay que hacerlo con paciencia: el proceso de entelado añade algo de grosor a ambas piezas, por lo que el encaje puede requerir un pequeño ajuste. De ahí que Martina recomiende trabajar siempre con tejidos de poco grosor, que garantizan un resultado más limpio y un montaje sin complicaciones.
Una pieza hecha a mano con mucho más carácter que cualquier marco de tienda
El marco personalizado está listo. En el ejemplo, en lugar de una fotografía luce un collage abstracto realizado con telas: una pieza única, hecha a mano, que demuestra que, con buenos materiales, un poco de técnica y mucha creatividad, el diseño está al alcance de todos.
La base, neutra; el color, en los detalles. La paleta de la casa conviene mantenerla en tonos neutros: lienzo natural, beige, piedra, blanco roto. El color y la personalidad llegan a través de los complementos, que pueden cambiarse con mucha más facilidad y menos presupuesto.
Invierte en textiles de calidad. Los textiles son los que visten y dan calidez a un espacio. Martina apuesta por materiales nobles: duran años, mejoran con el uso y acompañan la vida de una casa durante mucho tiempo. No es un gasto, es una inversión.
Cojines. ¿Cuántos cojines son demasiados? Va a gustos, dice Martina. Lo que sí recomienda es combinar distintos tamaños y formas: mezclar cuadrados con rectangulares rompe la uniformidad y da mucho más juego compositivo al conjunto. Así lo vemos en el salón del espacio de Ecléctica (eclecticabcn.com) que ha creado junto a la interiorista Pia Capdevila, que se puede visitar hasta el 13 de junio en el Círculo Ecuestre de Barcelona.