Junio y las primeras semanas de julio coinciden con el periodo de vacaciones de los futbolistas. Eso, unido a que es temporada alta en el mundo nupcial, hace que sean muchos los deportistas que eligen estos días para darse el 'sí, quiero'. Uno de los últimos en hacerlo ha sido Fernando Pacheco, actualmente portero del Al-Fateh S. C. de la Liga Profesional Saudí —aunque ha jugado en el Real Madrid C. F., Deportivo Alavés y R. C. D. Espanyol—, que este fin de semana se ha casado con Ángela Guerrero en Marbella en una boda de ensueño. Eligieron el día 6, una fecha que compartieron con sus seguidores en redes sociales el pasado mes de febrero al publicar varias fotografías juntos en las que se veía el anillo de compromiso de la diseñadora de interiores, un elegante solitario.
La suya fue una boda civil celebrada en el Club de Campo La Zagaleta, uno de los clubes de golf más exclusivos de Europa. Un evento al que asistieron 150 invitados, entre los que estuvieron amigos y los compañeros del RCD Espanyol de Barcelona, entre ellos, Lele Cabrera y su mujer Meri, o Sergi Gómez, que acompañaron a los novios en su entrada a la fiesta. Organizaron todos los detalles del día con mucho cariño con la ayuda del equipo de wedding planners de Sophie Kors, quienes se han encargado de montar, entre otras, la boda de Garbiñe Muguruza y Arthur Borges o la de Daniel Clará (hijo de la diseñadora Rosa Clará) y Anne-Marie Colling.
La historia de amor de Ángela Guerrero y Fernando Pacheco
Tal como cuenta a ¡HOLA! Ángela, ella y Fernando se conocieron en Marbella, la ciudad que han elegido para su enlace. Fue hace ocho años. "Coincidimos en un chiringuito y enseguida nos fijamos el uno en el otro. De forma completamente casual, me encontré con una conocida que, sin saberlo, acabó siendo la responsable de nuestra presentación". Pero no fue hasta un año después cuando empezaron a salir juntos. "Siempre digo que el destino quería que nos conociéramos y, visto lo que vino después, qué sabio fue. Nos tenía reservada la mayor de las aventuras. Tras un año manteniendo el contacto y hablando a distancia, decidimos volver a vernos en Málaga. La chispa seguía intacta y fue entonces cuando comenzó nuestra historia juntos", nos explica.
Lo de casarse pilló a Ángela por sorpresa. "Tras cinco años de relación, nació nuestro primer hijo, Fernando, y su llegada supuso un antes y un después para nosotros. Nos hizo sentir más unidos y más equipo que nunca", relata ella. Y fue entonces, al ver lo que habían creado, cuando el futbolista empezó a darle vueltas a dar un paso más y le pidió matrimonio a la interiorista.
Los tres vestidos de novia de Ángela Guerrero
Dos años antes de su boda, Ángela había conocido a José María García, director creativo de Ze García. Por aquel entonces la pareja vivía en Barcelona; eran vecinos del atelier y un buen día, después de mucho buscar un vestido para la boda de una amiga y no dar con nada que le convenciera, Ángela decidió entrar. "José y yo conectamos desde el primer momento; fue pura química. Supo entender a la perfección lo que buscaba y me hizo sentir como si estuviera hablando con un amigo de toda la vida. Esa conexión no ocurre todos los días", nos cuenta. Por eso, cuando llegó el momento de buscar su vestido de novia, lo eligió a él.
José fue el encargado de crear tres looks para la novia. El primero fue el que llevó en la preboda: un vestido corto, mini, en una especie de tafetán de seda, anudado con lazada, todo drapeado a mano y con una flor en la cadera. Lo combinó con unos mules de tacón transparente de Amina Muaddi.
Para el de la ceremonia, Ángela tenía muy claro que buscaba algo limpio, elegante, favorecedor y muy femenino. También que quería acompañarlo de un velo. Pero no solo sus gustos fueron determinantes a la hora de dar forma al diseño, también la ubicación. "La boda se celebraba en Marbella, en un espacio con una vibra muy andaluza/mediterránea, muy especial. Ella tenía la ilusión de llevar un vestido con volumen, un vestido grande, clásico, palabra de honor, cortado a cintura baja, con una falda de muchísimo volumen, mucha cola y cancán interior. La línea del vestido era relativamente tradicional. Además, lo acompañamos con un velo cortado en cascada, bordado entero, con todo el contorno en encaje/chantilly, que le daba un punto todavía más regio al look y al momento", nos cuenta el diseñador. El velo, diseñado por Ze García, se lo regalaron sus amigas de toda la vida.
Pero hubo un tercer traje, el de la fiesta, un diseño que la novia describe como el vestido de sus sueños. "Siempre lo imaginé exactamente así: una combinación de sensualidad y elegancia, pero sin renunciar a la comodidad. Quería un diseño que me permitiera moverme con libertad, disfrutar cada instante y acompañarme en un baile nupcial bajo las estrellas". El diseñador de Ze García os cuenta que todo partió de una pieza muy concreta: una especie de body confeccionado con cristales de Swarovski. Lo combinaron con una falda anudada en seda natural, con abertura en la pierna y unas lazadas que pasaban por el cuello, creando un corte halter y dejando la espalda descubierta. "Era un look muy divertido, con ese punto más sexy que casi todas las chicas quieren llevar en la fiesta de la boda", asegura el creativo.
De las joyas al ramo, todos los complementos que llevó la novia
Combinó ambos diseños con unos zapatos de Aquazzura y otros de René Caovilla. "Estos últimos son, al igual que el vestido, los zapatos de mis sueños", asegura la novia. En cuanto a las joyas, todas las piezas que llevó —unos pendientes solitarios, una pulsera rivière y las alianzas de ambos— pertenecen a la misma firma que su anillo de compromiso, Tiffany & Co.
Los ramos de novia blancos nunca pasan de moda. El motivo es sencillo: son clásicos, elegantes, duraderos en el tiempo y funcionan con todo tipo de vestidos. Ángela lo sabe y por eso apostó por una composición de rosas en este tono para su boda. Se lo regaló una de sus mejores amigas y fue creado por Pedro Navarro. "Su trabajo me encantó desde el primer momento. Sin duda, fue uno de los detalles más significativos de ese día", asegura.
Un look de belleza muy natural
Un look nupcial no está completo si no se eligen el peinado y el maquillaje adecuados; dos decisiones a las que no siempre se les da suficiente peso y que pueden ser determinantes en el resultado final. Ángela nos cuenta que contó con Raquel Costales, embajadora de Chanel Beauty, para este trabajo. "Fue una suerte encontrarme con ella durante el proceso de creación de mi look, porque entendió perfectamente lo que buscaba. Me propuso un moño pulido con raya a un lado, muy inspirado en la estética de las pasarelas de Prada. Al principio no me imaginaba llevando un recogido de ese estilo, pero confié en su criterio y creo que fue todo un acierto".
En cuanto al maquillaje, la novia quería una piel luminosa y trabajada, pero con un acabado muy natural. "Potenciamos los rasgos marcando sutilmente los pómulos, la mirada y los labios, buscando un resultado elegante y atemporal", concluye. El resultado no pudo ser más favorecedor.
















