Con extremada puntualidad, las princesas Victoria y Magdalena de Suecia acudieron ayer por la noche al 90º aniversario del Gimnasio Enskilda, en Estocolmo, la escuela privada a la que asistieran siendo unas niñas.
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Durante el acto, las Princesas dieron muestras de su buena relación. Las dos hermanas demostraron, como siempre, que se llevan fenomenal y que existe gran complicidad entre ellas.

20 MAYO 2003
Con extremada puntualidad y los nervios a flor de piel, acudieron ayer por la noche las princesas Victoria y Magdalena de Suecia al 90º aniversario del Gimnasio Enskilda, en Estocolmo, la escuela privada a la que asistieran siendo unas niñas. El mismo colegio en donde las Princesas aprendieron sus primeras lecciones de mates, lengua, geografía, historia, ciencias... y, lo más importante, donde hicieron amigos para toda la vida. “El mejor recuerdo que guardo del Gimnasio Enskilda es su gente”, declaró la Heredera al trono.
La cita tuvo lugar en el Ayuntamiento de Estocolmo donde unos 1.200 asistentes –entre alumnos y profesorado- esperaban ávidamente la llegada de las invitadas de honor. Chicos, apuestamente vestidos y engominados, paseaban por el lugar haciendo tiempo, mientras que las chicas, muy elegantes con trajes de gala en tonos claros, afrontaban los nervios de la espera con entretenidas conversaciones en pequeños grupos.
Alrededor de 15 alumnos, vestidos de marineros y dispuestos en dos filas a ambos lados de la escalera de entrada, dieron la bienvenida a las Princesas, quienes, en todo momento sonrientes, posaron a su llegada para los fotógrafos. Después de los discursos de apertura del acto, las Princesas leyeron los números ganadores de una tómbola. Fue entonces cuando Victoria de Suecia protagonizó la anécdota divertida de la jornada al equivocar las cifras de algunas de las papeletas –recuérdese que la Heredera, al igual que otros miembros de la Familia Real sueca, padece dislexia-. El público, que rió inocentemente el descuido de la Princesa, le dio un cálido aplauso cuando concluyó la rifa.
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