Mientras Noruega sigue pendiente del caso Marius, cuya sentencia se conocerá el próximo 15 de junio, y la salud de la princesa Mette‑Marit continúa generando preocupación —la heredera figura ya en lista de espera para un trasplante de pulmón—, el príncipe heredero Haakon ha protagonizado una jornada especialmente significativa. El futuro rey se ha “separado” de su esposa por unas horas para cumplir con un compromiso que toca directamente el corazón de ambos: la celebración del 25.º aniversario del Fondo de los Príncipes Herederos, la iniciativa social que nació el mismo día de su boda y que hoy es uno de los pilares de su labor pública.
Este año, la celebración ha estado marcada por una ausencia muy destacada: es la primera vez que la princesa Mette‑Marit no puede asistir al aniversario del fondo que nació precisamente de su boda con Haakon de Noruega. Su delicado estado de salud la ha obligado a quedarse al margen de un acto que siempre han presidido juntos, y su ausencia ha añadido un matiz profundamente emotivo a una jornada que forma parte esencial del legado compartido de la pareja. De hecho, su último acto oficial fue el pasado 17 de mayo, Día Nacional de Noruega, donde ya se la vio visiblemente frágil y dependiente de oxígeno.
Un enlace que marcó un antes y un después, al igual que el regalo
La boda del príncipe heredero Haakon y Mette‑Marit Tjessem Høiby se celebró el 25 de agosto de 2001 en la Catedral de Oslo, a la que acudieron todas las casas reales europeas, incluida la española encabezada por la reina Sofía y el entonces príncipe Felipe. Fue un enlace histórico: Mette‑Marit se convirtió en la primera plebeya y madre soltera en ingresar en la familia real noruega, un gesto de modernidad que marcó un antes y un después en la monarquía escandinava.
También los novios tomaron una decisión muy importante con la que sorprendieron al pueblo noruego, que la acogió con entusiasmo: la pareja pidió un regalo fuera de lo común que ha tenido consecuencias muy positivas para mucha gente. Y es que aquel gesto ha conseguido cambiar la vida de miles de personas en estos 25 años que la pareja está a punto de cumplir como matrimonio.
Una donación que cambió miles de vidas
Haakon y Mette‑Marit solicitaron que su regalo por su matrimonio fuera una donación económica destinada a crear un fondo con dos objetivos: apoyar proyectos de desarrollo en el extranjero y fortalecer la inclusión y el bienestar de la juventud noruega.
El Gobierno noruego acogió la idea con gran entusiasmo y aprobó una aportación equivalente a una corona por habitante, lo que entonces representaba 4,5 millones de coronas. Así nació el Fondo de los Príncipes Herederos, una iniciativa que, 25 años después, sigue creciendo y transformando vidas.
Este jueves 11 de junio se han celebrado las bodas de plata de este fondo, cuya conmemoración ha tenido lugar en el Palacio Real, con la asistencia de 200 invitados: jóvenes que han participado en los programas, directores de proyectos, socios, miembros de la junta y empleados que han acompañado al fondo durante estas dos décadas y media.
El príncipe heredero Haakon, que en esta ocasión acudió solo, fue el encargado de dar la bienvenida a los allí congregados. La presentadora Amalie Stuve condujo un programa que combinó conferencias sobre juventud marginada, debates sobre inclusión, música, poesía slam y fragmentos de películas creadas en los propios proyectos.
Haakon conversó con varios jóvenes sobre sus experiencias, escuchando de primera mano cómo los programas del fondo han influido en su vida, su salud mental, su autoestima y su capacidad para participar en la comunidad. Fue un acto profundamente personal para él, especialmente en un momento en el que su familia atraviesa una etapa delicada.
Los primeros diez años: sembrar para transformar
Durante su primera década, el fondo financió proyectos tanto en Noruega como en el extranjero. En el país escandinavo se centró en iniciativas que fortalecían las condiciones de crianza, la inclusión y el bienestar de niños y jóvenes. En el extranjero, apoyó proyectos vinculados a la salud y la educación, especialmente en comunidades vulnerables.
Cada 25 de agosto —fecha de su aniversario de boda— se anuncian los proyectos seleccionados. En 2011, un concierto en University Square marcó el décimo aniversario del fondo y su relanzamiento, dando paso al modelo actual: colaboraciones a largo plazo con proyectos seleccionados, centrados en combatir la exclusión y promover la participación juvenil.
El fondo hoy: un motor de inclusión y salud mental
En la actualidad, el Fondo de los Príncipes Herederos apoya proyectos que crean espacios seguros para el empoderamiento juvenil, fomentan la participación social y ofrecen herramientas para desarrollar habilidades personales y comunitarias.
Además, el fondo ha creado sus propios programas, como Flowt, centrados en afrontar desafíos vitales, promover una buena salud mental y desarrollar competencias sociales. Es un modelo que combina acompañamiento, creatividad y prevención, y que se ha convertido en una referencia en Noruega.
Hoy, más que nunca, ese fondo nacido de su boda se convierte en un recordatorio de la visión compartida que ha guiado su matrimonio y su papel institucional y sus bodas de plata llegan en un contexto especialmente sensible para la familia heredera con Mette‑Marit enfrentando un grave deterioro en su salud.













