La princesa Mette‑Marit de Noruega ha protagonizado este 17 de mayo una de las imágenes más comentadas de la Fiesta Nacional del país, una jornada que tradicionalmente reúne a la Familia Real primero en Skaugum, donde los príncipes herederos reciben a la procesión escolar —este año sin la presencia de Ingrid Alexandra—, y después en el balcón del Palacio Real de Oslo. Según la prensa noruega, la aparición de la princesa ha sido “visiblemente frágil”, marcada por la dependencia de oxígeno y por la necesidad de sentarse en varios momentos para evitar el agotamiento. Su esfuerzo por participar en una fecha tan señalada ha sido evidente desde el primer instante.
Mette‑Marit apareció a las puertas de su residencia en Skaugum con una cánula nasal perfectamente visible y un pequeño equipo de oxígeno, un dispositivo que en los últimos tiempos la acompaña en la mayoría de sus desplazamientos. Días atrás, la princesa había sido fotografiada con el mismo equipo durante una visita a la prisión de Oslo para ver a su hijo Marius, una imagen que ya había generado preocupación en el país. Por eso, más que el respirador, lo que hoy ha llamado la atención ha sido el esfuerzo físico que la princesa ha realizado para no faltar al Día Nacional, una de las festividades más importantes del país nórdico.
Durante el tradicional saludo a los escolares en Skaugum, Mette‑Marit necesitó de una silla situada discretamente a un lado del acceso principal. Según la prensa local, esta previsión formaba parte del plan médico establecido para la intensa jornada que le esperaba a la princesa. Así, durante el tradicional saludo a los escolares, la esposa de Haakon de Noruega tuvo que alternar momentos de pie con pausas sentada, “respirando con dificultad visible” según informa Dagbladet.
Mientras tanto, el príncipe Haakon permaneció a su lado, atento a cualquier gesto de incomodidad o indicio de fatiga. En varios momentos se vio a la princesa ajustándose la cánula nasal, que le suministra oxígeno adicional, y tuvo que hacer frente a un ataque de tos que trató de solventar con discreción. La escena fue una muestra visible de la dificultad respiratoria visible que padece la princesa, cuyo estado de salud es delicado.
La propia Casa Real había confirmado días antes que la princesa no participaría en el recorrido habitual por recomendación médica, algo que NRK subrayó en su cobertura matinal. La fibrosis pulmonar que padece desde 2018 obliga a limitar su actividad física, y este año, los médicos fueron especialmente estrictos la princesa.
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