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Vestidas exactamente igual, con la inicial 'M' de Mónaco bordada en el cuello de sus camisas, la princesa Carolina y su hija Carlota han competido juntas por primera vez en un concurso hípico de saltos
Carlota de Mónaco se cayó del caballo durante el concurso y los médicos le han diagnosticado una lesión de tobillo, por tanto tendrá que ayudarse de dos muletas para caminar
25 NOVIEMBRE 2002
En Bois Le Roi, muy cerca de su casa de Fontainebleau, (a 50 kilómetros de París) ha disfrutado este fin de semana la familia Hannover- Gimaldi de uno de los más prestigiosos concursos hípicos de Francia.
En el feudo de sus grandes amigos, los Rozier, entrenadores de saltos de obstáculos y promotores hípicos, se ha disputado un año más, a finales de noviembre, el concurso que lleva su nombre, Espace Rozier, y que ha reunido, para disputar ocho pruebas diferentes, a 23 jinetes de gran peso internacional.
La princesa Carolina concurso primero
La princesa Carolina fue una de las primeras concursantes que salió al circuito de carreras. Olvidándose por un momento de los espectadores, la esposa de Ernesto de Hannover, disfrutó como no hacía años de su gran pasión sin importarle que las cámaras fueran testigo de su gran talento como amazona.
Sobre los lomos de su alazán (sobre todo si se tiene en cuenta el nivel profesional de los jinetes contra los que estaba compitiendo), y animada por su hija Carlota y por la mejor amiga de ésta, Valentine, (gritaron su nombre con todas las fuerzas desde el banco en el que estaban sentadas), la Princesa alcanzó una magnífica posición.
Un esfuerzo que, minutos más tarde, sería también recompensado con la infinidad de gestos cariñosos que le propinaron su esposo, el príncipe de Hannover, y su hijo, Pierre Casiraghi, quienes siguieron, juntos, desde detrás de las vayas de madera, la evolución de sus dos amazonas, la princesa Carolina y Carlota, frente a los obstáculos.