El príncipe Alexander de Suecia, hijo mayor de los príncipes Carlos Felipe y Sofia de Suecia, apenas tiene diez años y ya figura como protagonista de una de las historias más singulares del patrimonio real sueco. Mientras la mayoría de las residencias vinculadas a la Casa Real sueca son patrimonio nacional y pertenecen al Estado, por lo que su uso pasará algún día a la princesa heredera Victoria, existe una propiedad cuyo futuro apunta directamente al joven príncipe. Una cláusula centenaria, redactada en un testamento tan peculiar como preciso, lo sitúa como el único nieto del rey con prioridad sobre una de las fincas más queridas por los reyes Carlos Gustavo y Silvia. Así es la rocambolesca historia que encierra el castillo de Stenhammar.
Stenhammar es un palacio y mansión localizada a las afueras de Flen en el condado de Södermanland, a unos 120 km al sudoeste de Estocolmo. La finca abarca 2000 hectáreas de terreno, de las cuales 1200 son de bosque, motivo por el que es una de las residencias reales favoritas de los reyes, aquí se retiraron a pasar el coronavirus e incluso han recibido allí importantes visitas para el Estado, como el encuentro con Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, y su esposa, Olena Zelenska, en agosto de 2023. A pesar de ello es una de las casas menos conocidas, en parte porque su uso ha sido más familiar y menos oficial.
La clave que dejaría el palacio de Stenhammar en manos del príncipe Alexander, quinto en la línea sucesoria y también quinto nieto de los reyes de Suecia, es que esta propiedad no forma parte del patrimonio privado del monarca, sino que pertenece al Estado desde 1903. Sin embargo, su régimen no es como el del resto de residencias reales, ya que su antiguo propietario, Robert von Kraemer, lo dejó al Estado pero con estipuló en su testamento un uso muy concreto. La finca debe arrendarse de forma gratuita exclusivamente a un "miembro de la familia real con derecho al trono". Entonces, por ley, los únicos con derecho al trono eran príncipes varones y añadió una condición sorprendente: la prioridad debía recaer en quien ostentara el título de duque de Södermanland, la provincia donde se encuentra el castillo. Una decisión territorial y simbólica que hace que Alexander tenga prioridad sobre su padre, sobre su tía la princesa heredera Victoria y sobre el resto de la familia real -incluidos aquellos que le preceden en la línea sucesoria- para convertirse en el futuro arrendatario de Stenhammar.
Según explica la experta en la realeza sueca Sara Ericsson en el programa Monarkerna de Radio Sverige, ese detalle aparentemente menor es hoy decisivo. El único miembro de la familia real que cumple la condición exacta del testamento es Alexander, duque de Södermanland desde su nacimiento, título que recibió por decisión soberana de su abuelo, quien asignó un ducado a cada uno de sus nietos. Al primer hijo varón de su único hijo varón (Alexander es el primogénito del príncipe Carlos Felipe) le otorgó uno de los ducados más históricos y tradicionales, precisamente el que coincide con el territorio donde se encuentra Stenhammar. Aunque no exista una relación directa entre ambos hechos, es conocido que en los primeros años de su reinado Carlos Gustavo habría preferido que su sucesor fuera su hijo varón y no su primogénita; sin embargo, el mecanismo legal ya estaba en marcha y Suecia no contemplaba frenar una reforma que igualaba los derechos de hombres y mujeres desde la propia jefatura del Estado.
Así es como un niño de diez años podría convertirse en el futuro arrendatario y custodio de Stenhammar, una propiedad construida en 1603, que ahora mismo destina buena parte de su terreno a agricultura y ganadería sostenible y que, al margen de lo que se denomina palacio, cuenta con más de 150 edificaciones entre graneros hasta casas unifamiliares, cabañas y cobertizos. Esta es sin duda una de las residencias favoritas del rey Carlos Gustavo de Suecia desde que era niño. Aunque la monarquía sueca ha evolucionado y la sucesión absoluta ha transformado el orden dinástico, el testamento de von Kraemer sigue vigente e intacto, así que mantiene la prioridad del duque de Södermanland.







