El príncipe Alberto de Mónaco y su familia han visitado un pueblo de la Provenza francesa, muy ligado a la historia de los Grimaldi. El soberano, acompañado por su mujer, la princesa Charlene, y sus hijos, los príncipes Jacques y Gabriella, ha viajado este sábado, 5 de septiembre, a Les Baux-de-Provence. Una cita emblemática en la que el heredero al trono monegasco, a sus 11 años, ha tenido un papel protagonista.
La localidad, de 264 habitantes, está vinculada a los Grimaldi desde 1642, cuando el señorío fue elevado a marquesado y concedido a Hercule Grimaldi, hijo del príncipe Honoré II de Mónaco. Desde entonces, marqués de Baux es un título asociado al heredero de Mónaco, actualmente el príncipe Jacques.
Este sábado, para celebrar estos lazos y perpetuar esta tradición histórica, la Familia Principesca ha sido recibida por Anne Poniatowski, alcaldesa de Les Baux-de-Provence y vicepresidenta de la Asociación Francesa de Sitios Históricos de Grimaldi, una institución que reúne antiguos feudos, lugares y localidades que tuvieron vínculos históricos con la familia Grimaldi.
La ceremonia oficial se ha llevado a cabo en presencia de las autoridades locales y vecinos, en la explanada del antiguo castillo. Una cita en la que el príncipe heredero Jacques ha recibido simbólicamente las llaves de la ciudad, dando continuidad a una tradición familiar. Este mismo gesto se produjo con su padre, el entonces príncipe heredero Alberto, durante su visita en 1982, en presencia de la princesa Grace, tan solo cinco meses antes de su fallecimiento.
Jacques, por su parte, ha vivido esta significativa jornada bajo la atenta mirada de sus padres y su hermana, pero, sobre todo, arropado por el cariño de su madre. La princesa Charlene, visiblemente orgullosa, se ha mostrado especialmente cercana y cariñosa como nunca con el heredero, recorriendo junto a él las calles del pueblo, cogida de su brazo y, en algunos momentos, acariciándole y acomodándole el pelo.
Así ha sido el recorrido por Les Baux-de-Provence
Los Grimaldi han llegado al pueblo al mediodía. Allí no solo les esperaban las autoridades locales, sino también numerosos vecinos, que aguardaban con ilusión su visita. Para celebrar el estrecho vínculo entre Mónaco y Les Baux-de-Provence se ha colocado la bandera del Principado en lo alto del Castillo de Les Baux, una fortaleza medieval con espectaculares vistas de la Provenza.
El recorrido ha comenzado con un paseo hacia lo más alto del pueblo. La familia se ha detenido en la Plaza Príncipe Rainiero III, que inauguró el príncipe Alberto en 2012, y en la iglesia de San Vicente con vitrales que precisamente regaló el príncipe Rainiero en 1962 con motivo del nacimiento de su hijo.
El instante más simbólico ha tenido lugar cuando Jacques ha recibido las llaves de la ciudad de manos de la alcaldesa del pueblo. Pero el príncipe heredero, además, ha tenido otros destacados momentos que, sin duda, han marcado esta jornada histórica. Durante la visita también se ha inaugurado una placa con su nombre, ante los aplausos de su familia, las autoridades y los ciudadanos allí reunidos.
El vínculo entre Mónaco y Les Baux-de-Provence
"De acuerdo con el Tratado de Péronne, suscrito entre el Rey Luis XIII y el Príncipe Honoré II, que formalizó la transferencia de Mónaco del protectorado español al francés, el Señorío de Les Baux fue elevado a marquesado en 1642 y otorgado a Hercule Grimaldi, hijo del soberano monegasco. Desde entonces, el título de Marqués de Les Baux ha sido tradicionalmente ostentado por el heredero al trono de Mónaco. Por lo tanto, le fue otorgado al Príncipe Heredero Jacques al nacer en 2014", ha recordado el Principado en un comunicado. Aunque la familia Grimaldi perdió oficialmente este territorio durante la Revolución francesa, el vínculo histórico se ha ha mantenido.






