Las lágrimas de la princesa

Charles Spencer y la foto que reabre el tema más incómodo para el rey Carlos III: los celos por la popularidad de Lady Di


El hermano de Diana de Gales ha incluido en su libro una imagen histórica de Diana de Gales durante su primera gira en Australia


La princesa Diana contó cómo había vivido esa gira en el libro de Andrew Morton de 1992, en él habló directamente de los celos del entonces príncipe de Gales© Getty Images
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
25 de septiembre de 2026 a las 10:29 CEST

Charles Spencer, hermano pequeño de Diana de Gales y IX conde Spencer, está revolucionando el Reino Unido con un libro que viene a describir con detalle cómo fue la vida (y también la muerte) de la icónica princesa británica. Swan Song: Diana, My Sister -que ya se ha publicado en España bajo el título El canto del cisne: Diana, mi hermana- he hecho reaccionar al Palacio de Buckingham y pone el foco en asuntos incómodos para la monarquía británica, desde cómo ella "quedó abandonada a su suerte" tras el divorcio con el entonces príncipe Carlos hasta las decisiones que rodearon su funeral. Charles Spencer ha advertido que conoce aspectos de Carlos III que no ha contado ni contará, pero en su retrato íntimo de Diana de Gales está reactivando zonas especialmente sensibles para el rey, como el tema de los celos ante el éxito de su esposa.

La princesa Diana en 1983 con un vestido floral. © Getty Images
Diana de Gales en 1983, durante esa gira en Australia

Entre las muchas fotografías, algunas nunca vistas y otras mil veces publicadas, que figuran en el nuevo libro de Charles Spencer, hay una en blanco y negro que resulta desgarradora. Diana de Gales llora, llora como una niña durante su primera gira por Australia. Entonces los príncipes de Gales se acababan de casar y el relato estaba incompleto: parecía que la princesa británica de 21 años que acababa de convertirs en madre se veía abrumada por la cantidad de gente que les esperaba en Sídney. Sin embargo, Charles Spencer, en un pie de foto se ha encargado de recordar lo que pasaba: "Como ella misma diría: 'Con la atención de los medios llegó también una gran cantidad de celos [por parte de su marido]. Eso dio lugar a muchas situaciones complicadas'. A veces, todo era demasiado".

"Diana de Gales en Sídney, Australia, en 1983, a los veintiún años. Como ella misma diría:  "Con la atención de los medios llegó también una gran cantidad de celos [por parte de su marido]. Eso dio lugar a muchas situaciones complicadas". A veces, todo era demasiado", esta es la nota al pie que figura en el libro de Charles Spencer© Kent Gavin/Mirrorpix a a través de Getty Images
Esta es la foto que ha elegido Charles Spencer en su libro y lleva este pie: "Diana de Gales en Sídney, Australia, en 1983, a los veintiún años. Como ella misma diría: "Con la atención de los medios llegó también una gran cantidad de celos [por parte de su marido]. Eso dio lugar a muchas situaciones complicadas". A veces, todo era demasiado".

No es una novedad, pero si es un asunto que el ahora soberano prefería olvidar. Los que trabajaban con los príncipes de Gales lo sabían, la prensa lo sabía y el propio Carlos no hizo demasiados esfuerzos en ocultarlo: que su mujer le eclipsara no entraba en sus planes. Este es un problema que se da con relativa frecuencia en la monarquía británica, en un familia real tan expuesta, no siempre la popularidad y la jerarquía caminan de la mano. El entonces heredero había crecido y siguió años así, tras la alargada sobra de su madre, Isabel II, y con el peso de tener que destacar por encima de sus hermanos, con personalidades más extrovertidas y carismáticas, al menos así era entonces, sobre todo la princesa Ana y el príncipe Andrés, que en su momento fueron grandes favoritos de la prensa británica. 

Este tipo de dinámicas siguen presentes hoy. Hace apenas unos días vimos a los nuevos príncipes de Gales, Guillermo y Kate, en un estreno mundial donde la atención volvió a dirigirse de manera casi exclusiva hacia ella, acentuada, además, por la atención que le dedicaba Tom Cruise. Pero el príncipe Guillermo maneja fabulosamente bien ese juego: entiende que el éxito de su esposa suma al proyecto común y nunca se ha mostrado intimidado por ello.

La princesa Diana contó cómo había vivido esa gira en el libro de Andrew Morton de 1992, en él habló directamente de los celos del entonces príncipe de Gales© Getty Images
La princesa Diana contó cómo había vivido esa gira en el libro de Andrew Morton de 1992, en él habló directamente de los celos del entonces príncipe de Gales

'Vaya, nos hemos puesto en el lado equivocado, queremos verla a ella, no queremos verlo a él'

Así que, volviendo a la década de los ochenta, cuando introdujeron a la joven Diana Spencer en ese ecosistema jerárquizado y sumamente mediático, su conexión con el público resultó imprevista y del todo desbordante, para una figura, como la el heredero, que estaba en permanente construcción y vigilancia. Así lo contó la propia Diana de Gales en el libro que Andrew Morton publicó en 1992 y que, ese sí, fue toda una bomba: "Todo el mundo decía siempre cuando íbamos en el coche: 'Vaya, nos hemos puesto en el lado equivocado, queremos verla a ella, no queremos verlo a él', y eso era todo lo que oíamos cuando íbamos entre esas multitudes y, obviamente, él no estaba acostumbrado a eso y yo tampoco. Estaba celoso. Yo entendía sus celos, pero no sabía cómo explicarle que yo no lo había buscado. No paraba de decirle que él se había casado y fuera quien fuera su esposa se convertiría en el centro de atención por su forma de vestir o por cómo se comportaba en una situación u otra y que siempre tendría que poner los cimientos para que su mujer pudiera al final sostenerse por sí sola, sin embargo, él no lo entendía".

En esa gira de 1983 entre Australia y Nueva Zelanda también se tomó esta foto que refleja el agotamiento del que luego hablaría la princesa Diana© Getty Images
En esa gira de 1983 entre Australia y Nueva Zelanda también se tomó esta foto que refleja el agotamiento del que luego hablaría la princesa Diana

Sobre ese viaje a Australia, y esas lágrimas que dieron la vuelta al mundo, Diana de Gales dijo esto: "Fue el momento más duro de ser la princesa de Gales... Hacía calor, yo estaba con el jet-lag y me sentía mareada. Estaba demasiado delgada. El mundo entero se centraba en mí, día tras día. Yo era el tema de portada de los periódicos. Me parecía que era una barbaridad porque no había hecho nada importante por mí misma, como escalar el Everest o algo extraordinario de ese tipo".