Los cimientos del Palacio de Buckingham se han visto removidos una vez más con el avance del libro del conde Charles Spencer, hermano de Lady Di. Se trata de un ejemplar personal sobre los recuerdos de la recordada princesa, titulado Swan Song: Diana, my sister, (Canto de cisne: Diana, mi hermana) que llegará a las librerías el 23 de septiembre, pero cuyo adelanto ha sido publicado por el Daily Mail. Se trata de un trabajo sin filtros donde ha contado algunos de los episodios más duros de la vida de su hermana.
La respuesta del Palacio de Buckingham
Los primeros extractos ya han hecho que, en un movimiento inédito, el Palacio de Buckingham haya roto su silencio sobre Diana para aclarar los hechos. En uno de los fragmentos se recoge una llamada del ahora rey Carlos III a Spencer donde le advirtió que "nos olvidaremos de Diana lo suficientemente pronto". "No puedo creer que acabes de decir eso". Tras esta revelación, el propio Palacio de Buckingham quiso aclarar lo siguiente: "Aunque no solemos hacer comentarios sobre los libros. Su Majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un familiar puede nublar el juicio, afectar a la capacidad de discernimiento y alterar los recuerdos de maneras que otras personas no reconocen, incluso muchos años después de una pérdida semejante".
Sus ideas suicidas: ir hasta un acantilado
Si ese fragmento ha sido revelador, más reveladoras han sido las confesiones en las que Charles Spencer asegura que un mes antes de la boda, Diana, a la que llamaban Duch en su familia, diminutivo de duquesa, le dijo a su padre que no podía seguir adelante con el matrimonio con el príncipe Carlos, pero él respondió que era "imposible echarse atrás". El día antes de la boda, Carlos le habría dicho a Diana, según figura en el libro de Spencer, que aunque estaba feliz de casarse con ella, no estaba enamorado de ella. De hecho, el Conde asegura que Diana era tan infeliz que barajó el suicidio y en sus últimos años condujo ella misma "más de una vez" hasta los acantilados de Beachy Head en East Sussex. "El amor por sus hijos le impidió ir más allá". Estos escarpados de tiza son los más altos de Gran Bretaña, con una altura de unos 162 metros sobre el nivel del mar, y forman parte de la espectacular costa The Seven Sisters. Son conocidos por sus impresionantes vistas sobre el Canal de la Mancha y por su característico color blanco. Curiosamente, estos precipicios se encuentran en el condado de Sussex, del que el príncipe Harry y Meghan Markle son duques.
El TDAH, el trastorno del neurodesarrollo
Según relata el conde Spencer, su hermana presentaba algunos de los síntomas "asociados al TDAH" (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) que pronto se notaron en la escuela infantil. Su profesora observó "la mente inquieta de Diana". A los 9 años también se le detectó, según cuenta su hermano, "sus grandes dificultades para concentrarse durante un tiempo prolongado". Diana de Gales suspendía en el colegio, "pero poseía una inteligencia natural extraordinaria, del tipo que no se puede evaluar en ningún examen escrito". El conde asegura que está convencido de que Diana tenía TDAH y que "sufría de disforia sensible al rechazo (al igual que yo)". Se trata de una respuesta emocional muy intensa ante la percepción de rechazo, crítica, desaprobaciónn o fracaso.
Sus problemas con la alimentación
Diana de Gales admitió en vida que había sufrido bulimia durante años. Ahora, en El canto del cisne, Charles Spencer cuenta que antes de su boda, la malograda princesa llevaba tiempo sufriendo problemas de la conducta alimentaria. "Mucho tiempo después me contó que el día de su boda llevaba cinco meses sufriendo su trastorno alimenticio", relata. De hecho, se sintió incómoda con las fotos del día en que se anunció su compromiso con el entonces príncipe de Gales: "Sentía que, con 64 kilos de peso, su figura de 1,78 metros parecía más pasada de lo que ella deseaba". Esta inseguridad con su apariencia fue en aumento cuando Carlos le apretó la cintura y la dijo: "Oh, estás un poco más rellenita ¿no?".








