Charles Spencer, hermano pequeño de Diana de Gales y IX conde Spencer, ha vuelto a la primera fila del ecosistema de la realeza británica dispuesto a que la historia de su hermana no la cuenten otros. Los adelantos de su nuevo libro, Swan Song: Diana, My Sister, que será un lanzamiento mundial, ya están dejando frases para la historia y descripciones de una contundencia casi teatral. Es cierto que, por ahora, no hay grandes revelaciones capaces de alterar el curso de la narrativa oficial, pero el nivel de detalle con el que reconstruye escenarios y momentos ya conocidos -bien porque los había relatado la propia Diana de Gales, bien porque los historiadores reales los habían documentado- está resultando simplemente delicioso para los amantes de la Casa Windsor, posiblemente una de las mejores factorías de historias de todos los tiempos. Uno de los episodios adelantados narra como Isabel II intentó otorgar a Diana de Gales un "premio de consolación" tras su muerte, un premio que Charles Spencer rechazó.
Hay que recordar que Diana de Gales murió un año después de firmar su divorcio del heredero de la Corona británica, un proceso que no fue nada fácil. Mantuvo la custodia de sus hijos, una casa en el reciento del Palacio de Kensington y el título de princesa de Gales, por ser la madre del futuro rey, un título que habría que ver cómo hubiera evolucionado de estar viva en el momento que el príncipe Carlos se casó con Camilla. Sin embargo, entre las cosas que perdió estuvo su título de Alteza Real, algo que ella peleó hasta el final y que la Casa Real británica le negó, ya que es el procedimiento habitual, también se lo retiraron a Sarah Ferguson tras el divorcio del príncipe Andrés, se lo retiraron al príncipe Andrés por su amistad con Jeffrey Epstein, y también a los duques de Sussex cuando dejaron de trabajar para la realeza.
"Terriblemente herida", así encajó Diana de Gales la retirada del título de Alteza Real
La perdida del título de Alteza Real, tal y como cuenta Charles Spencer en su nuevo libro y muestran los adelantos de Daily Mail, hizo que Diana se sintiera "terriblemente herida" y lo considerara un gesto "mezquino y vengativo". Esto coincide con la narrativa que se había establecido en las últimas tres décadas por parte de biógrafos y amigos de la propia Diana de Gales, ella era humanitaria y cercana, pero le encantaban sus títulos: había nacido en la más alta nobleza, era Lady de cuna al ser hija de un conde y, tras su matrimonio, dejó ese título menor para ocupar uno de los rangos más altos de la realeza, el de Princesa de Gales, con el tratamiento de Alteza Real y la larga lista de títulos que acomapañan al heredero en función del territorio británico en el que se ecuentre.
La revelación que ahora hace Charles Spencer es que, justo tras el funeral de Diana, donde su hermano pronunció un combativo discurso en el que, entre otras cosas, afirmó que su hermana "no necesitaba un título para hacer magia", una frase cuyo destinatario todos en la Abadía de Westminster entendieron, la reina Isabel II se ofreció a devolver a Diana su título de Alteza Real. Al describir la escena, realizada apenas unas horas después de su desafiante elogio fúnebre, Spencer escribe que Robert Fellowes, secretario de la Reina y un personaje tan desconocido como clave, ya que afrontó el desafío de asesorar a Isabel II siendo cuñado de Diana de Gales, lo llamó a un rincón tranquilo del carruaje: "Acabo de recibir una llamada de Su Majestad… y le gustaría devolverle a Diana su título de Alteza Real".
Charles Spencer rechazó lo que consideraba un "premio de consolación"
"Sentí que sabía, en lo más profundo de mi ser, cómo vería ella este premio póstumo", escribe en Swan Song: Diana, My Sister, . "Eso es muy amable por parte de la Reina, por supuesto. Pero, ¿qué sentido tiene, Robert? ¿Ahora? Es decir, Diana está muerta", añadió. Charles Spencer cuenta que, a pesar del gesto "bienintencionado" de la reina Isabel II, él decidió rechazar lo que consideraba un "premio de consolación". Posteriormente, Spencer siguió pensando en el tema y se preguntó si había hecho bien en rechazar la oferta y admite que "quizás Diana habría visto algún sentido en que se grabara el título de HRH en su lápida".
Aunque no forma parte de los extractos, para completar esta historia es crucial recordar el clima de hostilidad hacia la monarquía británica, y hacia la propia Isabel II, tras la muerte de Diana de Gales. La soberana recibió ataques directos inéditos y portadas muy agresivas, en un ambiente emocional que desbordó cualquier precedente. El fenómeno y las circunstancias que rodearon la muerte de la madre del príncipe Guillermo y del príncipe Harry obligaron a Isabel II y a todo el Palacio de Buckingham a replantearse cómo sería despedida. Pasaron de mantener una postura anclada en que Diana de Gales ya no pertenecía a la vida institucional a emitir un comunicado televisado en el que Isabel II habló de ella en terminos familiares y se organizó un funeral al estilo Windsor, por todo lo alto, una decisión que buscaba responder a la presión pública y reconectar con un país que exigía una despedida a la altura del impacto que había tenido Diana en la vida nacional.









