Charles Spencer, hermano pequeño de Diana de Gales y IX conde Spencer, es uno de los personajes más interesantes y necesarios entre quienes rodean a la monarquía británica. Sin sus relatos, entrevistas y memorias faltaría un ángulo importante de la historia de una princesa que, casi treinta años después de su muerte, sigue siendo un capital emocional de enorme peso en la narrativa pública global. Ahora el conde Spencer lanza un nuevo libro, Swan Song: Diana, My Sister, que sin llegar a las librerías ya ha sido rebatido por el Palacio de Buckingham y desmentido al estilo Windsor, siempre apelando a los fallos en la memoria. Sin duda, el regreso de Charles Spencer a la primera línea es el regreso de un hombre incómodo para la Casa Real británica: un hombre que no se calla y que recuerda que la historia de Diana no pertenece a la monarquía británica, sino a quienes vivieron a su lado.
Hay heridas que Charles Spencer nunca ha perdonado: la presión institucional que se ejerció sobre Diana, el trato que recibió tras la firma del divorcio y en los meses previos a su muerte, y una narrativa oficial que, a su juicio, intentó suavizar responsabilidades. Todo esto lo sabíamos. Pero en este nuevo libro -que sale a la venta el 22 de septiembre y llegará a España un día después de la mano de Plaza & Janés, bajo el título El canto del cisne. Diana, mi hermana- Spencer está dispuesto a aclarar otras "falsedades" que, según él, se han tratado de consolidar como narrativa oficial.
El episodio que ha puesto nervioso al Palacio de Buckingham: Carlos III se enfrenta por primera vez en su reinado a un potente resurgir de la memoria de Diana de Gales
Aunque todavía no se ha publicado el libro, Daily Mail ya se ha adelantado uno de los episodios más controvertidos: cómo se decidió que dos niños, Guillermo y Harry, de 15 y 12 años, caminaran detrás del féretro de su madre. Según escribe el conde Spencer, en los días previos al funeral de Diana de Gales uno de los ayudantes de la reina Isabel le comunicó que los príncipes participarían a pie en la procesión. Spencer respondió de inmediato: "Eso no va a ocurrir". Minutos después recibió una llamada del entonces príncipe de Gales: Carlos justificaba la decisión recordando que él mismo había caminado en el funeral de Lord Mountbatten cuando tenía 18 años. Fue entonces cuando Charles Spencer le dijo que en 1979, cuando el IRA había asesinado a su tío, él tenía 30 años y no 18.
Las memorias de Charles Spencer cuentan que el príncipe "se volvió loco" cuando él le puntualizó su afirmación. Spencer añade un pasaje aún más duro: "El príncipe Carlos continuó su torrente de ira, sin que yo lo interrumpiera", una descripción de una rabia sostenida, sin pausa. Y entonces llegó la frase que él nunca ha olvidado, pero que no había contado hasta ahora: "Puedes estar seguro de que la olvidaremos muy pronto". El conde confiesa que quedó "tan atónito" que tardó unos segundos en reaccionar antes de cortar la llamada con un "No puedo creer que acabas de decir eso". Por otro lado, el príncipe Harry, en sus memorias publiadas en enero de 2023, contó cómo vivió una discusión "entre adultos" a causa de su presencia en el funeral, algo que, según él, se ideó "para inspirar compasión". Harry recuerda que "el tío Charles estaba furioso" y decía: "¡No podéis obligar a estos niños a caminar detrás del ataúd de su madre! ¡Es una barbaridad!".
Ese momento, ese choque entre Charles Spencer y el entonces príncipe Carlos, es el que Buckingham ha venido a desmentir hace unas horas: "Si bien, en principio, no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor del duelo fraterno puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir la memoria de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de tal pérdida". Un mensaje sutil, casi poético, para decir que eso no ocurrió y que recuerda al que emitió Isabel II para desmentir a los duques de Sussex con esa ya legendaría frase de "los recuerdos pueden variar".
El discurso televisado que sacudió la Abadía Westminster: "La familia de sangre protegerá a tus hijos"
Esta no es la primera, y probablemente no será la última, que Charles Spencer propina un golpe directo a la realeza británica, pero si es la primera que lo hace con Carlos III en el trono. El precedente más contundente y simbólico fue el discurso que pronunció en el funeral de su hermana y que el príncipe Harry recuerda así: "El tío Charles aprovechó el tiempo que le habían asignado para arremeter contra todo el mundo, familia, nación y prensa, por hostigar a mi madre hasta la muerte. La abadía y, fuera de ella, la nación entera se encogieron de forma palpable al encajar el golpe. La verdad duele".
Recordar el discurso que pronunció Charles Spencer aquel histórico 6 de septiembre de 1997 en la Abadía de Westminster es, en sí mismo, un buen adelanto del tono de su libro: allí ya se veía un desafío frontal a la narrativa de la Casa Real británica y un estilo directo, combativo, sin concesiones. Subido al púlpito, Spencer describió a su hermana como "alguien que no necesitaba ningún título real para generar magia", una forma de cuestionar la idiosincrasia de los Windsor y su arquitectura de títulos, tratamientos y honore". También afirmó que Diana "buscaba un nuevo rumbo" y que "nunca comprendió por qué los medios se burlaban de sus buenas intenciones", señalando de manera explícita la incapacidad del sistema para protegerla.
Pero el golpe más contundente llegó con la promesa pública a sus sobrinos: "Ella querría que hoy nos comprometiéramos a proteger a sus amados hijos, Guillermo y Harry, de un destino similar… No permitiremos que sufran la angustia que solía sumirte en la desesperación y las lágrimas". Y remató con una frase imposible de olvidar: "La familia de sangre protegerá a tus hijos", velando para que "sus almas no se vean simplemente inmersas en el deber y la tradición". Con estas palabras, Spencer no solo despedía a su hermana: dibujaba a unos niños se habían convertido en piezas de una institución que, según él, no los protegería igual que no había protegido a su madre.
El caso Panorama: la batalla que Charles Spencer sostuvo durante décadas
Hay otro episodio crucial en la vida de Diana de Gales en el que Charles Spencer fue un personaje determinante: la entrevista de Panorama de 1995, la famosa entrevista de "somos tres en mi matrimonio". Aunque en los últimos años han sido los príncipes Guillermo y Harry quienes han contribuido a esclarecer lo que ocurrió y a depurar responsabilidades, fue Charles Spencer quien sostuvo esa batalla durante décadas, denunciando que su hermana había sido engañada y manipulada para conceder la entrevista más explosiva de su vida.
El propio conde Spencer reconoció que él mismo había sido engañado, ya que Martin Bashir le utilizó para llegar a su hermana exponiéndo el peligro que corría si no hablaba, así que Charles Spencer señaló al periodista, presionó a la BBC para investigar, aportó pruebas y mantuvo viva una cuestión que la Casa Real británica prefería olvidar. Sin su insistencia, el caso Panorama no habría llegado a la revisión pública que terminó reconociendo las prácticas indebidas de la cadena pública y buque insignia del periodismo británico.
El libro de Charles Spencer activa la cuenta atrás hacia un aniversario del que Carlos y Camilla no podrán escapar
Cuando se publique el nuevo libro de Charles Spencer sobre Diana de Gales veremos si hay alguna reacción por parte del príncipe Guillermo, algo que sería excepcional, o por parte del príncipe Harry, con quien mantiene una relación más cercana y afectiva. De hecho, en varias de las ocasiones en las que el duque de Sussex ha regresado a Londres para actos vinculados a su fundación, Charles Spencer ha estado a su lado, cumpliendo la promesa que hizo a su hermana en Westminster. Por otro lado, Meghan Markle también compartió imágenes de Althorp House, la residencia histórica de los Spencer, y otra fotografía en la que parece aparecer el conde junto a su nueva esposa, la arqueóloga noruega Cat Jarman, un gesto que no pasó desapercibido.
Su libro se espera con ganas; no en vano, Charles Spencer es un autor de trayectoria sólida, con varios títulos de historia que han sido bien recibidos tanto por la crítica como por el público. De momento, tras el comunicado del Palacio de Buckingham, el conde ha demostrado su capacidad para activar zonas sensibles de la memoria institucional y provocar reacciones en la Casa Real. Por primera vez durante su reinado, Carlos III podría verse expuesto a un resurgir público de la figura de Diana de Gales desde la voz de quien conoce secretos y tiene heridas que nunca han terminado de cerrarse. No es un terreno cómodo para el monarca: la dimensión simbólica de Diana siempre vuelve, convertida en un icono global difícil de neutralizar. El año que viene se cumplen treinta años de su muerte, y todo apunta a que los reyes tendrán que convivir de nuevo con ese fantasma -institucional, mediático y emocional- durante bastante tiempo.













