El inicio del reinado de Federico X de Dinamarca fue el momento más destacado de la historia moderna de la dinastía Glücksburg, al haberse producido en el marco de una abdicación que marcó un cambio en el capítulo más solemne de la institución. Fue en enero de 2024 cuando el ahora monarca danés fue proclamado rey tras la firma de renuncia de Margarita II; un gesto que pasó a la posteridad al constituir la primera abdicación en la Corona danesa en casi 900 años. Ahora, cuando están a punto de cumplirse tres años de su ascenso al trono, el rey Federico desvela su primer retrato oficial, siguiendo la tradición de los reyes daneses, que acostumbran a plasmar su rostro en un lienzo que mantiene la esencia de quienes son. Una presentación que ha contado, además, con la emoción del monarca, poniendo así el broche de oro a un período del que el príncipe heredero Christian aprende día a día.
El primer retrato del rey Federico X
Ha sido este viernes cuando la Casa Real de Dinamarca ha desvelado el primer retrato oficial al óleo del rey Federico X tras el cambio de trono. Presentado como una propuesta de estilo figurativo contemporáneo dentro de la tradición pictórica de Frederiksborg, la obra ha sido realizada por la artista visual Cathrine Raben Davidsen, quien ha trabajado en este proyecto durante dos años. Con motivo de la presentación, el monarca visitó hace apenas unos días el Riddersalen –el Salón de los Caballeros– en el Castillo de Frederiksborg, el emplazamiento donde colgará la obra. Un proceso creativo que incluyó varias visitas del soberano al estudio de la artista para posar en persona. Y es que, durante la primavera de 2026, el monarca pudo supervisar los avances del trabajo y contemplar el prototipo del cuadro. Un lienzo que se ha presentado de forma oficial en el marco de la cena conmemorativa por el 150º aniversario de la Fundación Carlsberg, celebrada este 25 de septiembre en el palacio.
Una obra que destaca por un cuidado equilibrio entre la solemnidad institucional y también ese aire contemporáneo del que la Casa Real ha querido mencionar de forma constante. Un plano principal en el que Federico de Dinamarca continúa con la tradición de los reyes daneses en el que él mismo se convierte en el protagonista con el espectacular uniforme militar de gala, engalanado con la iconografía propia de la Corona danesa: las charreteras doradas de gran relieve, la banda celeste y las principales distinciones de la Casa Real, entre las que sobresale la Orden del Elefante.
Una obra elaborada entre matices verdosos, azules y dorados que representan a la perfección las tonalidades dentro de los entornos palaciegos de Dinamarca, que se conjugan con elementos tan sofisticados como el fondo que evoca a la naturaleza y la luz nórdica, así como el profundo respeto por la tradición de la dinastía Glücksburg proyectado hacia una monarquía renovada y vanguardista que ahora se sostiene de la mano del rey Federico, quien vive uno de los momentos más dulces al encontrar su retrato cerca de quienes un día marcaron el camino que ahora recorre.







