La reina Mary de Dinamarca se ha convertido en la gran protagonista de una de esas noches para el recuerdo, haciendo uso de algunas de las piezas más significativas del joyero real. Unos diamantes repletos de historia que han hecho de esta velada de Estado un momento único en las páginas recientes de la monarquía. Y es que la visita del presidente de la República Socialista de Vietnam, Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly, ha enmarcado la gran noche del príncipe Christian, quien ha vivido su debut más importante en una cena de Estado luciendo por primera vez el uniforme de la Guardia Real de Salvavidas. Una noche de excepción en la que la reina ha deslumbrado como de costumbre, aunque esta vez de una forma aún más especial: estrenando una tiara del joyero real que había permanecido desaparecida tras haber salido a subasta por casi 300.000 euros.
Una pieza histórica que vuelve a palacio
La elegancia de la reina Mary ha vuelto a consolidarse una vez más en una velada de Estado, haciendo gala de su presencia, aunque llevándose todas las miradas la espectacular tiara que llevaba sobre su testa, pues ha recuperado una alhaja que llevaba desaparecida décadas. Se trata de una pieza que data del año 1898, cuando Alejandrina de Mecklemburgo-Schwerin, reina consorte de Dinamarca (de 1912 a 1947) e Islandia (de 1918 a 1944) por su matrimonio con el rey Cristian X, la recibió como regalo de bodas de los zares Nicolás II y su esposa al casarse con el entonces príncipe. Sin embargo, esta tiara se desplazó con los años hacia otra rama familiar. En 1933, la nuera de la pareja real, la princesa Carolina Matilde, heredó la diadema de zafiros rusos al casarse con el príncipe Knud. Tras su muerte, su hijo, el conde Christian, heredó la valiosa pieza y se la legó a sus hijas, quienes la conservaron hasta 2018. Fue en ese momento cuando Josephine, Camilla y Feodora de Rosenborg decidieron vender la tiara en subasta, adjudicándose por casi 300.000 euros a un comprador desconocido que ahora la ha devuelto a la luz.
En 2024, la Colección Real recuperó la pieza tras comprársela a su dueño privado, del que nunca se llegó a revelar su identidad. Desde la Casa Real explican que la propia reina, trabajando mano a mano con la institución y con los diseñadores Diana Holstein y Hanan Emquies, participó activamente en rediseñar la joya para hacerla totalmente reversible. Esta transformación no solo respeta la valiosa historia de la diadema, sino que la adapta a los tiempos actuales permitiendo llevarla de tres formas distintas: como tiara, collar o broche. Es por ello que, la Reina ya ha estrenado esta nueva modalidad, pues la joya original mantiene un zafiro central que ahora descansa sobre su muñeca, recogiendo el legado de las reinas de Dinamarca, que acostumbran a modificar sus alhajas dependiendo de sus gustos reales.
Un momento lleno de esplendor en el que, la reina ha querido tener un guiño hacia su hijo, reservando esta diadema para la solemne ocasión en la que él ha dado su gran paso como heredero al trono, pues Christian ha participado por primera vez en un banquete de Estado, haciendo de su presencia un momento que pasará a la posterioridad.







