Carlota sabe y actúa a sabiendas de que ha heredado tributos y bondades; belleza, clase, estilo e inmensa capacidad de seducción. Todos los dones necesarios para conducir su vida hacia un destino excepcional
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Sus últimas y espectaculares apariciones en actos oficiales y vacaciones familiares la han rescatado de su humilde puesto y la han convertido en la nueva novia de Europa

3 AGOSTO 2002
Cumple dieciséis años y lo celebra con una fiesta privada. Como hacía Carolina en su adolescencia, ha elaborado su lista de invitados, ha elegido el menú y un vestido exclusivo. Probablemente, como las damas Grimaldi, soplará las velas con urgencia queriendo que se consuman deprisa para cabalgar sobre el tiempo, para ser más mayor. Ella sabe y actúa a sabiendas de que ha heredado tributos y bondades; belleza, clase, estilo e inmensa capacidad de seducción. Todos los dones necesarios para conducir su vida hacia un destino excepcional. Porque ella, auténtica heredera de la dinastía Grimaldi, asegura, como nadie, con su existencia el glamour y el poder de Mónaco.
El nuevo referente del Principado
La princesa adolescente más bella del mundo avanza imparable hacia ese lugar en el que será coronada como la nueva reina de corazones. Podía haber esperado unos años más para mostrarse regia e imponente en su papel de nueva dama de Mónaco pero, al igual que sus antecesoras, ha optado por hacer suyo el lema familiar: crecer y vivir deprisa. Ser mayor cuanto antes.
Casi sin darse cuenta, Carlota Casiraghi ha dejado atrás sus años de niña y se ha convertido en el nuevo referente del principado. Además, tan guapa o más que sus predecesoras y, también, extraordinariamente coqueta y "glamourosa", ha decidido seducir a las cámaras usando sus ojos, sus labios carnosos y unos rasgos faciales ligeramente exóticos.
La novia de Europa
Los medios de comunicación, tras sus últimas y espectaculares apariciones en actos oficiales y vacaciones familiares, la rescataron de su humilde puesto y la convirtieron en la nueva novia de Europa. El flechazo entre los fotógrafos y la princesa fue inevitable. Y ella es, entre todas, la elegida.
Y, ahora, Carlota, quizá un poco asustada por las consecuencias de sus puestas en escena, ha vuelto a esconderse entre las faldas maternas.
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