Carlota Casiraghi, a sus quince años, se convirtió en protagonista del Gran Premio Hípico de América
Carlota de Mónaco felicitó al caballo ganador del Gran Premio Hípico de América, 'Varenne', al finalizar la carrera
Carlota Casiraghi lució un favorecedor traje que dejaba sus hombros al descubierto en su segunda aparición pública vestida de noche
Carlota Casiraghi estuvo acompañada en la fiesta de la víspera de la competición por sus amigos Valentina Pozzo di Borgo y Thierry Rozier, a la izquierda de la imagen, y el campeón olímpico Marcel Rozier, padre de Thierry
28 ENERO 2002
La celebración de la 81 edición del Gran Premio hípico de América ha tenido una protagonista de excepción, Carlota Casiraghi, hija mayor de la princesa Carolina de Mónaco. La prestigiosa competición ecuestre ha reunido este fin de semana en París a los mejores jinetes y a los grandes aficionados a este deporte, sin embargo, la belleza, el atractivo y el encanto de la joven Carlota la convirtieron en la estrella del certamen.
La víspera de la competición, la princesa Carolina, que mantiene una gran complicidad con su hija, permitió que Carlota acudiera a la fiesta que tuvo lugar en el hotel Villa de París. Allí, Carlota, arropada por los príncipes de Hannover y por sus mejores amigos, Valentine Pozzo di Borgo y Thierry Rozier, demostró, una vez más, que ha heredado la gracia, la elegancia y el glamour que poseía la princesa Gracia y que mantiene la princesa Carolina.
Fue la segunda ocasión en la que la nieta mayor del príncipe Rainiero se vestía de noche en una aparición pública y Carlota escogió un favorecedor conjunto que dejaba sus hombros al descubierto. Junto a ella, su inseparable amiga, Valentine, con la que ya debutó en las fiestas de París, con motivo del aniversario de la perfumería Marionnaud . Carlota y Valentine se conocieron en el exclusivo colegio Jeanne d’Arc de Fontainebleau y su afición por la hípica las convirtió en las mejores amigas.
Con Carlota estuvo, asimismo, el jinete Thierry Rozier, hijo del campeón olímpico Marcel Rozier, y que mantiene con la hija de la Primera dama de Mónaco una bonita amistad.
Si la víspera del Gran Premio de América fue especialmente emocionante para Carlota, no lo fue menos el día de la competición. Carlota, acompañada de Thierry y Valentine, aplaudió desde la grada la carrera y vio como su favorito, Varenne, del jinete italiano Gian Paolo Minucci, se alzaba con el triunfo. Y ella, muy feliz, le recompensó con cariñosas caricias cuando le visitó al finalizar el certamen.