Los Príncipes noruegos asistieron en Londres a diversos actos relacionados con la Navidad. En la imagen, el príncipe Haakon y su mujer la princesa, Mette-Marit, abandonan la iglesia de St. Martin in the fields, donde, en su honor, tuvo lugar un concierto navideño típicamente noruego
Tras acudir a varios eventos navideños y ante la inminente entrega del Premio Nobel de la Paz, los príncipes regresaron de nuevo a su país
10 DICIEMBRE 2001
Como informábamos hace unos días, el príncipe Haakon, su esposa Mette-Marit y la princesa Marta Luisa de Noruega viajaron hasta Inglaterra con el árbol de Navidad que, tradicionalmente desde hace 55 años, los noruegos ofrecen a los ingleses como reconocimiento al apoyo que éstos les prestaron durante la Segunda Guerra Mundial.
Con el alumbrado del magnífico árbol, que este año medía 22 metros y tenía 80 años, Mette-Marit Tjessem inauguraba oficialmente la Navidad en la plaza de Trafalgar Square, tras pronunciar su primer discurso en inglés.
Durante su estancia en el país anglosajón -su primera visita a un país extranjero después de haber realizado en septiembre su viaje de luna de miel a Nueva York-, los Príncipes asistieron a diversos actos relacionados con la Navidad. Así pues, Haakon de Noruega y su mujer la princesa Mette-Marit conocieron la iglesia de St. Martin in the fields, donde, en su honor, tuvo lugar un concierto navideño típicamente noruego.
Tras acudir a varios eventos navideños y ante la inminente entrega del Premio Nobel de la Paz, los príncipes regresaron de nuevo a su país. Una vez allí, la familia real noruega presenciará, como siempre, la ceremonia que, con este motivo, se celebra cada año en Oslo y que, en esta ocasión, reconoce la labor en el desarrollo de la paz del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Su primera Navidad, de casados
Estas navidades serán las primeras que, el príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit, pasen juntos como marido y mujer.
Los Príncipes noruegos han sido los protagonistas de una de las más bellas historias de amor del nuevo siglo. Pese a las férreas normas y tradiciones monárquicas, Haakon convenció a sus padres y a toda una nación de que su novia Mette-Marit Tjessem -una madre soltera que, además, no tenía sangre real- podría ser una buena Reina. Hoy, Mette-Marit ha conseguido conquistar el corazón de los noruegos.