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7 MAYO 2001
Con los dedos cruzados, viento en popa y a toda vela, el explorador Kitin Muñoz puso rumbo ayer a una nueva aventura que le llevará a cruzar el Atlántico y alcanzar las costas americanas. Con la nueva embarcación, Mata Rangi III, (Ojos del paraíso en antiguo idioma rapa-nui) -construida con las técnicas más primitivas a base de cañas de totora (una fibra vegetal que se recolecta a orillas del lago Titicaca)-, que zarpó del Puerto Olímpico de Barcelona, el famoso antropólogo culmina una trilogía que emprendió hace 15 años para investigar los métodos tradicionales de navegación.
La princesa Kalina acudió a despedirle
La expedición será una prueba de resistencia para toda la tripulación. Conociendo las dificultades, obstáculos y contrariedades que pasará en los próximos meses, Kitin quiso estar rodeado de las personas más importantes para él: su familia, sus amigos más cercanos y la princesa Kalina de Bulgaria, con la que sale desde hace algunos meses. El aventurero, refiriéndose a su relación, sólo dijo “No me gusta hablar de estos temas, me he despedido de toda la gente a la que quiero”.
Le acompañó hasta alta mar
Lo cierto es que, fieles a la discreción que ha acompañado su noviazgo, la hija de Simeón y Margarita de Bulgaria y Kitin Muñoz no se dejaron ver juntos; ella permaneció alejada de la multitud que había acudido a despedir a la nave y oculta en una de las tiendas del campamento que ha estado instalado en el puerto de Barcelona durante diez meses, tiempo transcurrido desde que se empezó a construir hasta que ha zarpado rumbo a su aventura. La joven sólo salió de su particular escondite para dirigirse al catamarán de breitling, desde el que acompañó a Kitin y a su nave hasta alta mar. Ambos, cada uno en su barco, no dejaron de hablar entre sí por teléfono.
Una relación que se consolida día a día
La princesa Kalina, la menor y única hija de Simeón y Margarita de Bulgaria, y Kitin Muñoz se conocieron hace algo más de dos años, pero no fue hasta tiempo después cuando la amistad se fue convirtiendo en algo más sólido. Durante los meses que llevan saliendo han mantenido su relación con la mayor discreción posible, evitando acudir juntos a actos públicos o fiestas sociales. A pesar de la diferencia de edad, Kitin es 17 años mayor que la Princesa, quiénes les conocen hablan de lo bien que se llevan y de los numerosos gustos y aficiones que comparten; la propia reina Margarita comentaba hace algún tiempo: “Es verdad que mi hija sale con Kitin. Se llevan muy bien. No es una cosa de un mes o dos, sino de varios meses”.
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