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8 ABRIL 2001
Tras la abdicación del Gran Duque Juan y después de seis meses de reinado, los Duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa, celebraron, finalmente, su coronación, con una recepción de gala ofrecida en el Palacio de los Grandes Duques. Junto a ellos, y a excepción de Carlos de Inglaterra, los príncipes herederos del relevo en Europa: Felipe de España; Alberto de Mónaco; Haakon de Noruega con su prometida, Mette-Marit; Victoria de Suecia; Federico de Dinamarca; Guillermo de Holanda; Felipe de Bélgica y Matilde, su esposa.
Los duques de Luxemburgo,los jefes de Estado más jóvenes de las monarquías europeas, habían fijado, junto al gran duque Juan y la gran duquesa Carlota, la fiesta de su proclamación para una primera fecha, el 28 de septiembre pasado. Sin embargo, el grave accidente de coche sufrido por el príncipe Guillermo, en Francia, trastocó todos los planes. De hecho, la abdicación del gran duque Juan y la proclamación del nuevo soberano, Enrique, se vio ensombrecida por completo por la incógnita de si su hermano menor, Guillermo, que permaneció en coma durante tres meses, en un hospital de París, sobreviviría un día más. Tan grave era la situación que, inmeditamente después de dejar su puesto como Gran Duquesa, Carlota de Luxemburgo, regresó de inmediato junto a la cabecera de la cama de su hijo sin permitirse, por un momento, sentir la emoción de dejar atrás 35 años de vida y responsabilidades como soberana.
La 'Generación del relevo'
El gran duque Enrique, de 45 años, y su esposa, María Teresa, hasta el momento, la única soberana latinoamericana de una monarquía europea, -en el futuro, otra mujer latina, Máxima Zorriegueta, se convertirá en reina de Holanda-, seis meses después de aquellos momentos agridulces y de la total recuperación del príncipe Guillermo, han podido celebrar finalmente su proclamación como soberanos. No sólo estuvieron acompañados, en esta fecha histórica, por sus cinco hijos: Guillermo, de 19 años; Félix, de 16; Luis Javier, de 14; Alejandra, de 9 y Sebastián, de 8 sino también por sus compañeros de la Generación relevo a la que han pertenecido hasta hace apenas unos meses. El hecho de que en la celebración estuvieran presente tan sólo príncipes herederos, y, a la vez, no asistieran los soberanos que actualmente reinan en Europa, se interpreta como un deseo de los Grandes Duques -que durante veinte años fueron a su vez herederos del trono de Luxemburgo- de tener a su lado en un día tan especial a quienes durante mucho tiempo formaron con ellos -y hoy siguen formando sin ellos- la llamada Generación del relevo de las dinastías europeas.
Todos los representantes de las monarquías europeas
Los príncipes herederos de la mayoría de la casas reales de Europa acompañaron a los grandes duques en la celebración del feliz acontecimiento. Así, entre los asistentes, destacaron el príncipe Felipe; el príncipe Haakon de Noruega y su prometida, Mette-Marit, en su primer acto oficial como futura princesa de Noruega; el príncipe Federico de Dinamarca; el príncipe Guillermo de Holanda, -, la princesa Victoria de Suecia –la única mujer heredera al trono-; y el príncipe Felipe de Bélgica, acompañado por su bella esposa, Matilde. Esta fue la primera ocasión en la que el mayor de los cinco hijos de Enrique y María Teresa de Luxemburgo, toma parte en una reunión de la realeza europea en calidad de heredero de un trono.
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