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1 DICIEMBRE 2000
La princesa Margarita, más conocida por Daisy, nacida el 16 de abril de 1940, vino al mundo una semana después de la invasión de las tropas alemanas de Hitler y, a los trece años, tras la abolición de la Ley Sálica, se convirtió, contra todo pronóstico, en Princesa heredera. El rey Federico IX, su padre, y la reina Ingrid, su madre, –recientemente fallecida–, que habían temido por el futuro de su dinastía –la soberana dio a luz a tres mujeres, Margarita, Ana María y Benedicta–, respiraron aliviados cuando, la ley sucesoria danesa de aquella época, según la cual las mujeres no podían acceder al trono, fue abolida por el Parlamento y por un referéndum popular.
El diez de junio de 1967, Margarita de Dinamarca se casó con el diplomático francés Enrique de Monpezat –se habían conocido cuando él ejercía como tercer secretario de la Embajada francesa, en Londres, y la soberana asistía a un curso de Economía– y, un año más tarde, nacería su primer hijo y heredero de la corona, el príncipe Federico, al que, en 1969, seguiría Joaquín.
Paralelamente al cumplimiento de sus obligaciones y compromisos reales, la reina Margarita se ha dedicado, en cuerpo y alma, a lo largo de todos sus años de reinado, a la pintura, al diseño y a empaparse de cultura e historia por todas las universidades del mundo.
La Reina artista, más culta
Con grandes dotes para el dibujo, la Reina –segunda soberana en la historia de su país– diseñó, en 1970, un sello de correos de Navidad del que se vendieron 80 millones de ejemplares y, entre 1977 y 1978, las ilustraciones de la obra de Tolkien, El señor de los anillos. A este trabajo, le siguieron meses más tarde la ilustración, con 80 dibujos, de un relato para Unicef –usó el seudónimo de Ingahild Grathmer– y la realización de los decorados de televisión para el cuento La pastora y el deshollinador, de Hans Cristian Andersen. La soberana expuso, también, a finales de los ochenta, en una galería de Koege, Copenhague, quince años de trabajos artísticos. Uno de ellos, pintado a los trece años, fue vendido en tres millones de pesetas.
Además, la soberana danesa es autora de infinidad de traducciones literarias. Entre ellas, la obra de Simone de Beavoir, Todos los hombres son mortales, una triología histórica sobre el imperio romano del jurista Stig Strumholm y la narración juvenil, El viento en la luna, de Eric Linklater, su libro de infancia favorito.
La Reina, en la actualidad, tiene la reputación de ser uno de los monarcas más cultos del mundo, habiendo realizado numerosos estudios, entre los que se encuentran los de la Academia Militar del Aire femenina danesa, Filosofía en la Universidad de Copenhague, Arqueología en Cambridge, Ciencias Políticas en la Universidad de Aarhus; Literatura en La Sorbona y, por último, Ciencias Económicas, en Londres.
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