Las Reinas de Europa despliegan el joyero real en el funeral de Harald V: de las perlas de Doña Letizia al impresionante broche de diamantes de Máxima de Holanda


Las alhajas más imponentes se han desempolvado para ser testigo del histórico despido al monarca nórdico


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9 de septiembre de 2026 a las 21:38 CEST

El funeral de Harald V de Noruega ha desplegado un auténtico brillo en las calles más céntricas de la capital nórdica, lugar hasta el que se han desplazado los miembros más destacados de las dinastías reinantes de Europa. Un momento que ha dado paso al uso de las perlas, los diamantes y los conjuntos de alhajas más destacados de cada joyero real, aunque guardando el estricto protocolo exigido por la Corte Real. Vestidas de riguroso luto, cada dama de la realeza ha lucido sobre su cuerpo algunas de las piezas más destacadas de sus joyeros, sobresaliendo el brillo de cada diamante, la historia de cada perla y la elegancia de una posición que ha conseguido atrapar todas las miradas. 

La reina Máxima ha deslumbrado con un impresionante broche lleno de historia © Getty
La reina Máxima ha deslumbrado con un impresionante broche lleno de historia

Las perlas de la reina Letizia 

Las perlas se han convertido, en el ámbito de la moda, en sinónimo de elegancia y feminidad, alcanzando —para quienes las portan— el protagonismo de un rostro iluminado a través de estas gemas brillantes. Una simbología que trasciende la gracia de las mismas, desvelándose en la mitología clásica una estrecha relación entre la diosa del amor y la belleza —Afrodita para los griegos y Venus para los romanos— y las perlas, descritas de forma habitual como el resultado de sus lágrimas. La leyenda narra que Afrodita nace de la espuma del mar, en el momento en el que las partes íntimas del dios Urano fueron arrojadas al océano por Cronos, emergiendo de esta forma a través de una concha. Las perlas, entonces, se atribuyen a las lágrimas de la diosa al nacer, incluso a las que derramó por amor, que cayeron al mar y se convirtieron en estas gemas que hoy posan sobre las testas de las elegantes mujeres de la realeza europea. 

La reina Letizia ha hecho uso del histórico collar de Isabel II© Casa de S.M. El Rey
La reina Letizia ha hecho uso del histórico collar de Isabel II

Es por ello que, a través de la historia, son ellas las que logran compartir —de forma similar— piezas que salen a la luz en los momentos más destacados de la historia, como ha sido la solemne ceremonia que ponía el broche de oro a la vida de Harald V de Noruega. Es por ello que, Doña Letizia ha posado sobre su clavícula la alhaja más antigua del joyero de las reinas de España, habiendo pertenecido a la histórica Isabel II de España. Se trata de un collar compuesto por treinta y siete perlas naturales, rematado con un grueso cierre montado en chatón. La historia de este collar se remonta al año 1846, cuando Francisco de Asís de Borbón se lo regaló a su esposa, la reina Isabel II. La joya había pertenecido previamente a la madre de don Francisco. Posteriormente, el collar fue heredado por el rey Alfonso XIII, momento en el que pasó a formar parte del llamado joyero de pasar y que, ahora, se ha convertido en protagonista del último adiós a quien reinó sobre noruega en los últimos treinta y cinco años. 

Doña Letizia, una mujer regia en el funeral de Harald V© Getty
Doña Letizia, una mujer regia en el funeral de Harald V

Las reinas deslumbran en Noruega

La reina Máxima ha sido otra de las damas de la realeza que ha logrado captar toda la atención con su impresionante broche situado sobre el hombro, narrando una historia que emerge desde los Países Bajos y que ha querido trasladar hasta el país nórdico. Todo ello en un gesto que la reina Mary de Dinamarca también ha mantenido, siguiendo el estricto protocolo exigido en este tipo de actos, el cual requiere llevar la sobriedad a su máximo esplendor; por lo que cada reina ha debido buscar la fórmula adecuada para homenajear a su propio país en un momento tan delicado como este funeral. No obstante, la elegancia se ha hecho presente en Noruega para relatar el relato más desconocido de cada pieza. Una distinción que, precisamente, tanto la reina Silvia como la reina Sonia han querido desplegar a través de sus joyas. La que más ha destacado ha sido la reina Sonia, quien ha lucido sobre su clavícula un impresionante collar de cinco hileras de perlas naturales en el que destacaba una sexta de mayor longitud, convirtiendo su presencia en un derroche de recuerdos hacia su amor con Harald de Noruega.

Las Reinas de Europa de riguroso luto en el funeral de Harald V© Getty
Las Reinas de Europa de riguroso luto en el funeral de Harald V

Un joyero que se ha desplazado también hasta el futuro de cada corona reinante, ocasión que ni la princesa Amalia ni la princesa Ingrid de Noruega han querido desaprovechar para también sacar parte del joyero real. La heredera al trono neerlandés ha optado por unas sobrias perlas, pertenecientes al joyero de la reina Máxima, mientras que la princesa Ingrid ha querido destacar la historia de su propia vida, luciendo sobre su clavícula un collar con forma de corazón, grabado con un rubí central y tres hileras de diamantes, que atesora un profundo legado familiar: regalarlo fue la forma en que Harald V celebró el nacimiento de Haakon en 1973 con la reina Sonia, quien años más tarde se lo entregó a Mette-Marit durante el bautizo de la princesa Ingrid en un cofre con rosas y pendientes a juego. 

La princesa Ingrid y Amalia de Holanda han deslumbrado con parte del joyero histórico de sus respectivas dinastías© Getty
La princesa Ingrid y Amalia de Holanda han deslumbrado con parte del joyero histórico de sus respectivas dinastías

Aunque la reina consorte lo ha lucido en contadas ocasiones, ha sido Ingrid quien ha hecho de esta joya un símbolo personal en momentos clave —como la boda de Victoria de Suecia o el 80.º cumpleaños de su abuelo—, rescatándolo de nuevo en el funeral de Estado como un emotivo y significativo tributo a su memoria. Un conjunto de piezas que se han desempolvado para ser testigo de la ceremonia más destacada de los últimos tiempos.