El funeral de Estado de Harald de Noruega ha reunido a jefes de Estado y líderes internacionales, una cumbre sin precedentes que demuestra lo querido que era el monarca escandinavo y los lazos de amistad que hizo durante los 35 años en los que ocupó el trono "con orgullo, alegría" y libertad. El último adiós ha estado de principio a fin marcado por los tributos, de la nación que tan agradecida está por su entrega y de sus seres queridos, que lo recuerdan como "un buen padre, un abuelo cariñoso, un esposo amoroso, un suegro generoso y un hermano con el que todos eran felices". Entre todos los homenajes hay dos que han llamado poderosamente la atención: dos princesas unidas por su amor eterno a un Rey inolvidable.
El collar familiar de Ingrid de Noruega
La heredera al trono tiene en su abuelo el mejor ejemplo a seguir en su camino hacia el trono, pero también en el terreno más personal. Con sus gestos y palabras siempre ha quedado clara su devoción por Harald V, al que definió como el hombre más divertido. Para despedir al hombre que ha marcado su vida, Ingrid Alexandra de Noruega ha escogido una joya llena de simbolismo que forma parte de la historia familiar: un collar con forma de corazón con un rubí en el centro y tres filas de diamantes.
El colgante fue un regalo de Harald de Noruega a su esposa, con motivo del nacimiento de Haakon en 1973. La reina Sonia, a su vez, se lo regaló a Mette-Marit coincidiendo con el bautizo de su hija. Se lo entregó en una cajita con fotos de la niña y dos rosas frescas. Sobre una de ellas añadió unos pendientes de perlas, sobre la otra, de diamantes. La ahora reina lo ha llevado en alguna ocasión, pero quien más lo utiliza es Ingrid. Lo llevó en la boda de Victoria de Suecia, cuando fue dama de honor, en retratos oficiales y la gran celebración por el 80 cumpleaños de su abuelo. En el funeral lo ha rescatado, un gesto muy significativo.
El mensaje de Astrid de Noruega
El solemne funeral celebrado en la catedral de Oslo ha dejado imágenes muy emotivas, como el dolor de la reina Sonia al despedir a su gran amor, las lágrimas desconsoladas y la reina Mette-Marit y la soledad de Astrid de Noruega en el último adiós a su hermano pequeño. La segunda de los tres hijos del rey Olav V y Marta de Suecia es la única superviviente de la familia en la que nació, una mujer que ha sido siempre una figura de lealtad, discreción y continuidad para Harald V, al que apoyó en el terreno institucional y también personal. Su presencia ha sido constante en la vida del monarca hasta el final, cuando fue a visitarle al hospital Rikshospitalet en el que murió el 28 de agosto, a pesar de que su salud está debilitada y este mismo 2026 le han implantado un marcapasos.
Astrid de Noruega acudió en soledad a la capilla ardiente de su hermano, protagonizando una imagen conmovedora, y también ha estado presente en su funeral, donde ha demostrado una vez más que Harald V era uno de los pilares fundamentales de su vida y le echará de menos cada día. Una de las coronas de flores que rodeaban el féretro en el altar pertenecía a su hermana, quien le ha dejado un mensaje en una cinta verde: "Gracias por todo lo que hemos vivido juntos".







