Astrid de Noruega protagoniza la imagen más triste de la despedida de Harald: el último adiós a su hermano y último miembro de la familia en la que nació


La tía de Haakon VIII, de 94 años, es la última de una generación de royals nórdicos


La princesa Astrid de Noruega ante el ataúd de su hermano, el rey Harald © Det kongelige hoff
Beatriz CastrilloPeriodista especializada en Realeza
3 de septiembre de 2026 a las 16:09 CEST

La Casa Real noruega ha compartido una conmovedora imagen de la princesa Astrid, de 94 años, la última de una generación. La tía del rey Haakon VIII, ha visitado en la más absoluta soledad el féretro de su hermano, el rey Harald, cuya capilla ardiente ha quedado instalada en la capilla del Palacio Real de Oslo. Vestida completamente de negro y en silla de ruedas, también se la ha visto mirar por la ventana del recinto a las decenas de noruegos que se han acercado hasta la plaza del Palacio para rendir su último homenaje a su rey más querido, convertido y conocido como 'el abuelo de la nación'. 

La princesa Astrid de Noruega ante el ataúd de su hermano, el rey Harald © Det kongelige hoff
La princesa Astrid de Noruega ante el ataúd de su hermano, el rey Harald

Décadas después, la historia se repite

Esta es la primera vez que se hacen públicas fotos de la princesa Astrid tras la muerte de su hermano y es una potente imagen que viene a recordar que décadas después la historia se ha repetido. La princesa Astrid ejerció de primera dama debido a los avatares del destino, un papel que ahora representa su sobrina nieta, la princesa Ingrid, debido a los problemas de salud que arrastra la reina Mette-Marit.

Astrid de Noruega tiene 94 años y es tía del rey Haakon VIII© Det kongelige hoff
Astrid de Noruega tiene 94 años y es tía del rey Haakon VIII

La vida de una princesa sin igual

La princesa Astrid nació el 12 de febrero de 1932 como la segunda hija del entonces príncipe heredero Olav y la princesa Marta de Suecia. El matrimonio ya tenía una hija, la princesa Ranghild, hermana mayor de Harald V.  La infancia de Astrid pronto se truncó. Cuando tenía 9 años, el 9 de abril de 1940, Alemania invadió Noruega. La Familia Real y el Gobierno huyeron hacia el norte en tren para evitar ser capturados. Esa misma noche, la princesa Marta y sus tres hijos (Harald incluido) cruzaron la frontera hacia Suecia y el 12 de agosto viajaron a Estados Unidos por invitación del presidente Franklin D. Roosevelt. 

Astrid de Noruega observa la plaza del Palacio Real de Oslo y las decenas de flores depositadas por los noruegos en honor al rey Harald© Det kongelige hoff
Astrid de Noruega observa la plaza del Palacio Real de Oslo y las decenas de flores depositadas por los noruegos en honor al rey Harald

Su vida en el exilio en los Estados Unidos

Durante los siguientes cinco años, la princesa Astrid vivió con su madre y sus hermanos en Pook's Hill, en las afueras de Washington D. C. El 7 de junio de 1945, la familia regresó a Noruega y miles de personas les esperaron en Oslo para darles la bienvenida. "El encuentro con mi padre es el recuerdo más vivido que conservo del 7 de junio de 1945. El tiempo era malo, así que no veíamos tierra, pero recuerdo bien las pequeñas embarcaciones que nos recibieron al final del fiordo de Oslo. Fue nuestro primer encuentro con Noruega. Todos los barcos estaban decorados con banderas noruegas. A medida que navegábamos, aparecían más y más barcos. Al final, había tantos que casi podíamos desembarcar sin mojarnos". Aseguró la princesa Astrid. 

La princesa Astrid de Noruega ha cumplido 94 años
La princesa Astrid de Noruega ha cumplido 94 años

Su papel como primera dama

Cuando la princesa heredera Marta murió en 1954, la princesa Astrid se convirtió en primera dama de Noruega, con tan solo 22 años, los mismos que tiene ahora la princesa Ingrid. Fue la acompañante de su padre, el rey viudo, y ocupó ese cargo hasta que la entonces princesa heredera Sonia la sucedió en 1968. Astrid de Noruega es una de las figuras más importantes y longevas de la monarquía noruega. Durante décadas has sido un pilar de la continuidad de la Casa Real. A pesar de su linaje, no tiene derecho a heredar el trono.