El viaje de los reyes Carlos III y Camilla a Estados Unidos se consolida como uno de los mayores esfuerzos de refuerzo institucional desde el inicio de su reinado. Un gesto que, acompañado por los honores ofrecidos por el presidente Donald Trump y la primera dama, evoca inevitablemente el recuerdo de Isabel II, quien también visitó territorio estadounidense. Una herencia que la reina Camilla ha querido mantener viva desde el comienzo de esta visita de Estado, recurriendo a algunas de las alhajas más emblemáticas del joyero real.
El nuevo gesto de Camila
Carlos y Camilla se han convertido en los grandes protagonistas de las últimas horas en el ámbito internacional, con motivo de esta visita de Estado realizada por invitación del presidente estadounidense. Tras una primera jornada de carácter más distendido a su llegada, los Reyes se trasladaron a la Casa Blanca, donde Donald y Melania Trump les ofrecieron una calurosa bienvenida.
La recepción fue elevando su solemnidad a lo largo del día, con honores militares, revista a las tropas y una cuidada ceremonia oficial que culminó con un banquete de Estado en la Sala Este de la Casa Blanca. Fue allí donde la reina Camilla deslumbró con las históricas amatistas de la duquesa de Kent, un conjunto de gran valor compuesto por collar y diamantes, que ya había comenzado a lucir horas antes como homenaje implícito a Isabel II.
Sin embargo, los guiños a la difunta soberana no han sido pocos. Por ello, en este tercer día de visita, la Reina ha vuelto a recurrir a una de las joyas más preciadas del legado de Isabel II, a través un broche de diamantes que incorpora los colores de la bandera del Reino Unido —rojo, blanco y azul—, conocido como el broche Britannia. Una pieza cargada de simbolismo que, curiosamente, Camilla ya había lucido por primera vez el 29 de abril de 2024.
La continuación de la visita de Estado
Los gestos institucionales continúan marcando el ritmo de esta intensa agenda. Tras el discurso de Carlos III —con el que se convirtió en el segundo monarca británico en dirigirse al Congreso de Estados Unidos, como hiciera su madre en 1991—, los Reyes se han trasladado a Nueva York para afrontar uno de los momentos más simbólicos del viaje.
En la ciudad de los rascacielos, han participado en un acto junto a veteranos británicos y estadounidenses, antes de acudir al memorial en homenaje a las víctimas del 11-S. Allí han podido conocer de primera mano los testimonios de quienes trabajaron durante los atentados, en un acto cargado de emoción que culminó con un discurso del monarca. En sus palabras, Carlos III quiso subrayar los lazos históricos que unen a Reino Unido y Estados Unidos, desde la Segunda Guerra Mundial hasta los atentados del 11 de septiembre.
La agenda en Nueva York también incluye visitas a distintos puntos de la ciudad para conocer la labor de organizaciones solidarias, así como la asistencia de la reina Camilla a un evento vinculado con la literatura británica, en el marco de una conmemoración cultural destacada, donde se ha encontrado con Anna Wintour y la actriz Sarah Jessica Parker.
Este viaje, que se prolongará hasta el próximo 2 de mayo, busca estrechar aún más las relaciones bilaterales entre ambos países. Antes de su conclusión, el Rey tiene previsto desplazarse también a Virginia y Bermudas, marcando así su primera visita como monarca a este territorio de ultramar. Un recorrido que no solo refuerza los lazos históricos entre ambas naciones, sino que también define el tono de una nueva etapa en la proyección internacional de la monarquía británica, en la que los Reyes funcionan como eje principal de la Corona.











