La visita de los reyes Carlos III y Camilla está resultando tan histórica como inusual. Tras el recibimiento oficial en la Casa Blanca, ha sido el presidente Donald Trump el primero en dirigir unas palabras de bienvenida al monarca, enmarcadas en la ceremonia institucional. Un gesto con el que ha querido poner en valor los lazos compartidos con el hoy rey Carlos III
El recuerdo de Donald Trump a la Reina
Ha sido en el pórtico sur de la Casa Blanca, convertido en el escenario ceremonial que rendía todos los honores al rey Carlos III y a la reina Camilla —tras pasar revista a los más de 500 militares presentes—, cuando el presidente Donald Trump ha tomado la palabra. Un gesto con el que, en tono jocoso, ha marcado el inicio y el tono de la visita de Estado. Mientras se dirigía a los Reyes Trump ha sorprendido con una anécdota personal, al recordar que su madre, Mary Trump, "estaba enamorada" del entonces príncipe Carlos cuando era joven y que siempre lo consideró "muy atractivo".
En declaraciones posteriores ante los medios, el mandatario amplió ese recuerdo familiar al referirse también a Isabel II: "Mi madre adoraba a la familia real. Se lo dije al Rey: amaba a la Reina y cada vez que aparecía en una ceremonia, se quedaba pegada al televisor y me decía: 'Mira, Donald, mira lo hermoso que es eso'". Un relato que aportó un tono cercano y personal a un acto marcado por la solemnidad institucional.
Un detalle que ha contribuido a reforzar el clima de cercanía entre Carlos III y el presidente estadounidense Donald Trump, quien aprovechó su intervención para compartir su visión personal sobre la familia Windsor. "Mi madre estaba enamorada de Charles —ha subrayado—. ¿Puedes creerlo? Es increíble… ¿Me pregunto qué estará pensando ahora mismo?", bromeó ante los asistentes. Un comentario tan inusual como espontáneo que fue recibido con una sutil sonrisa por parte del monarca.
Una visita de Estado para la historia
Un encuentro entre ambos países que impulsa el fortalecimiento de sus relaciones, estrechando lazos y reforzando sus vínculos culturales desde una perspectiva diplomática. Fue en la jornada de ayer cuando dio comienzo esta visita, con la llegada de Carlos III y Camilla, quienes descendieron del avión y fueron recibidos por la jefa de protocolo antes de dirigirse a la Casa Blanca. Un primer gesto marcado por la cordialidad —tanto de anfitriones como de invitados— que ha tenido continuidad hoy con la ceremonia oficial de bienvenida, celebrada con honores militares a los soberanos británicos.
La visita de Estado, que reforzará los vínculos con la Administración de Donald Trump, se prolongará hasta mañana, 29 de abril. No obstante, el viaje continuará con Carlos III y Camilla como protagonistas, en una agenda destinada a seguir estrechando lazos con distintos territorios estadounidenses. Tras concluir su estancia junto al presidente, los Reyes se trasladarán a Virginia y Bermudas, donde continuarán desarrollando compromisos institucionales.
Ya en territorio de Virginia, los Reyes tendrán la oportunidad de reunirse con residentes locales, donde podrán asistir a una denominada "fiesta de barrio", que les permitirá acercarse a la ciudadanía. Posteriormente, viajarán a Bermuda —entre los días 1 y 2 de mayo—, un Territorio de Ultramar que les recibirá con una bienvenida oficial que incluirá una guardia de honor del Regimiento Real de Bermuda y una salva de 21 cañonazos. Un compromiso que los Reyes han mantenido de forma constante desde su ascenso al trono y que vuelve a situarlos en el centro del escenario público, a través de una agenda en la que los actos institucionales se entrelazan con la cultura como eje principal.









