Los reyes Carlos y Camilla han aterrizado en Estados Unidos con motivo de su histórica visita de Estado. Un encuentro que servirá —entre ambos jefes de Estado— para reforzar las relaciones bilaterales y que también pondrá de relieve el papel del rey Carlos, quien visitará por primera vez como soberano las Bermudas, un territorio de ultramar. Tras descender del avión que les trasladaba a América del Norte, ambos han sido recibidos por Mónica Crowley, jefa de protocolo de Estados Unidos. Un momento en el que también han querido rendir homenaje a la figura de Isabel II de una forma especialmente significativa.
La reina Camilla ha sido la encargada —una vez más— de dar protagonismo a la emblemática monarca, a través de un broche con forma de bandera —Unido/estrellas y barras—, engastado con rubíes, esmeraldas y diamantes, que fue presentado a la reina Isabel II por el alcalde de Nueva York en octubre de 1957, con motivo de su primera visita de Estado a Estados Unidos. Un gesto cargado de simbolismo que conecta directamente con el legado de la soberana. Antes de poner rumbo a la recepción oficial, que incluirá un té privado entre los reyes británicos, el presidente Donald Trump y la primera dama, Melania, la reina y la primera dama se trasladarán a la White House Beehive —la Colmena de la Casa Blanca— y a una garden party en la que los reyes serán los protagonistas, con Donald Trump y Melania Trump como anfitriones.
Es en este momento cuando Carlos y Camilla se dirigen a la residencia oficial del presidente estadounidense. Allí —tras un breve traslado— serán el presidente y la primera dama quienes se encarguen de dar una bienvenida informal a los reyes del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Una ocasión que marca la primera visita de Estado —y oficial— de Carlos III como monarca de su país.
Un gesto tan insólito como histórico, en el que ha sido la propia Melania Trump quien ha encabezado los preparativos de una visita destinada a rendir homenaje a la duradera y especial relación entre Estados Unidos y el Reino Unido, en un momento en el que el pueblo estadounidense conmemora los 250 años de su independencia.
Un gesto con el que da comienzo, de manera informal, esta visita de Estado, cuya gran pompa se desplegará al día siguiente. En la mañana del martes 28 de abril, el presidente y la primera dama ofrecerán una ceremonia oficial de bienvenida en el Jardín Sur de la Casa Blanca. Siguiendo una tradición que se remonta al siglo XVIII, se marcará la llegada oficial de los reyes con una ceremonia militar con honores, a cargo de las trompetas heráldicas del Ejército de Estados Unidos.
Asimismo, tras una jornada marcada por la diplomacia —en la que la reina y Melania mantendrán también una agenda paralela—, será por la noche cuando los reyes sean agasajados con un banquete de Estado en la Casa Blanca, en el que la Reina lucirá alguna de las imponentes tiaras del joyero real.









