La playa es un escenario idóneo para el ocio, la vida en familia, las relaciones sociales y la práctica de ejercicio físico y de atractivos deportes. Las actividades al aire libre, le cercanía del mar, el clima y el tiempo de ocio y descanso, favorecen la práctica de diferentes deportes, unos en el mar y otros en la arena de la playa, todos ellos asequibles, fáciles de practicar y beneficiosos para la salud. Los niños y los adolescentes no solo disfrutan enormemente con ellos, sino que se benefician de todo lo que estos deportes les aportan a su salud física y mental.
Deportes en el agua
La natación, el surf, en sus diferentes modalidades, el windsurfing, el submarinismo, la pesca deportiva y la motonáutica, son algunos de los más frecuentemente practicados.
Surf
El surf es una modalidad deportiva que tuvo su origen en las islas de la Polinesia y en Hawái desde hace muchos años, aunque no fue hasta los años cincuenta del pasado siglo en EEUU y los sesenta en Australia cuando de verdad se dio a conocer y se puso de moda. Consiste básicamente en deslizarse sobre las olas, yendo de pie sobre una tabla, y progresar al tiempo que estas te llevan hasta la orilla.
Es un deporte minoritario que cada día tiene más adeptos entre la gente joven. Los niños y los adolescentes son sus más frecuentes practicantes. No está exento de riesgos y para practicarlo es necesario tener una buena forma física. Al permanecer por largos periodos de tiempo en aguas frías y tener que mantener el equilibrio y realizar fuerza y movimiento con múltiples grupos musculares, tiene un gasto calórico muy elevado.
Por un lado, ayuda a tonificar los músculos de la espalda, el abdomen y las extremidades y, con el esfuerzo por mantenerse en pie sobre la tabla, a mejorar la coordinación; y, por otro, los beneficios de este deporte van mucho más allá de lo puramente físico, pues es perfecto para ayudarles a ganar seguridad y confianza en sí mismos. Además, para los niños que tengan cierto temor al agua o a las olas, es una vía muy idónea para poder superar esos miedos.
Y otro aspecto a tener en cuenta: cuanto más pequeños sean los niños que empiezan a practicar surf, más fácil les resultará mantener el equilibrio sobre la tabla. A partir de los 4 años, ya se puede practicar en muchas escuelas.
Existen diferentes modalidades o variables de surf, condicionadas por el tamaño de la tabla, el tipo y tamaño de las olas, la posición en que se realiza y los accesorios que pueden utilizarse. En la actualidad, el bodysurfing (coger olas solo con el cuerpo, sin tabla y con aletas), el bodyboard (tumbado sobre la tabla) o el kneeboard (de rodillas sobre la tabla) son ejemplos de ello.
En los últimos años se ha puesto de moda una modalidad denominada Stand Up Paddle Surf (SUP) , una mezcla de surf y remo que consiste en mantener el equilibrio de pie y progresar sobre la superficie del mar con una gran tabla, ayudándote de un remo. Todas estas variantes aportan beneficios similares para el desarrollo físico y emocional de niños y adolescentes.
Windsurfing
El windsurf es una actividad deportiva que entra a formar parte de los deportes de vela, pues para practicarlo se utiliza una tabla, similar a las de surf, provista de una vela. Consiste, básicamente, en deslizarse sobre la superficie del agua de pie sobre la tabla e impulsados por el viento a través de la vela, la cual tiene un mástil articulado en su base, lo que permite, a través de la botavara, dirigir la tabla en función de la dirección del viento.
Es un deporte que se puede practicar en nuestras costas en cualquier época del año, siempre que el viento sople, siendo las islas Canarias, Tarifa y Almería las costas que más practicantes atraen. Es técnicamente muy exigente, pues el manejo conjunto de la vela y de la tabla precisa de aprendizaje, fuerza y equilibrio, siendo también necesaria una buena condición física, por lo que en este caso los niños deberán ser algo más mayores para empezar a practicarlo.
Además de ser un deporte que fomentará enormemente la fortaleza física, es ideal para fomentar la resiliencia y la capacidad de superación en los niños y adolescentes que lo practican, pues el esfuerzo constante por dominar el viento con la vela y las caídas propias de las primeras veces les enseñan a no rendirse ante las dificultades.
Deportes en la arena
El número de actividades deportivas que se pueden realizar en la playa sobre la arena es elevado, pues muchas de ellas proceden de deportes practicados en campos preparados para ello. El futbol playa, el vóley playa, el balonmano, la petanca, las palas o el frisbee son ejemplos de ello.
Fútbol playa
En la actualidad, esta actividad deportiva está regulada por reglas con variantes significativas sobre el futbol tradicional. Su práctica se realiza en un campo de arena, limitado por marcas, con un tamaño de 36 x 27 metros, porterías de 5 x 2 metros y equipos de cinco jugadores, cuatro de campo y el portero. La duración del partido es de tres tiempos de 12 minutos cada uno y el reloj se para, como en el baloncesto, cuando el árbitro lo indique.
Siempre se ha jugado al futbol en la playa, sobre todo en las playas del norte, con arena dura y amplios espacios, cuando baja la marea. Es una actividad deportiva divertida en familia y con amigos. En algunas zonas costeras, en el verano, se llegan a realizar campeonatos y competiciones con equipos de 11 jugadores y reglas de futbol tradicional.
A los beneficios propios del fútbol tradicional, habría que añadir el de una mayor fortaleza en las piernas por el hecho de correr por la superficie desigual de la arena, aspecto que también ayuda a mejorar el equilibrio. Pero si hay algo que aporte un deporte en equipo en la arena, son las habilidades sociales; la diversión y el compañerismo son perfectos para los niños más tímidos, que cogerán confianza a la hora de relacionarse con el resto de miembros de su equipo.
Vóley playa
A semejanza del futbol, el voleibol de playa que se realiza en competiciones oficiales, tiene un reglamento y unas normas diferentes al tradicional. En lo esencial, la forma de jugar es similar al voleibol original. El campo tiene 16 x 8 metros, la superficie es la arena de la playa. Son solo dos jugadores, descalzos y en bañador, y los partidos se juegan a tres sets de 21 puntos cada uno. Jugar al voleibol con familia o amigos, con equipos con más jugadores, es una actividad relajante, divertida y que, en dependencia de su intensidad, puede quemar muchas calorías.
Potencia un excelente desarrollo físico, puesto que moverse y saltar en la arena exige un esfuerzo mucho mayor. El resultado es que se tonifican mucho más los músculos de todo el cuerpo. Además, fomenta mucho la atención, dado que los niños deben aprender a calcular la trayectoria del balón para poder así golpearlo con la máxima rapidez.
Petanca
El juego de la petanca tiene un origen muy antiguo, en el sur de Francia, en la Provenza, y debe su nombre a la forma de practicarlo, "pieds tanquees", pues se lanzan las bolas con los pies juntos.
Consiste básicamente en lanzar por turno, cada jugador, tres bolas para acercarlas a un boliche previamente lanzado como señal. La competición puede ser individual o por equipos y, aunque se puede realizar en cualquier terreno, la normativa oficial indica una pista de 15 x 4 metros, debiendo ser las bolas de juego metálicas y de un peso entre 650 y 800 gramos. El jugador que deja la bola más cerca del boliche es el ganador de la serie y obtiene un punto, y gana aquel que llegue antes a los trece puntos.
Es un juego tranquilo, de poco gasto calórico, en el que predominan la habilidad, el equilibrio y la coordinación. Muy adecuado para niños y personas mayores. Es ideal para fomentar la concentración, así como la coordinación ojo-mano, aspecto fundamental para actividades escolares tan importantes como el aprendizaje de la lectoescritura.
Palas
El juego de palas, llamado también palas de playa o palas cántabras, no es un juego competitivo, sino colaborativo. Consiste en mantener una pelota en juego, sin que caiga al suelo, entre dos o más jugadores enfrentados y separados entre cuatro y ocho metros, y golpeando la bola con la mayor fuerza posible. Es perfecto para potenciar los reflejos, la atención y la velocidad de reacción; si bien es muy positivo para todos los niños y adolescentes, aquellos que hayan sido diagnosticados de TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) pueden verse especialmente favorecidos de su práctica.
Las palas son de madera, en forma de pera y de un peso medio que ronda el kilo y medio. La pelota usada suele ser la de tenis. Dependiendo de la duración y la intensidad, es una actividad deportiva exigente, con un gasto calórico elevado.
Frisbee
Consiste en un disco volador de unos veinte centímetros de diámetro que, al ser lanzado con la mano, vuela y planea, de forma que puede ser recuperado en el aire por el otro jugador. Es un juego de habilidad, cómodo y que tiene poca exigencia física, muy indicado para practicarlo en la playa o en espacios abiertos. La participación del perro de la familia en la persecución y la recuperación del disco añade un gran encanto a esta actividad.
Como muchos de los deportes anteriores, también potencia la atención y el equilibrio. Fácil de practicar, ayuda, además, a socializar a quienes lo practican.











