Familia

Irse de vacaciones con una expareja por los hijos, como Tamara Gorro, según una experta: "Necesitamos que los niños puedan sentirse seguros dentro de la familia que tienen"


Ha sido fotografiada en Ibiza junto a sus dos hijos y el padre de estos, Ezequiel Garay, del que se separó hace cuatro años


Tamara Gorro
20 de agosto de 2026 a las 18:04 CEST

Tamara Gorro y Ezequiel Garay son el ejemplo perfecto de expareja bien avenida. Desde que se separaron, en 2022, tras una década casados, siempre hacen gala de la buena sintonía que existe entre ellos. La relación de pareja se rompió, pero siguen siendo un pilar básico el uno para el otro, algo que seguro que sus hijos, Shaila (de 11 años) y Antonio (de 8) agradecen. Tanto es así que la influencer y el exfutbolista han sido fotografiados juntos en Ibiza en compañía de los dos niños, disfrutando como familia en la playa.

Pasar las vacaciones con una expareja y con los hijos en común es una situación idílica, pero tampoco es algo a lo que todas las parejas separadas con hijos deban aspirar, tal y como tranquiliza al respecto Ane Arieta, mediadora familiar y creadora del método STEP (Stepfamily). Para entender que no se trata de una meta, nos habla de tres planos que conviene separar y que a menudo se mezclan: "La pareja, que es la relación que se ha terminado; la expareja, que es la memoria emocional que queda, muchas veces con heridas; y la coparentalidad, que es la estructura que sostiene a los hijos". Una vez explicados estos tres planos, Arieta aclara que lo que los niños necesitan es el tercer plano: un equipo parental que funcione. "Y un equipo parental no necesita irse de vacaciones juntos; necesita acuerdos claros y respeto".

Hay padres separados que nunca viajarán juntos y construyen una relación parental excelente, estable y protectora.

Ane Arieta, mediadora familiar y creadora del método STEP (Stepfamily)

Si bien cada vez es más común que muchas parejas se vayan de vacaciones con sus hijos después de separarse pensando que es lo mejor para ellos, Arieta propone una cuestión decisiva que estas exparejas deben plantearse: aunque hoy saliera bien, ¿es sostenible en el tiempo? "La mayoría de las personas separadas rehace su vida, así que ese plan tendría que seguir siendo viable cuando lleguen nuevas parejas. No podemos construir un espacio familiar que solo funciona si ninguno de los dos rehace la suya: estaríamos decidiendo por personas que todavía no existen y dejando fuera nuestro propio futuro", asegura. 

Eso, o ser capaz de rehacer la vida manteniendo muy presente al otro progenitor de los hijos, algo muy difícil de conseguir, pero que Tamara y Ezequiel han logrado de manera admirable. Aunque a él no se le conoce otra pareja, ella mantiene una relación con Cayetano Rivera desde hace meses y eso no ha impedido seguir formando un equipo con su ex y sus dos hijos. 

Tamara Gorro con sus dos hijos© tamara_gorro
Tamara Gorro con sus dos hijos

¿Qué aportan estas vacaciones en familia a los hijos de padres separados?

Cuando preguntamos a Ane Arieta qué aportan estas vacaciones en familia a los hijos de padres separados, nos responde que no son imprescindibles en absoluto. "Se suele decir que le dan al niño la experiencia de que la separación no es perder a la familia, sino transformarla. Y es justo al revés: la transformación se demuestra construyendo la forma nueva —dos casas que funcionan, cada una con su vida—, no repitiendo la antigua". Por tanto, forzar el irse de vacaciones juntos si al menos una de las dos partes no está, de verdad, preparada, puede incluso llegar a ser contraproducente. 

Además, es fundamental hablar con los niños y cerciorarse de que entienden la nueva situación familiar (que sus papás se han separado y no van a volver a estar juntos como pareja). De lo contrario, se puede generar en ellos confusión. "A esa confusión se suma la fantasía de reconciliación, que la mayoría de los hijos mantiene durante años: verlos a los dos compartiendo casa y playa la alimenta directamente".

Uno de los argumentos que comúnmente se presenta a la hora de animar a realizar este tipo de vacaciones es que permite a los niños disfrutar de sus dos progenitores sin tener que elegir ni sentirse desleal. Pero la experta tranquiliza a las familias a las que les cueste pensar en realizar este tipo de vacaciones tras la separación al explicar que los hijos pueden disfrutar de sus dos padres sin necesidad de hacer un viaje conjunto. Algo así se consigue también en el día a día, cuando los adultos dan al niño "permiso claro para querer y disfrutar con ambos".

Unas vacaciones juntos permite a los niños comprobar que sus padres se tratan con respeto. Sin embargo, considera que es más importante transmitir ese mensaje en situaciones cotidianas, como una entrega tranquila, un cumpleaños, una función del colegio… espacios donde los progenitores no necesitan ser amigos ni compartir mucho más que un mismo espacio. "El respeto no se demuestra un día de viaje: se transmite cada día, en cada casa, en cómo se nombra —o se calla— la otra casa, y en el porqué y el cómo de lo que se dice", subraya Arieta. "Ahí el niño ve el respeto sin confundirse sobre lo que son ahora sus padres ni poner nada en riesgo". 

Tamara Gorro© tamara_gorro
Tamara Gorro

Por eso, tiene claro que estas vacaciones no son imprescindibles para los hijos en común: "ni imprescindibles ni, en general, recomendables como norma" si no se está preparado para vivirlas con naturalidad y acorde a la nueva situación familiar. "Hay padres separados que nunca viajarán juntos y construyen una relación parental excelente, estable y protectora", afirma.

No necesitamos que las familias separadas parezcan una familia unida; necesitamos que los niños puedan sentirse seguros.

Ane Arieta, mediadora familiar y creadora del método STEP (Stepfamily)

La mediadora familiar argumenta su postura en las estadísticas y nos indica que los estudios encuentran que solo en torno a una de cada cuatro exparejas logra una coparentalidad realmente cooperativa —la mayoría funciona en paralelo o cada uno por su lado—, "y un viaje compartido exige bastante más que una cooperación normal", apostilla. "Si a eso le sumamos las nuevas parejas que llegarán y que las segundas uniones son estadísticamente más frágiles que las primeras, la conclusión es clara: que ese plan sea viable hoy y siga siéndolo dentro de unos años es una excepción". No pone en duda de que este tipo de situaciones puedan existir y de que haya familias, como la de Tamara Gorro y Ezequiel Garay, donde nace de forma natural, sin fingir, y donde caben las vidas nuevas de cada uno, pero considera que no es lo habitual: "es una excepción, no del modelo a imitar ni la vara con la que medirse".

"Lo imprescindible es otra cosa: que los hijos no carguen con el conflicto de los adultos, que puedan querer a ambos padres libremente y que exista a su alrededor una estructura clara, segura y sostenible, con sitio para las vidas que cada adulto vaya construyendo. Eso protege más que cualquier foto de vacaciones".

"En definitiva, no necesitamos que las familias separadas parezcan una familia unida. Necesitamos que los niños puedan sentirse seguros dentro de la familia que tienen. Esa diferencia es fundamental".