Las ondas de Julia Roberts parecen el tipo de peinado que aparece después de dejar secar el pelo al aire. Tienen volumen, movimiento y una forma poco definida, con mechones más rizados que otros y zonas que conservan una textura casi lisa. Pero, detrás de esa naturalidad hay, en realidad, una estrategia pensada de su peluquero.
Serge Normant, responsable desde hace años de algunos de los looks más reconocibles de la actriz, ha explicado a People cómo trabaja su melena. Su objetivo es potenciar la textura natural de Roberts y, para conseguirlo, utiliza un producto de volumen y una tenacilla fina solo en algunos mechones. En lugar de dividir toda la cabeza y repetir la misma onda mechón tras mechón, el peluquero interviene solo donde considera que el cabello lo necesita. Así algunas zonas quedan más marcadas; otras, apenas curvadas; y otras mantienen gran parte de su textura original. Para Vanessa Ojeda, experta capilar de Ki.Sui, esa irregularidad es la que impide que el ojo detecte cómo se ha construido el peinado.
El detalle que hace que unas ondas parezcan mucho más naturales
"Sobre todo, se evita que podamos leer el patrón del peinado", explica Ojeda. Cuando todas las ondas tienen la misma forma y aparecen a una distancia similar, resulta fácil identificar el recorrido de la herramienta. Basta introducir un mechón con una forma mucho más relajada para romper esa secuencia.
La diferencia también se nota en cómo se mueve y refleja la luz en el pelo. "El resultado tiene más profundidad y movimiento porque no toda la superficie del cabello refleja la luz ni cae de la misma manera", señala la experta. "Una onda técnicamente perfecta no siempre es la que visualmente resulta más bonita. A veces hay que romper un poco esa perfección para que el cabello cobre vida", apunta Ojeda.
Una de las técnicas más usadas para conseguir ondas relajadas consiste en alternar la dirección en la que se enrolla cada mechón. Funciona, pero el efecto que vemos en Julia Roberts va más allá. Aunque parezca mentira trabajar menos el pelo hace que el peinado esté más natural. Cuando tiene diferencias "espontáneas" y unas zonas tienen más movimiento, otras caen rectas o algunos mechones se agrupan mientras otros se separan, consigues ese efecto effortless que tanto gusta. Y es que si reproduces exactamente la misma onda por toda la cabeza eliminas el aire despreocupado. La clave está en que la irregularidad tampoco parezca programada.
Alrededor del rostro sí conviene ser más precisa
La libertad aumenta cuando nos alejamos de la cara. En la zona frontal, Ojeda recomienda prestar más atención al lugar exacto en el que comienza cada curva, porque unos pocos centímetros pueden modificar cómo queda enmarcado el rostro. "Una onda cerca del pómulo puede enmarcar el rostro de una manera completamente diferente a otra que empiece a la altura de la mandíbula", explica.
La elección dependerá de dónde queramos crear apertura, suavidad o volumen. En las capas interiores y la parte posterior, en cambio, se puede jugar mucho más. Incluso dejar zonas inferiores menos onduladas ayuda a evitar que las capas superiores terminen formando una única masa de rizos.
Cómo hacerlo en casa sin que parezca que hemos olvidado varios mechones
Dejar partes del cabello menos onduladas no significa saltárselas. "El truco está en trabajar toda la melena, pero no trabajarla toda igual", resume Ojeda.
Antes de utilizar plancha o tenacilla, la experta recomienda preparar el cabello frente al calor aplicando un protector térmico que potencie el brillo. Después variar las secciones. Algunas pueden ser más gruesas y otras más finas; la onda puede empezar a distintas alturas y el tiempo de contacto con la herramienta tampoco tiene por qué ser idéntico.
Los mechones que queramos conservar casi lisos también los tenemos que peinar. Pero, en lugar de darles forma de una onda completa, puede bastar con dibujar una pequeña curva en la zona media o modificar únicamente la punta. Así se mantiene la intención del peinado sin que toda la melena adquiera la misma textura.
Una vez terminadas las ondas, Ojeda recomienda observar la melena como un conjunto y dejar que pierda ese aspecto de cabello recién trabajado. Para medios y puntas propone una pequeña cantidad de aceite capilar que aporte brillo. Así, además, mejoramos el aspecto de las puntas manteniendo una textura ligera. "La idea es que nadie pueda identificar exactamente qué mechones hemos trabajado más y cuáles menos. Cuando eso ocurre, el efecto funciona", concluye la experta.











