La trenza corona tiene algo que hace muy fácil situarla en una época. Basta pensar en festivales, vestidos vaporosos y recogidos trenzados para volver a mediados de la década de 2010, cuando rodear la cabeza con dos trenzas perfectamente colocadas se convirtió en uno de los peinados más reconocibles del momento. Después desapareció casi por completo. Hasta ahora.
A principios de agosto, la trenza corona volvió a aparecer entre las tendencias capilares, con Zendaya y Olivia Rodrigo. El peinado llevaba años prácticamente fuera del radar, pero las versiones actuales explican por qué una trenza tan asociada a 2015 puede funcionar de nuevo en 2026: la forma sigue siendo reconocible, aunque el acabado ha cambiado por completo.
"La moda es cíclica y, en belleza, los peinados que marcaron una época siempre terminan regresando, aunque nunca lo hacen exactamente de la misma manera", explica Vanessa Ojeda, experta capilar de Ki.Sui. En este caso, la actualización pasa por quitarle la perfección que durante años la definió.
La trenza corona de 2026 ya no quiere parecer perfecta
"Si hace una década la veíamos en versiones mucho más pulidas y estructuradas, ahora regresa con un acabado más ligero y menos rígido. Conserva ese punto romántico que la caracteriza, pero se adapta a una forma mucho más natural y desenfadada de llevar el cabello", explica Ojeda. La diferencia cambia por completo el resultado. Las coronas actuales dejan respirar el cabello. Algunas zonas de la trenza se abren, otras permanecen más ajustadas, aparece volumen donde antes se buscaba uniformidad y los pequeños cabellos alrededor de la cara pasan a formar parte del peinado.
"Ahora interesa más cómo convive la trenza con el resto del cabello y con el rostro", señala la experta. "Puede haber zonas ligeramente más abiertas, otras más ajustadas y pequeños cabellos que no estén completamente integrados. Esa irregularidad hace que el resultado sea mucho más actual".
Más que la propia trenza, lo que envejece el peinado es la tensión. Recoger todo el cabello desde el nacimiento y apretarlo de manera uniforme crea esa especie de corona rígida que durante años asociamos con la llamada trenza de lechera. Ojeda identifica tres elementos capaces de devolver el peinado al pasado: demasiada tensión, una trenza con idéntico grosor durante todo su recorrido y una fijación que deje el cabello inmóvil.
"Necesitamos que el cabello permanezca en su sitio, por supuesto, pero no necesariamente que parezca inmóvil. Son dos cosas diferentes", apunta. También cambia el efecto sobre el rostro. Una corona muy tirante puede endurecer las facciones, mientras que dejar pequeños mechones desde el principio suaviza el conjunto. La clave está en decidir cuáles quedan fuera antes de empezar. Intentar extraerlos cuando la trenza ya está terminada y muy tensada suele restar naturalidad al resultado.
Que parezca deshecha no significa que lo esté
La paradoja de este tipo de peinados es que conseguir un resultado que parezca espontáneo requiere bastante control. "La clave está en diferenciar sujeción y apariencia. El interior del peinado puede estar perfectamente construido y sujeto aunque exteriormente parezca mucho más relajado", explica Ojeda.
La preparación del cabello cobra por eso más importancia. En melenas finas o con poca densidad, la experta recomienda trabajar antes la raíz para aportar cuerpo y textura. Una vez hecha y asegurada la trenza, en lugar de aflojarla entera, propone abrir poco a poco algunas secciones. Así se conserva la estructura y se crea volumen solo donde favorece. El objetivo es encontrar una forma que funcione con ese cabello y esa cara más que conseguir dos lados idénticos.
También funciona si el pelo no da para rodear toda la cabeza
La longitud facilita construir una corona completa, pero no resulta imprescindible. Ojeda propone una solución para melenas que no alcanzan a rodear la cabeza: hacer dos trenzas desde lados opuestos, llevarlas hacia arriba y ocultar el punto en el que se encuentran. Otra opción es quedarse en una media corona.
En una melena fina se pueden abrir estratégicamente algunas secciones para crear sensación de mayor densidad. En una muy abundante conviene contener parte del volumen para evitar que la trenza adquiera demasiado peso visual. En este punto también entran en juego las extensiones. Zendaya, una de las referencias recientes de este regreso, ha llevado sus largos recogidos en una trenza alrededor de la cabeza, una fórmula que permite conseguir una corona con más cuerpo incluso cuando tu melena no ofrece suficiente longitud o densidad.
El peinado suma además una ventaja muy interesante en verano: mantiene raíces y largos recogidos, despeja la nuca y ayuda a controlar visualmente el encrespamiento cuando aumenta la humedad.











