El amor por la vida en el campo, el mundo ecuestre y la ilusión por perseguir un sueño fueron las semillas de la que hoy es una de las firmas de moda españolas que triunfa dentro y fuera de nuestras fronteras. Mercedes López de Carrizosa hizo realidad la idea de crear, junto a su hermana Fernanda, una marca que reflejara la herencia cultural de su familia —una de las más destacadas de Jerez de la Frontera—, ligada al mundo del caballo desde que llegó a dicha localidad gaditana hace ocho siglos.
Con personalidad, cuidando mucho los tejidos y la confección, nació a finales de los años noventa T.ba, y con ella, una historia de esfuerzo, emprendimiento y tradición que continúa a través de una nueva generación.
Mercedes, fundadora y, además, directora creativa de la firma, sigue al frente del proyecto, alcanzando nuevas metas, ahora con la ayuda de dos de sus hijas, Sol y Carlota. Ellas han crecido entre bocetos, patrones y tejidos, lo que, de una manera u otra, ha terminado dejando, inevitablemente, una profunda huella en ellas. Podría decirse que llevan el gusto por la moda y el estilo en el ADN.
Como nos explica Mercedes, sus hijas aportan dos perfiles muy distintos y, a su vez, complementarios, ya que venían de ámbitos profesionales muy diferentes. Sol, diseñadora de moda, lleva ya varios años formando parte del proyecto y hoy dirige T.ba Brides, además de participar en el diseño de T.ba y Dreaming Habits. Mientras que Carlota, ingeniera por ICAI y con ocho años de experiencia en el gigante Amazon, se incorporó hace un año para reforzar áreas como las operaciones, el negocio online y el crecimiento internacional.
En los últimos años, sus diseños han conquistado a destacados personajes de la crónica social y aristócratas, destacando en el universo nupcial con nombres como Victoria de Hohenlohe, duquesa de Medinaceli; Ana Sainz —hija del piloto Carlos Sainz—, o Claudia Osborne, quienes escogieron la firma para sus vestidos de novia. Ahora, las tres juntas, aunando esfuerzo, experiencia y creatividad, siguen creciendo y mirando al futuro con nuevas ideas, pero con la misma esencia e ilusión que el primer día.
En este reportaje, Mercedes posa por primera vez en nuestras páginas junto a Carlota y Sol, quienes nos explican cómo es trabajar codo con codo, cuáles son las claves de su éxito y qué se siente al formar parte de la historia de un legado familiar de moda.
Mercedes, el "alma mater"
¿Qué significa para ti trabajar mano a mano con tus hijas Sol y Carlota?
Es una enorme ilusión. Nuestra firma, T.ba, siempre ha sido mucho más que una empresa; forma parte de nuestra vida y de nuestra familia. Ver que Sol y Carlota han decidido incorporarse al proyecto, cada una desde su propia personalidad y experiencia, me produce una enorme tranquilidad e ilusión. Lo vivimos como una evolución natural.
¿Qué es lo que más admiras de ellas?
Que son muy diferentes y, precisamente, ahí está su fortaleza. Sol tiene una sensibilidad creativa extraordinaria y una gran intuición para el diseño. Carlota aporta capacidad de organización, visión estratégica y una valiosa experiencia profesional. Son perfiles muy complementarios, y creo que esa combinación será muy positiva.
La vuestra es una empresa profundamente familiar. ¿Hasta qué punto ha sido importante que cada miembro de la familia aportara algo diferente?
Creo que esa ha sido una de nuestras mayores fortalezas. Desde el principio, cada uno ha asumido un papel muy distinto. Yo siempre me he centrado en la parte creativa y en el producto; Gonzalo, mi marido, ha liderado el desarrollo empresarial y la estrategia de crecimiento de la compañía, y ahora, Sol aporta continuidad al universo creativo de la marca, y Carlota incorpora una visión muy valiosa en áreas como las operaciones, la digitalización y el crecimiento internacional. Nunca hemos intentado hacer todos lo mismo; precisamente esa diversidad de perfiles es lo que nos permite tomar mejores decisiones.
"La moda siempre ha estado presente en casa; crecí rodeada de tejidos, dibujos y colecciones. Desde muy pequeña me fascinaba todo ese proceso creativo", dice Sol
Ha evolucionado desde una pequeña marca especializada en ropa de campo y cacería a dar el salto internacional. ¿Cuál ha sido la clave?
Nunca hemos querido crecer deprisa ni seguir modas pasajeras. Hemos intentado construir una marca con personalidad, cuidando muchísimo el producto, los tejidos y la confección. El punto de inflexión llegó cuando Gonzalo se incorporó. Su visión empresarial permitió transformar aquella pequeña firma especializada en ropa de campo y cacería en una marca de moda con una estructura mucho más sólida. Bajo su impulso abrimos las tiendas de Madrid y Londres y los córneres de El Corte Inglés y apostamos decididamente por la internacionalización, especialmente en Estados Unidos, que hoy es nuestro principal mercado mayorista. Todo ello sin renunciar nunca a la esencia con la que nació.
Después de más de 25 años, ¿dirías que el camino ha sido fácil?
En absoluto. Como en cualquier proyecto empresarial, ha habido momentos muy difíciles y otros muy ilusionantes. Lo importante ha sido mantener siempre la ilusión y la capacidad de adaptarnos sin perder nuestra identidad.
¿Cómo afrontas el futuro?
Con muchísima ilusión. Me hace muy feliz seguir haciendo lo que más me gusta y, además, compartirlo con mi familia. Creo que la combinación entre experiencia y nuevas ideas es una gran oportunidad para la marca.
"Fue muy especial confiar en mi hermana para mi vestido de novia. Creó un diseño que reflejaba cómo quería sentirme ese día", cuenta Carlota, que se ha casado este año
Lejos de la moda, ¿qué te gusta hacer?
Disfruto muchísimo del campo, de mi familia, de los caballos y de todo lo relacionado con la naturaleza. Son lugares donde encuentro inspiración y donde realmente desconecto.
Sol Prado, pasión por la moda nupcial
¿Qué fue lo que despertó tu vocación por la moda?
La moda siempre ha estado presente en casa, así que crecí rodeada de tejidos, dibujos y colecciones. Desde muy pequeña me fascinaba todo ese proceso creativo y, con el tiempo, entendí que quería dedicarme profesionalmente al diseño.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos profesionales en la moda antes de trabajar con tu familia?
Trabajé en Uterqüe y fueron tres años muy importantes. Aprendí muchísimo sobre desarrollo de colecciones, materiales, producto y organización de una gran empresa. Después sentí que era el momento de volver al proyecto familiar y aportar todo ese aprendizaje.
Hoy diriges T.ba Brides y participas en el diseño de las colecciones. ¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?
Me encanta crear prendas que emocionen y que acompañen a las mujeres en momentos importantes de su vida. En el caso de las novias, además, existe una relación muy cercana durante todo el proceso que hace que cada vestido sea completamente único.
¿Qué has aprendido de tu madre trabajando con ella?
Sobre todo, a diseñar desde la autenticidad; nunca pensando únicamente en la tendencia, sino buscando prendas con personalidad que permanezcan en el tiempo. Tiene una intuición extraordinaria para los tejidos, los colores y las proporciones, y su mirada sigue siendo el hilo conductor de todo lo que hacemos.
¿Cuáles son tus próximas metas profesionales?
Seguir desarrollando el universo creativo de la marca, consolidar T.ba Brides y continuar diseñando colecciones que emocionen y mantengan intacta nuestra esencia.
"Sol tiene una sensibilidad creativa extraordinaria e intuición para el diseño. Carlota aporta organización, visión estratégica y experiencia", señala Mercedes sobre sus hijas
Carlota Prado, la nueva incorporación de la familia
¿Qué te llevó a dar el paso de trabajar en la empresa familiar?
Siempre había seguido muy de cerca la evolución de la empresa desde fuera y, después de trabajar ocho años en Amazon, llegó un momento en el que sentí que podía aportar mi experiencia a un proyecto que forma parte de mi vida desde pequeña. Era una oportunidad muy especial, tanto a nivel profesional como personal.
¿Cuál es hoy tu papel?
Trabajo principalmente en las áreas de operaciones, negocio online y crecimiento internacional. Mi objetivo es ayudar a que la empresa siga creciendo de una forma ordenada, mejorando procesos y ofreciendo una experiencia excelente a nuestras clientas en cualquier parte del mundo.
Has crecido viendo evolucionar la empresa desde dentro. ¿Cómo ha sido vivir esa transformación?
Ha sido muy bonito. He visto cómo una empresa familiar iba creciendo poco a poco, siempre manteniendo unos valores muy claros. Eso hace que hoy valore todavía más el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de cada colección y de cada decisión que ha permitido llegar hasta aquí.
"El campo, la naturaleza y los caballos siempre han formado parte de nuestra vida y también del universo estético de nuestra firma. Es parte de nuestra identidad", explica Carlota
Tu hermana diseñó tu vestido de novia, ¿cómo fue esa experiencia?
Fue muy especial. Confiar en Sol para un momento tan importante fue algo muy natural. Me conocía perfectamente y consiguió diseñar un vestido que reflejaba exactamente cómo quería sentirme ese día.
El mundo del caballo y el campo forma parte de vuestra historia familiar. ¿Qué significa para ti esa herencia?
Es parte de nuestra identidad. El campo, la naturaleza y los caballos siempre han formado parte de nuestra vida y también del universo estético de T.ba. Aunque mi trabajo esté más orientado a la gestión, esa conexión sigue muy presente y creo que explica en gran medida la personalidad de la marca.








