En muchas familias, los abuelos no están a la vuelta de la esquina. Viven en el pueblo mientras los nietos crecen en la ciudad, pasan si día a día en otra comunidad o incluso, en algunos casos, en otro país. Aun así, su presencia emocional sigue siendo un pilar para los niños. Aunque no puedan compartir meriendas, paseos o tardes de parque de forma habitual, siguen siendo ese refugio afectivo que acompaña, sostiene y da calma.
Como explica el psicólogo José Martín del Pliego (@josemartindelpliego), los abuelos representan “un puerto seguro”, capaz de reforzar la autoestima y la sensación de pertenencia incluso desde la distancia. Por eso, cuando la vida separa físicamente, se vuelve aún más importante cuidar el vínculo: mantener rituales, conversaciones que importan y pequeños gestos que recuerdan al niño que, esté donde esté, hay alguien que siempre está para él.
¿Por qué el vínculo con los abuelos es tan importante en el desarrollo emocional de un niño, incluso cuando estos viven lejos?
El vínculo con los abuelos es tan importante, aunque vivan lejos, porque en la sociedad en la que vivimos muchas veces ejercer la paternidad es complicado y se hace de forma tensa y exigente. Ese niño no percibe la sensación de amor, aceptación y seguridad emocional que representan las figuras de los abuelos. Para muchos adultos, el abuelo, cuando eran pequeños, era una figura de calma, mucho menos exigente, un puerto seguro al que acudir, que fortalece su autoestima y la sensación de pertenencia.
¿Qué ocurre a nivel emocional cuando un niño siente que un abuelo “está presente” aunque no esté físicamente?
Aunque el abuelo esté lejos, representa la percepción de seguridad, de vínculo fuerte, de alguien que está para mí y que siente que soy capaz de cualquier cosa, que soy importante. Aunque los abuelos no estén cerca, generan una respuesta de calma, bienestar y consuelo, por el hecho de saber que mi abuelo está para mí. Y eso es muy importante porque es lo que nos genera regulación, por nuestra condición mamífera y gregaria: saber que están para nosotros.
¿Cómo influye la distancia en la construcción del apego entre abuelos y nietos?
La distancia exige poner más energía en esas relaciones. Lo que fortalece el vínculo no es tanto la cantidad de tiempo compartido como la calidad de las interacciones. Un abuelo que se interesa por su nieto, por sus gustos, que tiene un contacto constante, mantiene una relación muy sólida, aunque esté lejos.
¿Qué tipo de comunicación ayuda más a mantener el vínculo: videollamadas, mensajes, audios, cartas…?
No importa tanto el medio, porque a veces hay niños pequeños que no entienden ciertas cosas o abuelos muy mayores a los que les cuesta usar la tecnología. Lo potente en las relaciones es que el niño se sienta acompañado, que sienta que existe un vínculo fuerte, que hay una persona que se interesa por él y para quien es muy importante. Así el niño puede crear una representación interna de su abuelo: recordar una conversación, una costumbre, una muestra de cariño que le genera tranquilidad, seguridad y consuelo desde la distancia. Porque sabe que ese abuelo le acepta tal y como es. No importa tanto el medio, sino esa emoción de “estoy para ti”.
Un abuelo que se interesa por su nieto, por sus gustos, que tiene un contacto constante, mantiene una relación muy sólida, aunque esté lejos
¿Cómo pueden los abuelos transmitir cariño y presencia emocional a través de una pantalla?
Es importante que cuando estás con tu nieto preguntes cosas que le interesen a un niño: no tanto las notas o cómo le va en el colegio, sino qué amigos tiene, a qué está jugando, qué le preocupa, cómo está con papá o mamá, si se lleva bien o mal con un hermano, si hay algún niño que le molesta. Aceptar lo que el niño cuente. El abuelo también puede compartir anécdotas familiares o pequeñas cosas que forman parte de cómo funcionamos como familia, para que el niño sienta que forma parte de algo, que hay un vínculo familiar seguro. Lo importante es que el niño sienta ilusión por la conversación con el abuelo, que sea algo agradable, no una repetición de lo que ya le dicen sus padres.
¿Qué pueden hacer los padres para facilitar ese vínculo sin que se convierta en una obligación para el niño?
Es importante que los padres acepten que el niño pueda tener una conversación corta o larga, o que en un momento dado necesite un poco de privacidad para contar cosas que no cuenta a los padres. Y que los abuelos hagan lo mismo: aceptar que el niño tenga el tipo de conversación que necesite en ese momento. A veces será de 30 segundos, otras de diez minutos o de media hora, pero debe depender de las necesidades del niño. Que el niño sienta que le apetece hablar con los abuelos porque se siente cómodo.
¿Cómo cambia la relación a distancia según la edad del niño?
Cuando son más pequeños, la relación a distancia viene marcada por la presencia de ese abuelo del que se habla, pero la percepción temporal del niño es limitada: es una entidad que está allí y que se alegra mucho de verle. Pero cuando es más necesaria la presencia del abuelo es en la preadolescencia, una etapa en la que empiezan a aparecer percepciones erróneas de uno mismo, inseguridades y alertas. Tener un vínculo seguro, aunque sea a distancia, es muy importante. Si estoy pasando un periodo malo y puedo hablar con un abuelo o una abuela que me acompaña, que me dice que está ahí, que me llama y con el que puedo hablar, eso es fundamental. Es un periodo crítico en el que, aunque sea a distancia, la relación con los abuelos puede ser muy importante.
¿Cómo gestionar la tristeza del niño cuando echa de menos a sus abuelos?
Hay que validar lo que siente y darle importancia: echar de menos a alguien querido es una expresión de amor. Si el niño tiene un bajón porque los abuelos no están, hay que aceptar esa emoción y permitir que su sistema nervioso se regule con esa tristeza. Muchas veces no queremos que los niños tengan emociones negativas, pero son importantes para entrenarse en manejarlas. Manejar la tristeza porque los abuelos no están también es importante.
Cuando es más necesaria la presencia del abuelo es en la preadolescencia, una etapa en la que empiezan a aparecer percepciones erróneas de uno mismo, inseguridades y alertas
¿Cómo acompañar al niño cuando hay despedidas frecuentes?
Las despedidas frecuentes son más llevaderas cuando hay más control, cuando se convierte en algo previsible. Cuando se le explica al niño que el abuelo va a venir en tal fecha y se irá en tal otra, y que luego volverá. Mantener ciertos rituales y permitir que el niño exprese su tristeza cuando se separan. Es importante que sepa que puede encontrarse mal porque los abuelos se van y no pasa nada. Se trata de acompañar lo que vaya sintiendo en cada despedida.
¿Cómo mantener vivas las tradiciones familiares a distancia?
Las tradiciones familiares son importantes porque nos dan percepción de pertenencia. Estas cosas pueden hacerse sin presencia física: puedo hacer la paella de la abuela o mantener ciertas tradiciones, aunque los abuelos no estén. También hacer videollamadas en fechas especiales o aprovechar para contar historias familiares. Esto es importante porque nos hace sentir que formamos parte de un clan, y los abuelos son una parte esencial.
¿Cómo crear recuerdos compartidos sin presencia física?
Como los recuerdos nacen de la emoción, no solo de la cercanía física, se pueden hacer cosas periódicas: leer un cuento juntos cada semana, que el niño mande dibujos por el móvil, grabar mensajes de voz, mandar fotografías de una actuación del colegio. Se trata de mantener pequeños rituales en los que los abuelos reciben información de lo que hace el niño y el niño se siente contento de compartirla, sabiendo que los abuelos se alegran. No se trata tanto de la cercanía física como de compartir mi vida con una persona que está lejos.






