Familia

El papel de los abuelos, como Arantxa de Benito, en la educación de los nietos, según dos psicólogas: "Es diferente consentir a malcriar"


La periodista ha dado a conocer cómo ejerce como abuela y cuál es su papel en la crianza del pequeño Hugo


Arantxa de Benito, junto a su nieto, Hugo© arandbenito
1 de mayo de 2026 a las 15:07 CEST

Arantxa de Benito está "totalmente enamorada" de su nieto, Hugo, que acaba de cumplir 3 añitos. Así lo asegura la propia periodista, que reconoce que vive esta etapa de su vida de manera mucho más relajada a cuando criaba a sus propios hijos, Zayra (mamá del pequeño Hugo) y Aitor: "Cuando eres madre, lo eres 24/7, desde el día que nacen y hasta el día que te mueres. Da igual que tu hijo tenga 40 años; siempre será tu hijo", comenta. "Y ser abuela es otra cosa, es disfrutar de otra manera, es sentir de otra forma… Las emociones son diferentes".

Su visión va en sintonía con la psicología evolutiva, según la cual la maternidad y la paternidad, por un lado, y el convertirse en abuelo, por otro, responden a roles distintos, con funciones también diferentes. "Mientras que el rol parental está más ligado a la responsabilidad directa sobre el desarrollo, la educación y la socialización del hijo, el rol de los abuelos suele ser más flexible y emocionalmente gratificante", nos explica María González, psicóloga de Instituto Centta. Eso "permite a los abuelos disfrutar de los nietos sin la carga de la disciplina o las decisiones difíciles", añade Silvia Morales Estupiñán, psicóloga del área infanto-juvenil del hospital Hospiten Roca.

Ser un abuelo cercano no implica sustituir ni competir con el rol de los padres.

María González, psicóloga de Instituto Centta

Si, además, los nietos llegan cuando los abuelos aún son jóvenes, como le ha ocurrido a Arantxa de Benito, esa experiencia se vive con mayor libertad y desde la tranquilidad y la sabiduría adquiridas, tal y como señala Morales Estupiñán. "Los abuelos jóvenes suelen ser más pacientes, con mayor capacidad para gestionar berrinches y entender las necesidades del niño sin desesperarse". Si bien, al no ser tan mayores, pueden ser activos laboralmente aún, lo que conllevaría que el cuidado de los nietos sea más puntual, también tienen más facilidad para compartir actividades con ellos, sintiéndose rejuvenecidos por la experiencia. "Dan mayor flexibilidad ya que suelen ser más permisivos, creando un ambiente de refugio y amor incondicional donde las reglas son menos rígidas", comenta la psicóloga de Hospiten Roca.

Estos abuelos jóvenes "pueden conectar con sus nietos desde códigos más cercanos generacionalmente", indica, por su parte, la especialista de Instituto Centta. "Sin embargo, es importante que haya claridad de roles: ser un abuelo cercano no implica sustituir ni competir con el rol de los padres".

Arantxa de Benito, feliz junto a su nieto, Hugo© arandbenito
Arantxa de Benito, feliz junto a su nieto, Hugo

¿Los abuelos malcrían a sus nietos?

"No me gusta mucho lo de malcriar", comenta Arantxa de Benito ante los reporteros gráficos que le preguntan por su papel de abuela. "Es verdad que a lo mejor somos más consentidores, pero cuando tienes la suerte de ver mucho a tu nieto, tienes que ir un poco al unísono con sus padres; si sus padres dicen que 'no' al azúcar, ¡no vas a llegar tú a darle un caramelo!".

Los abuelos jóvenes suelen ser más pacientes, con mayor capacidad para gestionar berrinches y entender las necesidades del niño sin desesperarse.

Silvia Morales Estupiñán, psicóloga del área infanto-juvenil del hospital Hospiten Roca

Las psicólogas comparten al cien por cien esta perspectiva y Silvia Morales subraya que "es diferente consentir a malcriar". Aclara que la diferencia radica en que consentir se interpreta como dar amor, mientras que malcriar, como romper las normas educativas de los padres. Como cabía esperar, lo ideal es lo primero.

María González añade que la evidencia sugiere que los abuelos tienden a ser más permisivos, algo que no solo no es problemático en sí mismo, sino que además, y según diversos estudios, "una relación positiva con los abuelos se asocia con mayor bienestar emocional en los niños", asegura. "El problema aparece cuando esa permisividad entra en conflicto directo con las normas parentales". Por el contrario, cuando hay diálogo abierto y respeto mutuo, los abuelos suelen alinearse más fácilmente con el estilo educativo de sus hijos, según nos dice la psicóloga de Centta.

Arantxa de Benito y su hija Zayra© zayragutierrez_
Arantxa de Benito y su hija Zayra

Qué hacer cuando los abuelos malcrían a los nietos

González explica que los niños necesitan límites claros y consistentes para sentirse seguros, tal y como sugiere, nos dice, la psicología del desarrollo. "Cuando reciben mensajes contradictorios (por ejemplo, normas distintas según con quién estén), puede aparecer confusión y dificultades en la autorregulación".

En la misma línea, Silvia Morales señala que, cuando los abuelos consienten en exceso, la clave es establecer límites firmes pero amorosos, priorizando que los padres son quienes educan y los abuelos apoyan. "Es fundamental establecer el diálogo con ellos, explicar las normas esenciales, recordando que su rol es amoroso pero no debe socavar la autoridad parental".

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo establecer las normas y los límites a los abuelos en la crianza de los nietos? Según María González, la intervención más eficaz pasa por estos tres elementos:

  1. Comunicación clara y respetuosa. Hablar con los abuelos desde el reconocimiento ("valoramos muchísimo vuestra ayuda") y no desde la crítica, explicando por qué ciertas normas son importantes.
  2. Definir roles. Los padres son los responsables de la educación. Los abuelos son una figura complementaria fundamental, pero no deben sustituir ese rol. Esto no implica distancia, sino claridad.
  3. Acuerdos concretos. No basta con hablar en general; es útil concretar: rutinas, límites, normas básicas, especialmente en aspectos clave como alimentación, sueño o uso de pantallas.

"Cuando estos acuerdos se construyen desde el respeto y no desde la imposición, es más probable que los abuelos los integren sin sentirse desplazados", asegura la psicóloga de Centta. En cualquier caso, "si el comportamiento de los abuelos se vuelve perjudicial o tóxico, los padres tienen el derecho y la responsabilidad -según la especialista de Hospiten Roca- de limitar la convivencia para proteger el bienestar del menor".