Fenómenos virales

El "efecto halo" o por qué Ferrán Torres no te llamaba la atención hasta el Mundial según la psicología


Hablamos con una experta en salud mental para descubrir qué se esconde detrás de la obsesión actual por el futbolista valenciano


Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
30 de julio de 2026 a las 20:01 CEST

"Oh, Ferrán" es, quizás, una de las frases más leídas y repetidas de las últimas semanas. No solo eso, sino que, cualquiera que haya pasado un rato (no mucho) en rees habrá podido comprobar que, desde que comenzó el Mundial de Fútbol 2026, el futbolista valenciano es uno de los protagonistas del campeonato por su recién estrenado corte de pelo (un flow cut que causó fascinación), incluso antes de que todas las miradas terminaran de posarse en él por ser el responsable de marcar el gol que llevaría al equipo español a la victoria.

Que Ferrán Torres se haya consagrado como uno de los fenómenos de este 2026 no es solo fruto de estos dos sucesos. Aunque él siempre causó furor y, más allá de en el ámbito deportivo, firmas como Intimissimi Uomo lo convirtieron en parte de sus campañas publicitarias por su talento y su físico, muchas veces sucede que, alguien que pasa completamente desapercibido comienza a llamar la atención de manera masiva tras algún acontecimiento concreto o cambio de look. 

ferran torres© Getty Images

A pesar de que Ferrán Torres siempre pareció atractivo al grosso medio de la población, ahora su encanto ha cautivado incluso a quiénes antes nunca se habían fijado en el futbolista. Pero, ¿por qué este boom mediático en torno a su figura? Aurora López (@mas_vida_psicologos), psicóloga experta en relaciones sanas y terapia de pareja, pone nombre a este fenómeno:  "Esto ocurre por dos fenómenos. Por un lado el "efecto halo" y por otro lado el"efecto de mera exposición"".

Los dos efectos que potencian el atractivo de Ferrán

No es una simple casualidad, sino un mecanismo estudiado por la psicología desde hace décadas que cobra una fuerza colosal en la era de Instagram y TikTok. "El psicólogo Robert Zajonc demostró en los años 60 algo que sigue siendo igual de revolucionario hoy. Se trata de ese efecto por el cual cuanto más vemos algo o a alguien, más nos gusta... sin razón aparente o sin que medie ninguna interacción real; solo por exposición repetida. Lo llamó el "efecto de mera exposición". En la era de las redes sociales se ha convertido en uno de los fenómenos psicológicos más potentes —y menos conscientes— de nuestras vidas", explica Aurora López.

ferran torres© @ferrantorres

A este fenómeno se le suma la idealización inmediata que proyectamos sobre los rostros conocidos. Como señala la especialista: "El '"efecto halo" logra que veamos brillar a la persona en una cosa y creamos que es perfecto en todo lo demás. Es un sesgo de generalización. Una cualidad positiva muy visible —ser guapo, ser héroe, ser famoso— que contamina toda nuestra percepción. Sin conocerle, ya le atribuimos lealtad, bondad, madurez emocional. El juicio llega rápido y sin datos reales", señala la psicóloga.

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Tu cerebro busca la comodidad (y las redes lo saben)

Al preguntarle a la especialista sobre qué rol juegan la familiaridad y la exposición constante en la atracción, y si nuestro cerebro tiende a valorar más aquello que ve una y otra vez, su respuesta es contundente: "Un papel determinante. Cada vez que ves una cara, tu cerebro la procesa. La segunda vez, el esfuerzo cognitivo es menor, pero la décima vez, esa cara ya le resulta cómoda, predecible y segura a tu sistema nervioso". 

Detrás de esta conexión, se encuentra el órgano principal del Sistema Nervioso Central, el cerebro. "Interpreta esa comodidad neurológica como una señal positiva. El problema es que no distingue entre 'me resulta familiar' y 'me atrae'. Y aquí las redes sociales, juegan un papel determinante, ya que están decidiendo casi por nosotros lo que finalmente va a acabar resultándonos familiar".

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Cómo distinguir una atracción real de una falsa

En un entorno digital hiperconectado, este mecanismo no solo aplica a los celebrities, sino también a personas de nuestro entorno que consumimos a través de las pantallas.  Por eso, saber distinguir entre una atracción real y una generada por ese efecto halo mencionado por la experta resulta fundamental, porque como explica la experta, "vivimos en un mundo diseñado para fabricar deseo, y muy pocas personas se detienen a preguntarse si lo que sienten es genuino o construido". 

En este sentido, algunas cosas que nos podrían ayudar a diferenciar esto podría pasar por preguntarnos varias cuestiones. Algunas de las que nos ayudan a poner los pies en la tierra, según Aurora López, son las siguientes:

  • ¿Qué sabes realmente de esa persona?: "Si lo que te gusta es su imagen pública, no te está gustando alguien real. Te está gustando el personaje que tú mismo has rellenado con todo lo que deseas encontrar".
  • ¿Qué pasa cuando desaparece de tu pantalla?: "Desconéctate dos semanas. Si el interés se enfría, tenías familiaridad, no atracción. El deseo real no necesita algoritmo para mantenerse vivo."
  • ¿Te atrae quién es o cómo te imaginas que te haría sentir?: "Muchas veces no nos gusta la persona. Nos gusta la vida, el prestigio o la seguridad que proyectamos sobre ella. Eso no es atracción."
  • Ponlo a prueba en la vida real: "La atracción genuina crece con el contacto real, con las conversaciones de verdad, con los momentos incómodos. Si el encanto se rompe en cuanto hay cercanía real, la respuesta ya la tienes".
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La próxima vez que te descubras suspirando por una cara que antes te pasaba desapercibida, haz una pausa antes de culpar al destino. No siempre es amor o atracción, a veces es solo el algoritmo haciendo bien su trabajo. Aprender a mirar más allá de la pantalla no solo nos salva del espejismo digital, sino que nos devuelve el verdadero poder de elegir de quién y cómo generamos estas conexiones.