Nadie está preparado para perder a un padre y Leo Messi tampoco podía estarlo. Este sábado, el futbolista recibió uno de los golpes más dolorosos de su vida con la muerte de Jorge Horacio Messi, fallecido a los 68 años después de una larga enfermedad. Porque, por mucho que sepas que ese momento puede llegar, cuando sucede es como si de repente te arrancaran una parte de ti. A la enorme tristeza se suman la impotencia, las preguntas por todo lo que todavía quedaba por vivir y una nostalgia inmensa que se cuela en una conversación, en un recuerdo o simplemente al escuchar a alguien hablar de su padre. Se les llora, se les recuerda, se les menciona y se les echa enormemente de menos. El tiempo consigue que el dolor vaya cambiando y quizá se haga más llevadero, pero hay ausencias que nunca desaparecen del todo.
Este domingo, apenas unas horas después de conocer la noticia, Leo ha tenido que enfrentarse a uno de los momentos más difíciles y tristes de su existencia, despedirse para siempre del hombre que no solo fue su padre, sino también su representante, su consejero y una figura fundamental desde sus primeros pasos en el fútbol. Lo ha hecho cerca de su Rosario natal, acompañado por Antonela Roccuzzo, sus tres hijos y el resto de su familia, en una ceremonia celebrada en la más estricta intimidad, completamente blindada frente a los medios y con un importante dispositivo de seguridad.
Una despedida blindada
La ceremonia tuvo lugar durante la mañana del domingo en el Cementerio Parque El Prado, situado en Pérez, una localidad próxima a Rosario. Allí, familiares y personas del círculo más cercano de Jorge Messi se reunieron para despedirle en un acto marcado por el hermetismo.
La familia quiso preservar al máximo la privacidad de un momento especialmente doloroso. En torno al cementerio se desplegó un importante dispositivo de seguridad, los accesos permanecieron restringidos y se prohibió el vuelo de drones sobre la zona. Buena parte de los asistentes accedieron además por una entrada alternativa para evitar la presencia de los medios congregados en el exterior.
La ceremonia terminó alrededor del mediodía, hora argentina, según informó la agencia AFP, momento en el que el operativo de seguridad comenzó a retirarse poco a poco. Junto a Leo estuvieron su madre, Celia Cuccittini, y sus hermanos Rodrigo, Matías y María Sol, además de otros familiares y amigos. A su lado permaneció en todo momento Antonela Roccuzzo, su pareja desde hace más de 20 años y uno de sus grandes apoyos personales, que lo ha arropado en estas horas tan difíciles.
¿Dónde estaba Messi cuando se enteró de la muerte de su padre?
Messi había aterrizado en su ciudad natal la noche anterior, apenas unas horas después de conocerse la muerte de su padre. El futbolista viajó desde Fort Lauderdale, Florida, en un avión privado acompañado por Antonela y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro.
Su llegada al Aeropuerto Internacional Rosario Islas Malvinas se produjo alrededor de las 20:40 horas del sábado. Vestidos de negro y con gesto serio, Leo y Antonela abandonaron rápidamente las instalaciones para reunirse con el resto de la familia.
Desde el aeropuerto, el capitán argentino se desplazó en una camioneta negra acompañada por vehículos de seguridad. Rosario volvía a recibir a su hijo más universal, pero esta vez el motivo no era ningún tipo de homenaje o celebración. Messi regresaba al lugar donde nació para despedirse del hombre que había estado junto a él prácticamente desde que empezó a darle patadas a un balón.
El viaje cerraba además unas semanas especialmente complicadas para el futbolista. El delicado estado de salud de Jorge había trascendido durante el Mundial de 2026, después de que Leo rompiera a llorar tras el encuentro ante Argelia. Preguntado entonces por aquellas lágrimas, explicó que se trataba de "una cuestión ajena a lo deportivo" y reconoció: "Pasé unos días difíciles y complicados".
Ante las informaciones que comenzaron a circular, la familia confirmó posteriormente que Jorge atravesaba una situación de salud y se encontraba bajo seguimiento médico, pero pidió expresamente respeto y prudencia ante un asunto que consideraba "estrictamente privado y familiar". Una discreción que han mantenido también después de su fallecimiento. Aunque algunos medios argentinos han publicado informaciones sobre la enfermedad que padecía, el entorno no hizo público un diagnóstico concreto.
"Fuerza Messi": el cariño a las puertas del cementerio
Mientras dentro del cementerio la familia despedía a Jorge, fuera fueron apareciendo numerosos mensajes de cariño dirigidos al astro argentino y su familia. Flores, cartas y carteles quedaron apoyados en las rejas de entrada. "Fuerza flia Messi", "Fuerza Messi, te amo siempre" o simplemente mensajes de ánimo acompañaron a las coronas florales.
Uno de ellos lo llevó Lucas Blanco, un joven de 15 años que acudió con un cartel elaborado por él mismo en el que podía leerse "Fuerza Messi". "Vine ayer también, a la noche. Le hice este cartel porque debo saber cómo se siente perder a un ser querido", explicó a AFP.
Otros recorrieron cientos de kilómetros para estar allí. Ana y Carlos viajaron desde Tres Arroyos, al sur de la provincia de Buenos Aires. "Hicimos 700 kilómetros para estar acá, queríamos acompañar a Leo en este momento", contó él a la agencia.
No hubo una multitud a las puertas del cementerio. Los seguidores que se acercaron lo hicieron de manera discreta, respetando la intimidad y el recogimiento que la familia buscaba en un momento tan doloroso.
Su casa natal, convertida en un improvisado altar
El cariño también llegó hasta uno de los lugares más simbólicos de la historia familiar. La casa de Rosario en la que nació Leo, una modesta vivienda de dos plantas situada en el barrio de La Bajada, se convirtió durante estas horas en un improvisado altar. En su fachada fueron acumulándose flores, banderas argentinas, cartas y mensajes de apoyo dirigidos al futbolista y a su familia.
Unas muestras de cariño que recuerdan también la importancia que Jorge Messi tuvo en la vida de su hijo. Porque fue mucho más que su padre. Durante décadas ejerció como su representante, consejero y una de las personas fundamentales en las decisiones que marcaron su trayectoria, aunque siempre intentó mantener un perfil mucho más discreto que el de Leo.
Jorge Horacio Messi estaba casado con Celia Cuccittini, con quien formó una familia de cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol. Siempre muy unido a los suyos, acompañó a Leo desde mucho antes de que llegaran los grandes estadios, los Balones de Oro y los títulos que terminarían convirtiéndolo en una leyenda del fútbol.
El mundo del deporte se vuelca con Leo Messi
Las muestras de cariño se sucedieron también a miles de kilómetros de Rosario. La Asociación del Fútbol Argentino dispuso un minuto de silencio y brazaletes negros en sus diferentes categorías y ordenó mantener las banderas a media asta.
El FC Barcelona, donde padre e hijo vivieron algunos de los capítulos fundamentales de su historia, trasladó sus condolencias a toda la familia y recordó especialmente a Jorge por haber confiado al club los inicios y los años de mayor esplendor de la carrera de Leo.
El Real Madrid dejó a un lado cualquier rivalidad deportiva para expresar públicamente su pésame, al igual que el Paris Saint-Germain y el Inter Miami, el actual equipo del argentino.
Precisamente sus compañeros en Estados Unidos protagonizaron uno de los homenajes más emotivos. Antes del encuentro frente a Monterrey por la Leagues Cup se guardó un minuto de silencio y los futbolistas lucieron brazaletes negros. Rodrigo De Paul fue todavía más allá, pues después de marcar, mostró bajo su equipación una camiseta con el número 10 dedicada a su amigo.
Rafael Nadal también quiso hacerle llegar públicamente su cariño. "Querido Leo, no puedo imaginar el dolor por el que debes estar pasando”, escribió el extenista antes de trasladar sus condolencias a toda la familia. Andrés Iniesta, que compartió con Messi algunos de los mejores años de la historia del Barcelona, reconoció igualmente que no existen palabras capaces de consolar una pérdida así.













