Eran solo unos niños cuando se conocieron porque Leo Messi (39) era amigo de un primo de Antonela Roccuzzo (38). Durante un tiempo sus caminos se separaron porque el futbolista dejó su Argentina natal para instalarse en España, pero en la adolescencia volvieron a coincidir para ya no separarse más. El ganador de ocho Balones de Oro tiene en su mujer a su máximo apoyo, la persona que le ha ayudado a dar su mejor versión y también quien le ha sostenido en sus etapas más duras, como la que atraviesa. Tres semanas después de la muerte de su padre, el jugador ha anunciado que deja la selección argentina, un paso atrás que marca el fin de una era en la historia del fútbol. Una decisión complicada en la que Anto, como la llama cariñosamente, ha vuelto a demostrar que es incondicional.
"Qué orgullo verte cerrar esta etapa así. Fueron tantos años, tantos momentos, tantas alegrías y también tantos golpes. Te vi sufrir, caer y levantarte. Te vi seguir cuando las cosas no salían y volver a intentarlo siempre. Y después de tantos años, también tuve la suerte de verte cumplir tus sueños y vivir algunos de los días más felices de nuestras vidas", ha comenzado a decir la empresaria. Siempre ha sido una pieza clave en la carrera de una de las grandes leyendas del fútbol, que abandona el conjunto albiceleste tras más de 200 partidos defendiendo la camiseta y victorias, incluida la del Mundial 2022.
"Hay algo de toda esta historia que me emociona especialmente: que nuestros hijos hayan crecido viéndola de cerca. Que hayan visto a su papá luchar por lo que quería, no rendirse y seguir creyendo hasta el final. Y que después hayan podido estar ahí para verte conseguirlo todo y levantar la Copa del Mundo.
Quizás algún día entiendan realmente lo enorme de tu historia. Hoy simplemente están orgullosos de su papá", ha asegurado Antonela, que se casó con Lionel el 30 de junio de 2017 en su Rosario natal.
Unas palabras acompañadas de fotos privadas que demuestran la emoción con la que Thiago (13), Mateo (10) y Ciro (8) han vivido siempre la carrera de Messi, quien sigue formando parte del Inter Miami. Los tres son sus mayores admiradores y valoran cada logro porque saben bien todo el esfuerzo que hay detrás y los obstáculos que Messi ha superado en silencio. Pero sobre todo se sienten plenamente satisfechos de su faceta como padre entregado, un hombre volcado en su familia numerosa.
Antonela ha finalizado su emotiva carta recordandole a su marido que está "orgullosa" de él. "De tu camino, de todo lo que superaste y, sobre todo, de la persona que estuvo detrás de cada uno de esos momentos. Qué privilegio haber vivido todo esto a tu lado. Te amamos infinito", ha dicho. La empresaria ha sido testigo directo de sus años más gloriosos en el FC Barcelona, donde formaron una segunda familia con compañeros de la plantilla de Messi y sus mujeres. De su grupo forman parte Luis Suárez y Sofi Balbi o Césc Fábregas y Daniella Semaan, entre otros.
La carta con la que Leo Messi se despide de la selección argentina
Las palabras de Antonela han llegado minutos después de la carta con la que Messi ha anunciado que deja la Seleción de Argentina. Unas palabras que escribió dos días después de la final que perdieron contra España, aunque optó por la prudencia y quiso dejar que pasara el tiempo para no tomar la decisión en caliente. La muerte de su padre le ha hecho reforzarse en la idea de que es el momento de decir adiós a una parte de su carrera.
"Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo; antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar, y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar", ha asegurado. Unas palabras que dejan entrever que ha empezado a rondarle la idea de colgar las botas y retirarse de la profesión en la que siempre será una leyenda.







