En Prada, esta temporada todo empieza de cintura para abajo. Miuccia Prada y Raf Simons decidieron convertir una prenda aparentemente cotidiana en el centro absoluto de su propuesta para Primavera/Verano 2027: la falda. No hubo pantalones ni vestidos en los 63 looks presentados en la Semana de la Moda de Milán. Solo faldas, pero suficientes para demostrar que una misma prenda puede contar historias completamente diferentes.
La decisión puede parecer sencilla, pero encierra una de las obsesiones habituales de Prada: encontrar algo familiar y cambiar la manera de verlo. Las faldas aparecieron en siluetas acampanadas, de inspiración ochentera, plisadas, de cuero, de gasa o con detalles ornamentales. Algunas tenían aberturas laterales de las que asomaban tejidos de colores, mientras otras añadían bordados, transparencias o pequeñas dosis de brillo. El bralette de encaje fue otro de los grandes protagonistas. Visible bajo faldas de diferentes volúmenes, funcionaba como respuesta sensual frente a prendas más sobrias. También aparecieron tops de punto deshilachados, camisas, cazadoras bomber y prendas de cuadros, creando un juego constante entre lo cotidiano y lo ornamental.
Frente a una industria que cada temporada busca el gran impacto visual, Prada eligió una idea mucho más concreta. Una sola prenda, repetida 63 veces, podía convertirse en el argumento completo para una colección. Los diseñadores demostraron que no hace falta multiplicar los códigos para construir un discurso firme: basta con mirar uno de ellos desde diferentes ángulos. Y quizá de ahí sale la esencia de esta propuesta. Prada no representa la falda como una tendencia pasajera, sino como un espacio de expresión.


































































