Está claro, la nostalgia nos corre por las venas. Y esta temporada, los años 80 se colocan de nuevo en el punto de mira, algo que ya hemos visto reflejado en las últimas pasarelas y colecciones de algunas de las firmas más emblemáticas. Una época de excesos, de siluetas que no buscaban pasar desapercibidas y de prendas que hoy reconocemos al instante: hombreras, colores intensos, vaqueros de tiro alto o cinturones anchos. Claves que marcaron aquellos años y que ahora recuperamos para incorporarlas, una vez más, a nuestro armario.
Y este regreso no se traduce únicamente en la moda. La estética ochentera también ha conquistado las redes sociales. Por eso, estos días es prácticamente imposible entrar en Instagram sin encontrarnos con la pregunta "¿Cómo me vería en los años 80?", acompañada de imágenes creadas con IA (inteligencia artificial) que nos trasladan directamente a aquella época, cambiando desde el pelo y el maquillaje hasta el look. ¿El resultado? Una nostalgia integral que une moda y belleza para recuperar algunas de las tendencias que definieron aquel momento.
Pero si ahora todos miramos hacia el pasado para imaginar cómo nos hubiésemos visto, hay quienes cuentan con el mejor testimonio: sus propias fotografías. Marta Chávarri, Naty Abascal, Carolina de Mónaco, Diana de Gales o Isabel Preysler fueron algunos de los nombres que mejor representaron el estilo de entonces. Hombreras, pendientes XL, vaqueros altos, cinturas definidas o melenas voluminosas formaban parte de sus elecciones habituales y sus looks de archivo nos permiten recordar algunos de sus estilismos más icónicos.
Isabel Preysler y su fórmula infalible para combinar colores
La socialité también protagonizó algunos de los grandes momentos de estilo de aquella época y, aunque resulta complicado elegir entre todos ellos, hay uno que nos conquista especialmente por su combinación de siluetas y colores. Durante uno de sus paseos por Madrid, de la mano de su hija Tamara Falcó, la entonces marquesa consorte de Griñón sorprendió con una blusa azul celeste de hombros estructurados. La combinó con una falda lápiz en tono chocolate y unos salones a juego, creando un contraste muy especial entre ambas tonalidades. Las joyas terminaban de elevar el estilismo, con pulseras doradas y unos pendientes escultóricos. Lejos de las melenas voluminosas, Isabel optó por recoger el cabello y dejar el rostro completamente despejado.
Diana de Gales y el poder de la sastrería
Diana de Gales fue también una de las mujeres más estilosas de su generación y, durante los años 80, la entonces princesa de Gales convirtió la sastrería en una de sus grandes aliadas. Para la ocasión, se decantó por una chaqueta de hombros marcados y solapas satinadas, que combinó con una falda a la altura de la rodilla. El contrapunto lo ponía una blusa azul celeste de lunares, visible tanto en el cuello como en los puños, que rompía con la sobriedad del conjunto. Unos salones de tacón bajo y pendientes dorados completaban una elección elegante, pero con ese equilibrio entre estructura y delicadeza tan presente en sus looks.
La elegancia monocromática de Marta Chávarri
La madrileña fue toda una it girl de su generación y uno de los grandes nombres de la moda de aquella época. No solo protagonizaba titulares, sino que sus estilismos también despertaban interés, ya fuera en posados desde su casa o en fotografías junto a algunas de las mujeres más emblemáticas de la jet set, entre ellas la mismísima duquesa de Alba. En su armario no faltaban las hombreras, las faldas lápiz o las prendas que ceñían la cintura, algunas de las grandes tendencias del momento.
Naty Abascal y los volúmenes que definieron los 80
La exmodelo fue también uno de esos rostros que no pasaban desapercibidos. Y aunque también se rindió a los excesos estilísticos propios de la década, en otras ocasiones prefería prendas aparentemente más sencillas, como este minivestido blanco con el que posó desde su casa. Eso sí, incluso en sus elecciones monocromáticas siempre había espacio para algún detalle capaz de marcar la diferencia. En esta ocasión, el protagonismo recaía en su peinado voluminoso y en unos pendientes XL de perlas rematados con una borla verde, que añadían el toque de color. El vestido, por su parte, jugaba con unas mangas estructuradas y pequeños detalles florales.
Carolina de Mónaco y el poder del animal print
Cuando se trata de moda, pocos nombres resultan tan icónicos como el de Carolina de Mónaco. Tanto con los estilismos más sofisticados como con aquellos mucho más relajados, la princesa ha sido un referente de estilo desde muy joven. Y en los años 80, sus apariciones eran seguidas con especial atención. Uno de nuestros looks favoritos lo llevó durante las colecciones prêt-à-porter de París, cuando la vimos caminando por la calle con un total look negro que definía la cintura, acompañado de un collar escultórico que se llevaba buena parte del protagonismo. El toque final lo ponía nada más y nada menos que un abrigo de pelo con interior de estampado de leopardo, que se descubría al caminar y transformaba por completo el conjunto. Más ideal, imposible.











