El cambio de hora altera temporalmente la sincronización entre nuestro reloj biológico y el horario externo. El cerebro regula a través del sistema circadiano funciones como el ciclo sueño-vigilia, la temperatura corporal, la secreción hormonal y el nivel de alerta. "Cuando modificamos de golpe la hora del reloj, aunque solo sea 60 minutos, necesitamos un periodo de adaptación", afirma el doctor Mira Berenguer, director del departamento de Salud Cerebral, Sueño y Performance de ZEM Wellness Clinic Altea.
Por su parte, Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP, plataforma de evaluación y rehabilitación cognitiva, añade que "algunas personas experimentan cambios en el sueño o más somnolencia durante una semana". A pesar de esto, asegura que el horario de invierno encaja mejor con nuestro reloj biológico porque favorece una mayor coincidencia entre la luz de la mañana y el inicio de las actividades, y que podemos aprovechar esta transición de octubre para procurarnos un mejor descanso.
La metáfora de nuestro especialista en Medicina del Sueño
Según el doctor Alex Ferré Masó, especialista en Medicina del Sueño, no todo el mundo necesita dormir las mismas horas. Hay personas que requieren un descanso más prolongado y otras que, de forma natural, necesitan menos tiempo. Para explicarlo, utiliza la metáfora de una lavadora: "Cada persona tiene su propio programa de sueño, como si existieran ciclos diferentes para cada tipo de tejido.
Hay quienes necesitan un programa largo, otros uno intermedio y otros uno más corto. Si interrumpimos el ciclo antes de tiempo, es como sacar la ropa de la lavadora antes de que termine el programa. Por eso, una cosa es cuánto dormimos por nuestros horarios y obligaciones y otra cuánto necesita realmente nuestro organismo. Decir 'yo siempre he dormido mis horas' no significa necesariamente que estemos durmiendo lo suficiente", subraya.
La importancia del 'jet lag' social o dormir más el fin de semana
Ferré Masó recuerda que aunque el cambio de hora, por sí solo, puede tener consecuencias para el organismo, no son tan importantes como las del llamado jet lag social que se produce todo el año. Es la diferencia que existe entre los horarios que seguimos durante la semana laboral y los que adoptamos de viernes a domingo, cuando intentamos recuperar las horas de sueño perdidas durmiendo más, "algo que puede afectar a los ritmos biológicos".
Habla de un saldo negativo que buscamos compensar y pone el ejemplo de una persona que necesita dormir 8 horas, pero se acuesta a las 12 de la noche y se levanta a las 6 para ir a trabajar: acumula una deuda de sueño de dos horas al día. Si intenta compensarla durmiendo más durante el fin de semana, no siempre va a conseguir recuperarse, especialmente si su organismo está acostumbrado a madrugar.
"El sueño cuenta con mecanismos de recuperación, pero no significa que podamos compensar siempre el descanso que no hemos tenido", apunta. Su consejo es la regularidad: "Despertarse todos los días a la misma hora es el principal parámetro para saber si un paciente está descansando adecuadamente".
Tanto el doctor como Valeria Medina explican que el sueño se puede ajustar: recomiendan mantener horarios regulares y reducir la iluminación intensa cuando anochece, dar un paseo durante las horas de luz y practicar ejercicio físico regular. Según el doctor Mira, "son medidas sencillas, pero tienen más sentido desde el punto de vista de la cronobiología que intentar compensar el cambio durmiendo más un día concreto".








