Problemas oculares

Judi Dench, 91 años, sobre el problema de salud que le impide actuar: "Ya no puedo hacer teatro, cine ni leer"


La intérprete británica, inolvidable por su papel de M en James Bond, padece degeneración macular asociada a la edad desde 2012. Un oftalmólogo explica cuáles son los primeros síntomas de esta enfermedad y por qué detectarla a tiempo puede ayudar a conservar la visión.


Imagen de Judi Dench en el castillo de Windsor en enero de 2026© Getty Images
22 de octubre de 2026 a las 20:01 CEST

Judi Dench ha sido uno de los rostros más reconocibles del cine británico, durante décadas. Sin embargo, ahora es ella quien tiene dificultades para reconocer las caras de las personas que la rodean. A sus 91 años, la actriz lleva más de una década conviviendo con una enfermedad ocular que ha deteriorado progresivamente su visión hasta obligarla a abandonar la interpretación. "No puedo estar en un escenario. Ya no puedo hacer teatro. Ya no puedo hacer cine. Ya no puedo leer", confesó en una entrevista concedida al programa Today, de BBC Radio 4.

La protagonista de Philomena padece degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad que afecta a la parte central de la retina y que constituye una de las principales causas de pérdida irreversible de visión en las personas mayores. Aunque el daño que produce no puede revertirse por completo, existen tratamientos que permiten frenar su evolución en determinados casos. Así lo explica el doctor José Ignacio Fernández Choquet de Isla, especialista del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien insiste en la importancia de reconocer sus primeras señales y acudir cuanto antes a la consulta.

Judi Dench posando en un jardín © Getty Images

¿Quién es Judi Dench?

Nacida en York en 1934, Judi Dench es una de las grandes figuras del teatro y el cine británicos. Su trayectoria comenzó sobre los escenarios, especialmente con obras de Shakespeare, y con el tiempo se convirtió en una de las intérpretes más respetadas de su generación. Su carrera ha sido reconocida con numerosos premios, entre ellos un Oscar, varios BAFTA y galardones teatrales.

Para millones de espectadores, su rostro está asociado al personaje de M, la jefa del servicio secreto británico en la saga de James Bond, a quien interpretó desde GoldenEye (1995) hasta Skyfall (2012), con una aparición póstuma del personaje en Spgectre (2015). También dio vida a Isabel I de Inglaterra en Shakespeare enamorado (1998), una interpretación que le valió el Oscar a la mejor actriz de reparto.

Entre sus trabajos más destacados se encuentran Iris (2001), Diario de un escándalo (2006), Philomena (2013), por la que obtuvo otra nominación al Oscar, y Victoria y Abdul (2017), donde interpretó a la reina Victoria. También participó en Cats (2019) y Belfast (2021), una de sus últimas películas.

Judi Dench en la premiere de Allelujah en Londres 2022© Getty Images

¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad?

La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad ocular crónica que daña la mácula, una pequeña zona situada en el centro de la retina que nos permite ver los detalles con precisión. Gracias a ella podemos leer, reconocer caras, distinguir colores y realizar actividades que requieren una visión nítida.

El doctor Fernández Choquet de Isla explica que las personas afectadas suelen experimentar una pérdida progresiva de nitidez en el centro del campo visual. En algunos casos, aparece una mancha borrosa o deformada que dificulta tareas tan habituales como leer un libro o identificar a alguien que tenemos delante.

Es importante aclarar que la DMAE no suele provocar una ceguera total, ya que generalmente se conserva parte de la visión periférica. Sin embargo, la pérdida de visión central puede llegar a ser muy incapacitante y afectar profundamente a la autonomía y la calidad de vida.

En las primeras fases de la DMAE, la visión no es nítidas, las lineas supuestamente rectas pueden verse torcidas y puede apreciarse una mancha que dificulta ver los detalles © Imagen creada con IA
En las primeras fases de la DMAE, la visión no es nítidas, las lineas supuestamente rectas pueden verse torcidas y puede apreciarse una mancha que dificulta ver los detalles

¿Cuáles son los primeros síntomas de la degeneración macular?

Uno de los problemas de esta enfermedad es que, en sus primeras fases, puede pasar desapercibida. En ocasiones, el paciente atribuye las dificultades visuales al envejecimiento o a la necesidad de cambiar de gafas.

"Muchos pacientes llegan a consulta preocupados porque notan que ya no ven igual, sienten que las líneas se ondulan o que les cuesta leer. Estos síntomas pueden ser el primer aviso de la enfermedad", señala el oftalmólogo.

mujer con molestias en su ojo© Getty Images

Señales de la DMAE:

  • Visión central borrosa: dificultad para distinguir detalles, incluso utilizando gafas.
  • Líneas rectas que parecen onduladas: los marcos de las puertas, las baldosas o las líneas de un texto pueden verse deformados.
  • Dificultad para reconocer rostros: especialmente cuando la enfermedad está avanzada.
  • Manchas oscuras o zonas vacías en el centro de la visión: pueden interferir con la lectura y otras actividades cotidianas.
  • Necesidad de más iluminación: algunas personas empiezan a necesitar más luz para leer o realizar tareas de precisión.

Si estos cambios aparecen de forma repentina, especialmente la distorsión de las líneas o una mancha central, es importante acudir urgentemente al oftalmólogo.

mujer en el oftalmólogo haciéndose una revisión© Getty Images

¿Qué diferencia hay entre la degeneración macular seca y la húmeda?

No todas las personas con degeneración macular experimentan la misma evolución. El doctor Fernández Choquet de Isla explica que existen dos formas principales de esta enfermedad.

La DMAE seca es la más frecuente y generalmente progresa de manera lenta. Se caracteriza por cambios degenerativos en la mácula que pueden ocasionar una pérdida gradual de la visión central. En sus fases avanzadas puede producir atrofia geográfica, con un deterioro visual importante.

Por su parte, la DMAE húmeda es menos frecuente, pero puede resultar más agresiva. Se produce cuando aparecen vasos sanguíneos anómalos debajo de la retina que pueden filtrar líquido o sangre y dañar rápidamente la mácula. En estos casos, la visión puede empeorar en cuestión de días o semanas.

Esta diferencia es fundamental porque la forma húmeda dispone de tratamientos capaces de frenar la progresión de la enfermedad y, en algunos pacientes, recuperar parte de la visión perdida.

En el caso de Judi Dench, la información pública sobre su diagnóstico no permite establecer con certeza qué variante padece.

mujer mirando su móvil levantándose las gafas© Adobe Stock

¿Se puede curar la degeneración macular que padece Judi Dench?

Actualmente no existe una cura que permita recuperar por completo el tejido de la retina dañado por la degeneración macular. Sin embargo, esto no significa que no pueda hacerse nada para evitar que la enfermedad avance.

Por eso, el doctor Fernández Choquet de Isla recuerda que el diagnóstico precoz es fundamental para evitar daños irreversibles, ya que existen tratamientos que permiten estabilizar e incluso mejorar la visión en muchos casos.

En la DMAE húmeda, por ejemplo, el tratamiento más utilizado consiste en administrar inyecciones intravítreas de medicamentos anti-VEGF, que bloquean la actividad de una proteína implicada en el crecimiento de los vasos sanguíneos anómalos. "Estos medicamentos permiten frenar su avance y, en muchos casos, mejorar la visión si se actúa de manera precoz", explica el especialista.

En la DMAE seca, las opciones dependen de la fase de la enfermedad. En determinados pacientes, los suplementos con formulaciones específicas AREDS2 pueden reducir el riesgo de progresión a estadios avanzados, aunque no recuperan la visión perdida. También existen tratamientos para algunas formas de atrofia geográfica autorizados en determinados países, pero su disponibilidad varía y no suponen una cura.

Por eso, el seguimiento oftalmológico periódico resulta esencial para detectar posibles cambios y adaptar el tratamiento a cada paciente.

mujer mirando al ordenador con molestias en sus ojos© Getty Images

¿Quién tiene más riesgo de sufrir degeneración macular?

La edad es el principal factor de riesgo. La probabilidad de desarrollar DMAE aumenta especialmente a partir de los 60 años, aunque no todas las personas mayores acabarán padeciéndola.

El doctor Fernández Choquet de Isla señala también otros factores que pueden favorecer su aparición, como el tabaquismo, los antecedentes familiares y la exposición prolongada a la radiación ultravioleta sin protección adecuada.

Entre ellos, fumar es uno de los factores modificables mejor establecidos. El tabaco favorece el estrés oxidativo y los procesos inflamatorios que pueden contribuir al daño de las células de la retina.

La predisposición genética también desempeña un papel importante, por lo que las personas con familiares afectados deben prestar especial atención a su salud ocular.

Retrato de mujer en una cocina comiendo saludable© Getty Images

¿Qué podemos hacer para prevenir la degeneración macular y proteger la vista?

Aunque no siempre es posible evitar su aparición, existen hábitos que pueden contribuir a reducir el riesgo y cuidar la salud de la retina.

Como señalábamos, no fumar, mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y el colesterol y realizar actividad física son medidas beneficiosas para la salud cardiovascular y ocular.

También es recomendable seguir una dieta que incluya verduras de hoja verde, pescado y otros alimentos ricos en nutrientes antioxidantes, sin recurrir a suplementos por iniciativa propia.

La reina con la actriz Judi Dench, con la que mantiene una excelente relación, y que, según se dice, también pertenecería al club© Getty Images

Pero, sobre todo, conviene no normalizar cualquier pérdida de visión como una consecuencia inevitable de cumplir años. El doctor Fernández Choquet de Isla insiste en que "la clave está en acudir pronto al oftalmólogo".

La experiencia de Judi Dench muestra hasta qué punto una enfermedad que comienza afectando a pequeños detalles de la visión puede acabar condicionando la vida cotidiana y profesional. Reconocer sus síntomas, acudir a las revisiones y comenzar el tratamiento cuando está indicado puede marcar una diferencia importante a la hora de conservar la autonomía visual.