Carlos Trigo, fisioterapeuta: "No hace falta sentir un dolor intenso para que la mandíbula esté dando señales de que algo no va bien"


Descubre cómo puedes saber si tu mandíbula esta sana con una sencilla prueba que puedes hacer estés donde estés


Día Mundial de la Sonrisa
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
21 de agosto de 2026 a las 19:14 CEST

Aunque muchas veces no le damos importancia, la mandíbula trabaja prácticamente sin descanso. La utilizamos para hablar, comer, bostezar e incluso para gesticular. Además, muchas personas aprietan los dientes sin ser conscientes de ello, tanto durante el día como mientras duermen. Cuando esta musculatura permanece en tensión durante mucho tiempo, es normal que empiecen a aparecer molestias. Gracias a un sencillo truco puedes saber si son superficiales y realmente tu mandíbula está sana o si, por el contrario, convendría que te pusieras en manos de un especialista. 

El sencillo truco con el que puedes saber si tu mandíbula está sana

Una forma sencilla de comprobar la movilidad de la mandíbula consiste en intentar abrir la boca lo suficiente como para colocar cuatro dedos juntos, en posición vertical, entre los incisivos. Si apenas caben dos o tres dedos, podría existir una limitación en la apertura bucal que conviene valorar con un especialista. Este truco se ha hecho viral en redes sociales y algunos fisioterapeutas ya se han hecho eco de él. 

Cepillarse los dientes después de tomar café beneficios e inconvenientes según los expertos© frankiesbikinis

¿Por qué acumulamos tensión en la mandíbula?

"Los trastornos temporomandibulares son una de las afecciones musculoesqueléticas más frecuentes. En la mayoría de los casos no existe una única causa, sino la combinación de varios factores. El bruxismo o el hábito de apretar los dientes, el estrés, las alteraciones del sueño y algunos hábitos cotidianos, como masticar chicle durante largos periodos o morderse las uñas, pueden favorecer la aparición o el mantenimiento de estas molestias". Es la explicación que nos brinda el fisioterapeuta Carlos Trigo, que además advierte de que no hace falta sentir un dolor intenso para que la mandíbula esté dando señales de que algo no va bien. 

"En muchas ocasiones, las molestias aparecen poco a poco y las atribuimos al estrés, al cuello o incluso a la cabeza, cuando el origen puede estar en la propia mandíbula", sostiene el especialista. Algunas señales de alerta son:

  •  Despertarse con sensación de rigidez o cansancio en la mandíbula
  • Notar fatiga al masticar
  • Dificultad para abrir completamente la boca
  • Dolor que se extiende hacia la sien, el oído o el cuello
  • Cefaleas frecuentes o desgaste dental detectado por el dentista
  • También pueden aparecer chasquidos al abrir o cerrar la boca

Respecto al último punto el experto matiza: "Un chasquido aislado, si no provoca dolor ni limita el movimiento, no suele ser preocupante. Sin embargo, si aparece acompañado de dolor o de dificultad para abrir o cerrar la boca, conviene consultar con un profesional sanitario".

mujer selfie© Getty Images

Errores que cometes sin darte cuenta y tensan tu mandíbula

En palabras de Carlos, el más habitual es intentar solucionar el problema por cuenta propia. "Algunas personas se masajean la mandíbula, otras buscan ejercicios en internet y muchas simplemente esperan a que el dolor desaparezca solo. El problema es que no todas las molestias mandibulares tienen el mismo origen y, por tanto, tampoco el mismo tratamiento", dice el experto.

Por eso, recomienda acudir a un fisioterapeuta cuando las molestias duran varios días o semanas, aparecen de forma repetida, dificultan actividades cotidianas como comer, hablar o bostezar, existe limitación para abrir la boca o el dolor se acompaña de cefaleas o molestias en el cuello. "El objetivo de la fisioterapia no es solo aliviar el dolor. También busca identificar qué factores están contribuyendo al problema, mejorar la función de la mandíbula y ofrecer herramientas para reducir el riesgo de que las molestias vuelvan a aparecer", sostiene. "En muchos casos, un tratamiento conservador e individualizado consigue una mejoría importante sin necesidad de recurrir a procedimientos más invasivos", agrega.