Es innegable que el armario de Melania Trump, primera dama de Estados Unidos, se mantiene como uno de los más admirados y analizados del mundo, al margen de cualquier opinión política. En su envidiable vestidor conviven en perfecta armonía las firmas insignia del lujo de su país con aquellas que son históricas, dictan las normas y tienen origen en la industria europea. Su gran talento estilístico radica en su capacidad para elevar prendas y accesorios de líneas sencillas, en línea con el pragmatismo que caracteriza a la mujer estadounidense, convirtiendo básicos absolutos en estilismos impecables gracias a las marcas que los respaldan.
Esta reciente aparición pública es la prueba definitiva de que, con solo unos detalles bien pensados, puede hacer que su look acapare todos los focos y ocupe cientos de portadas al día siguiente, incluso por encima de las palabras de su marido.
Melania vuelve más rubia e igual de elegante
Marcando su esperado regreso a la escena pública en un acto celebrado en los jardines de la Casa Blanca, la primera dama ha sorprendido con un evidente y muy favorecedor cambio en su melena. Está visiblemente más rubia y -aunque fiel a su característico peinado largo, ondulado y lleno de volumen- se nota a leguas la luminosidad que ha adquirido su rostro en las últimas semanas de verano gracias a estas mechas balayage, que son mucho más claras en la zona frontal, aplicando el codiciado efecto money piece o face-framing highlights que también le hemos visto, por ejemplo, a Blanca Suárez.
Estas mechas estratégicas en tono miel y rubio cálido, que enmarcan su rostro, consiguen un resultado rejuvenecedor y bañado por el sol, endulzando sus facciones y dejando atrás el castaño más oscuro que llevó durante sus primeros años frente a los focos. Y es que, aunque no las aparenta, la exmodelo sopló esta pasada primavera 56 velas, así que podemos deducir que este giro en su imagen es una respuesta (sumamente acertada) a esta nueva etapa que afronta.
Su luminosa melena no ha sido el único elemento reseñable en este look inesperado y repleto de guiños. Melania ha compuesto un rompecabezas impecable formado por tres piezas. Las prendas escogidas, que resultan sencillas y completamente atemporales, no destacan por tener un patrón estridente; en su lugar, el protagonismo se concentra en su paleta cromática, que combina el azul celeste con el rojo intenso. Inmediatamente se nos ha venido a la mente la bandera estadounidense, sí, pero hay más.
Camisa y falda lápiz, el power dressing más femenino
Analizando el outfit prenda por prenda, encontramos que la parte superior del conjunto, una camisa clásica que ella luce con el cuello ligeramente alzado, lleva la firma del querido diseñador neoyorquino Michael Kors, emblema del llamado "lujo americano". Confeccionada en un delicado tejido de popelín de color azul celeste, presenta unos puños decorados por botones dorados. Si bien para algunos este añadido pueda pasar desapercibido, los expertos en moda y comunicación política saben que simboliza intención y atención al detalle y busca transmitir una sofisticación segura y serena.
Melania también ha recurrido a la indiscutible sofisticación de la moda francesa, máximo escalafón del lujo universalmente, luciendo una falda lápiz de Dior, casa a la que recurre con frecuencia, en un magnético color rojo. Esta pieza responde a la perfección a la silueta columna que, con su patrón recto, de talle alto y a priori estrecho, acompaña y sigue la línea natural del cuerpo, de ahí que a la exmodelo, cuya figura a los 56 resulta envidiable, le guste tanto lucir diseños de este tipo.
Sus zapatos fetiche: stilettos de diseño canario con tacón de 10 centímetros
El broche de oro de este estilismo lleva sello español. Pero que no te sorprenda porque estamos hablando nada más y nada menos que de Manolo Blahnik, el zapatero canario de la realeza y las estrellas. La primera dama remató su conjunto de trabajo calzándose unos clásicos stilettos teñidos exactamente en el mismo tono rojo intenso de la falda. Su afilada puntera y su finísimo tacón de aguja estilizan las piernas como pocos y a ello se debe el inquebrantable idilio que la mujer de Donald Trump mantiene con este salón en concreto.
El icónico modelo BB es el zapato fetiche de Melania. Los tiene en decenas de colores, demostrando que son su mayor zona de confort para caminar con confianza y desafiando a quienes dicen que unas zapatillas pueden ser igual de elegantes. Esa es su definición de power dressing.








