La vida de Paula Echevarría atraviesa un momento de contrastes. A sus 49 años y después de casi cinco alejada de la ficción, la actriz ha regresado a la interpretación con un nuevo proyecto profesional, A la deriva, una serie ambientada en 1970. Sin embargo, este buen momento laboral coincide con uno de los golpes más duros de su vida, la reciente pérdida de su padre. Una ausencia todavía muy presente sobre la que ha hablado en su entrevista con Vicky Martín Berrocal en A solas con.
Cuando la presentadora le pregunta directamente cómo está, Paula no intenta esconder que continúa asimilando lo sucedido. "Pues bien, intentando recomponer y dedicándome mucho a rodearme de todo lo que me hace bien", explica antes de reconocer la dificultad de expresar lo que siente. "Es un momento muy complicado y encontrar palabras es difícil".
Su manera de afrontar los momentos difíciles
A lo largo de la conversación, Paula explica algo que permite entender mejor cómo está afrontando esta etapa. La actriz reconoce que no suele compartir públicamente sus momentos más dolorosos y que reserva esa parte de su vida para muy pocas personas.
"No me gusta nunca dar pena. No lo soporto", asegura. "Yo solo hablo de mis penurias con un círculo así de pequeño". Para ella, guardar ciertos problemas en la intimidad es también una forma de protegerse y evitar entrar en un bucle alrededor de aquello que le preocupa o le hace sufrir.
De hecho, recuerda que cuando atravesó su separación de David Bustamante, algunas de sus amigas más cercanas, como Marta Hazas y Cecilia Freire, compartían muchas horas con ella y desconocían lo que estaba sucediendo. "Nadie lo notó", cuenta sobre aquella época.
El legado de sus padres
La conversación adquiere un significado todavía mayor cuando Vicky le pregunta de dónde procede esa seguridad con la que ha afrontado su vida. Es entonces cuando aparece inevitablemente la figura de su padre.
"Mi mayor fan", dice Paula al recordarlo, aunque inmediatamente incluye también a su madre. "Con todo, mi padre y mi madre". Una breve respuesta que resume la importancia que ambos han tenido a la hora de construir su autoestima y su manera de enfrentarse a la vida.
También habla de algo que cobra ahora una dimensión diferente, la importancia de tener un hermano cuando los padres se hacen mayores. "Tener a alguien, cuando tus padres se van haciendo mayores, es cuando tú más cuenta te das de lo necesario que es tener otra persona, ¿sabes?, de tu familia", reflexiona.
Las amigas que la han "sacado a flote"
Junto a su familia, Paula tiene otro pilar fundamental. Algunas de sus amistades la acompañan desde la infancia y otras han ido llegando durante sus 26 años de carrera, pero todas forman parte de ese reducido círculo en el que sí se permite mostrar sus momentos más vulnerables.
"Mis amigas me han sostenido en momentos claves de mi vida y me han sacado a flote. Me han protegido, me han animado", confiesa. Para la actriz, después de sus padres, sus hijos y su pareja, sus amigas son “el mayor tesoro”.
Daniella, Miki y Miguel, sus grandes pilares
Sus hijos ocupan inevitablemente una parte importante de la conversación. Daniella acaba de cumplir 18 años y Paula reconoce sentir cierto "vértigo", aunque confía plenamente en ella. Madre e hija atraviesan ahora una etapa diferente en la que, sin abandonar los límites, también disfrutan haciendo cada vez más planes juntas.
También habla de la llegada de Miki, de quien fue madre a los 43 años. Paula recuerda que aquel segundo embarazo llegó en un momento en el que su vida parecía preparada para ello. "El timing coincidió. Muchas veces dices tú: ‘¿Por qué ahora?’. Pues porque tenía que ser. Al final todo pasa cuando tiene que ser".
Y junto a ellos está Miguel Torres, con quien asegura haber encontrado un equilibrio que ahora valora especialmente. "Yo con Miguel, la verdad es que formamos un tándem muy bueno", afirma. De él destaca cualidades que complementan su propia energía: "Es buena persona, es calmado. Es cálido".
"Me siento en mi prime"
Pese al difícil momento personal que atraviesa, Paula también hace balance de la mujer que es hoy. A sus 49 años, no esconde su edad ni parece tener intención de hacerlo. Al contrario. "Me siento en mi prime, como dice mi hija", asegura. "Me veo bien por fuera, bien por dentro. Y eso es el equilibrio perfecto".
También hay algo de lo que se siente especialmente orgullosa después de más de dos décadas de exposición pública, seguir siendo la misma. Conserva a su familia, sus amigas de siempre y las costumbres que mantiene cada vez que regresa a su pueblo. "Personalmente, de lo que más orgullosa estoy es de que creo, y ahora que si tiene alguien algo que decir, que lo diga ahora, calle para siempre, de no haber cambiado nada", explica.
Y es precisamente al hablar de la felicidad cuando Paula deja una de las reflexiones más personales de toda la entrevista. "Yo sé mirar el vaso medio lleno. Creo que a esta vida se viene a ser feliz", asegura.
Una manera de entender la vida que, después de todo lo vivido en los últimos meses, adquiere todavía más significado. "Solo hay una vida. Entonces, o la aprovechas o, el día menos pensado, cuando te des cuenta... se pasó"













