El exigente entrenamiento del Papa León XIV para afrontar sus viajes: del gimnasio de barrio a una disciplina de hierro


Un circuito de fuerza funcional, natación semanal y una estricta dieta mediterránea limpia: las claves del blindaje físico y nutricional del pontífice a los 70 años


Papa León XIV durante su gira en España© GTRES
12 de junio de 2026 a las 18:54 CEST

¿Quién dijo que el Vaticano es solo oración y protocolo? El Papa León XIV (Robert Prevost) está rompiendo todos los moldes en su gira por España con una vitalidad que ya quisieran muchos jóvenes. El secreto detrás de su resistencia para llenar estadios como el Santiago Bernabéu o Montjuïc no es ningún milagro divino, sino pura disciplina de gimnasio y entrenamientos de fuerza. Esta faceta atlética, que ha dejado boquiabiertos a todos, se destapó cuando su propio entrenador personal en Roma, un joven de 26 años llamado Valerio Masella, confesó la enorme sorpresa que se llevó al ver el cónclave de 2025 por televisión.

Papa León XIV saludando en el acto oficial© GTRES
Papa León XIV mantiene el ritmo de su gira debido al alto rendimiento que le exige su porpio entrenador, Masella

El "secreto de acero" al descubierto

Durante casi dos años, Masella había estado entrenando en el OmegaFitness Club del distrito de Prati a un hombre amable que se  presentaba simplemente como "Robert". Según relató el instructor, en el gimnasio nadie sospechaba su alta dignidad eclesiástica. Lejos de vestir sotana, "Robert" acudía siempre con ropa informal y discreta, habitualmente a primera hora de la mañana. Por su actitud reservada, educada y metódica, Masella llegó a asumir que su cliente era un profesor universitario o un académico que pasaba largas horas sentado en un escritorio; sin embargo, jamás reflejó la menor señal de agobio. 

"Nunca parecía estresado. Al contrario, venía siempre sonriente, sereno y muy equilibrado", recuerda el entrenador, destacando además que el pontífice hablaba "poco o nada" de su trabajo durante las sesiones. Fue en esos breves e informales intercambios de palabras donde el hoy Papa le confesó que le apasionaban varias disciplinas y que había practicado muchos deportes desde su niñez.

Papa, recién aterrizado en Barcelona© Getty Images
El propio Masella elogió públicamente la "condición física excepcional" del Papa, asegurando que para su edad posee una relación perfecta entre masa muscular, masa ósea y masa grasa, propia de alguien que nunca ha dejado de cuidarse

De hecho, quienes conocen su pasado confirman que ese vigor es el reflejo de una vida entera ligada a la actividad física desde su infancia y juventud en el sur de la "Ciudad de los Vientos": Chicago. Aunque el propio pontífice ha reconocido con humor ser un jugador de fútbol "bastante limitado" en sus años mozos, aquello no lo frenó; optó por el baloncesto, una disciplina que se le daba con mayor facilidad en los patios escolares, y creció impregnado de la cultura del béisbol americano, dividiendo el corazón de su entorno familiar entre los Chicago Cubs —los favoritos de su madre— y sus eternos preferidos, los White Sox. 

Pero si hubo un deporte que robó su corazón desde joven y se convirtió en su verdadera pasión, ese fue el tenis, un juego en el que se consolidó como un entregado jugador amateur y cuyas canchas añora pisar con más frecuencia desde que asumió las riendas de la Iglesia. Hoy, a sus 70 años, el primer pontífice estadounidense de la historia mantiene esa constancia que asombró a su instructor romano. El propio Masella elogió públicamente la "condición física excepcional" del Papa, asegurando que para su edad posee una relación perfecta entre masa muscular, masa ósea y masa grasa, propia de alguien que nunca ha dejado de cuidarse.

La rutina de hierro de tres días

Su rutina de hierro de tres días por semana —con sesiones precisas de una hora de duración— busca forjar una espalda de acero capaz de soportar el peso de las vestiduras litúrgicas y las maratonianas horas de pie ante las multitudes. Para lograrlo, su entrenamiento en la sala de fitness; es sumamente metódico. Arranca siempre con veinte minutos de exigente cardio aeróbico en cinta de correr o bicicleta estática a ritmo constante para activar el metabolismo. Acto seguido, la sesión se traslada a la zona de pesos libres y poleas, donde Masella diseñó un circuito enfocado en la biomecánica postural y la fuerza funcional

La rutina incluye series de jalones en polea alta y remos sentados para fortalecer los dorsales, combinados con elevaciones laterales con mancuernas de peso moderado para protegerla articulación de los hombros. El pilar central de su entrenamiento es la estabilidad central; por ello, León XIV dedica una parte importante de la sesión a realizar planchas isométricas, puentes de glúteo y ejercicios de equilibrio sobre una pelota de pilates (fitball), una herramienta clave para trabajar los músculos estabilizadores de la columna y los lumbares. 

Papa León XIV en su caminata por Madrid para saludar al público© Getty Images
Su rutina arranca siempre con veinte minutos de exigente cardio aeróbico en cinta de correr o bicicleta estática a ritmo constante para activar el metabolismo. Acto seguido, la sesión se traslada a la zona de pesos libres y poleas, donde Masella diseñó un circuito enfocado en la biomecánica postural y la fuerza funcional

Esta envidiable preparación de gimnasio se complementa con su otra gran vía de escape: el agua. Según han revelado crónicas e informaciones de agencias internacionales, el Papa ha recuperado la antigua tradición de buscar refugio en Castel Gandolfo para huir del bullicio vaticano, trasladándose allí habitualmente entre la tarde del lunes y la noche del martes. En la privacidad de Villa Barberini, León XIV aprovecha la histórica piscina construida originalmente en los años ochenta por indicación de Juan Pablo II para realizar sus rutinas de natación. Lejos de ser un simple baño recreativo, sus largos y brazadas en la piscina forman parte de un plan de recuperación muscular activa que él mismo defendió abiertamente ante los periodistas, asegurando que esta pausa deportiva semanal le "sienta muy bien" y es indispensable porque "para cuidarse bien, todos los seres humanos deberían hacer un poco de actividad física, para el cuerpo, el alma, todo junto".

Toda esta fabulosa resistencia saltó a la vista del mundo entero durante la multitudinaria Solemnidad del Corpus Christi en Madrid. Los medios de comunicación religiosos y nacionales destacaron el asombroso despliegue de energía física del pontífice, quien presidió bajo el sol una solemne e imponente Misa en la emblemática Plaza de Cibeles ante más de un millón de fieles. El rito religioso no fue precisamente breve, pero el verdadero desafío físico llegó justo después: León XIV encabezó a pie firme la tradicional procesión eucarística por el centro de la capital —recorriendo el eje de la calle Alcalá y la Gran Vía—, completando un extenuante trayecto que, sumado a la bendición final, superó las tres horas de duración sin que el Papa mostrase el más mínimo atisbo de fatiga.

La dieta cronometrada del Papa

A este blindaje deportivo se añade un pilar fundamental: una estricta y cronometrada rutina nutricional diseñada al milímetro por el servicio médico de la Santa Sede, pero adaptada a los gustos sencillos del pontífice. Un control que no se relaja ni cuando se encuentra a miles de metros de altura. Según revelan las crónicas periodísticas de los corresponsales que viajan con él en el vuelo papal de Ita Airways, sus rutinas en el avión se rigen por una disciplina militar para combatir el jet lag y el desgaste de los viajes internacionales. 

Durante los trayectos, León XIV rechaza los menús pesados convencionales; prefiere beber agua de manera constante para mantenerse hidratado, aprovecha las largas horas de vuelo para trabajar en sus discursos en un ordenador portátil y, fiel a su hábito atlético, se levanta de su asiento cada cierto tiempo para realizar breves caminatas por el pasillo de la cabina y discretos ejercicios de movilidad que activen la circulación de sus piernas. Ya de vuelta atierra firme, el día comienza muy temprano con un desayuno de claras raíces norteamericanas pero en versión saludable: una taza de café solo acompañada de una porción de avena cocida con frutos rojos y nueces, un aporte de carbohidratos de liberación lenta clave para afrontar las audiencias.

Papa León XIV durante su gira en España© GTRES
Para cuando viaja tiene una "dieta de viaje" de estilo mediterráneo sumamente ligera y limpia. Para evitar la somnolencia y las digestiones lentas antes de los eventos multitudinarios, el Papa elimina por completo los carbo hidratos pesados y las salsas; sus comidas se basan exclusivamente en proteínas magras. Eso sí, lo único que altera esa severa dieta es el chocolate negro

El único vicio confesado

En plena gira, sus almuerzos se transforman en una "dieta de viaje" de estilo mediterráneo sumamente ligera y limpia. Para evitar la somnolencia y las digestiones lentas antes de los eventos multitudinarios, el Papa elimina por completo los carbo hidratos pesados y las salsas; sus comidas se basan exclusivamente en proteínas magras —como pescado blanco o pechuga de pollo a la plancha—, acompañadas de verduras al vapor y abundante fruta fresca. 

Finalmente, al caer la noche, la cena se convierte en su momento de desconexión. Fiel a la sobriedad pero con un guiño a la gastronomía italiana que ha adoptado en Roma, suele optar por un plato ligero de minestrone (sopa de verduras de temporada) o un consomé reconfortante, complementado a veces con una pequeña porción de queso fresco. Quienes lo conocen de cerca aseguran que, muy de vez en cuando, se permite romper la rigidez de la dieta con un trozo de chocolate negro, su único y confesado vicio dulce.

El Papa León XIV dando la bendición a un pequeño de Madrid© Getty Images
Hoy une a una hidratación constante y a microsesiones de estiramientos en los camerinos de los pabellones entre acto y acto. Para León XIV, que incluso ha plasmado esta filosofía en su carta oficial "La Vida en Abundancia", el ejercicio y el equilibrio del cuerpo no son una cuestión de vanidad, sino una escuela de salud espiritual y paz

Esta disciplina alimenticia y su formidable respuesta corporal no son casualidad, sino el fruto de una resistencia forjada también durante sus más de veinte años como misionero en las duras y calurosas condiciones del norte de Perú. Fue en tierras andinas —donde además adoptó una simpática afinidad por el fútbol local, dividiendo sus simpatías entre el Alianza Lima y el Club Juan Pablo II de Chiclayo—donde el entonces sacerdote aprendió a combatir el desgaste extremo

Una experiencia que hoy une a una hidratación constante y a microsesiones de estiramientos en los camerinos de los pabellones entre acto y acto. Para León XIV, que incluso ha plasmado esta filosofía en su carta oficial "La Vida en Abundancia", el ejercicio y el equilibrio del cuerpo no son una cuestión de vanidad, sino una escuela de salud espiritual y paz, demostrando al mundo que para guiar a la Iglesia del siglo XXI se necesita, además de una fe inquebrantable, una excelente forma física.