Es el primer viaje papal a España después de casi 15 años y el primero en el reinado de Felipe VI, quien se estrenó, junto a la Reina y sus hijas, como el gran anfitrión de León XIV. La elección de España como primer destino europeo es un reconocimiento a la relevancia de la Iglesia, a su posición como puente entre mundos, y responde, además, al profundo cariño que el pontífice, descendiente de gallegos, siente por nuestra tierra. Nos ha visitado al menos en 20 ocasiones y los españoles estamos en su corazón desde hace muchos años. Pocos acontecimientos pueden unir fe, memoria, estado, diplomacia, juventud, solidaridad, movilización masiva, y esta excepcional visita apostólica de casi una semana lo reúne todo. De momento, el Papa, a su paso por Madrid, nos ha dejado un mensaje de esperanza, un sinfín de imágenes extraordinarias que han dado la vuelta al mundo y a una Familia Real volcada con su viaje.
1. El privilegio de blanco de la Reina
El Rey hizo un guiño a la bandera del Vaticano con la corbata amarillo ocre, y doña Letizia se acogió a la historia de las reinas católicas y al "privilegio del blanco" con dos diseños de The Second Skin y de Self Portrait.
Los Reyes ejercieron de anfitriones del Papa en el Palacio Real, desplegando un ceremonial impresionante y nunca visto en la visita de un Santo Padre
Sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, también siguieron a rajatabla el protocolo de la Santa Sede para la recepción en palacio y eligieron vestidos negros: Leonor llevó un diseño camisero con manga larga, por debajo de la rodilla y con un cinturón ancho, y la infanta Sofía, un vestido de Carolina Herrera con aberturas que dejaban ver una segunda falda blanca
2. Las tres reverencias de la reina, y la primera de Leonor y Sofía
Las Reinas no hacen reverencias, normalmente es al revés, pero, en esta visita apostólica a Madrid tan especial, en la que los gestos han tenido un valor extraordinario, doña Letizia quiso mantener la tradición y el saludo de respeto a su santidad. Y no una vez, sino tres, aunque fue la primera la que dio la vuelta al mundo. Doña Letizia, vestida de blanco y junto al Rey, recibió a León XIV a pie de la escalerilla del avión, dejándonos una imagen para la historia. Primero, un cruce de miradas y una sonrisa, y después, la reverencia —rodilla inclinada, cabeza abajo— y el beso al anillo de San Pedro. Un gesto que repitió una hora después en el Palacio Real y también al día siguiente, en Cibeles, y que siguieron sus hijas tanto el sábado, cuando fueron presentadas al pontífice, como el domingo, antes de la misa. Era su primera reverencia y no fue tan perfecta como la de la Reina, pero quedó claro que la han ensayado muchas veces y que están preparadas para el saludo a otros Reyes, otro paso que tienen pendiente.
3. La Familia Real de testigo: entrega de la llave de oro de Madrid a León XIV
Lo despidieron el sábado a mediodía, en la plaza de la Armería del Palacio Real, y volvieron a reencontrarse con León XIV en la mañana del domingo, en la plaza de Cibeles, a las 09:35 horas. Allí, en el zaguán del palacio, antes de la Misa del Corpus Christi presidida por el pontífice, tuvo lugar un acto civil de gran relevancia: el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregó a su santidad la Llave de Oro de la Villa de Madrid, en presencia de la Familia Real.
La elección de España como primer destino europeo de León XIV también responde al profundo cariño que siente por nuestra tierra como descendiente de gallegos
Segundos después, el Santo Padre firmaba en el Libro de Honor del Ayuntamiento: "Que Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los auténticos valores humanos".
Mientras, a un lado de la mesa, en una escena inusual, Felipe VI, la Reina y sus hijas observaban la escena y cómo el Papa, concentrado y sereno, se tomaba su tiempo. Y quedó claro, una vez más, que la Familia Real estaba entregada al pontífice en una visita marcada también por los gestos de afecto y cariño.
4. Intercambio de regalos y una "lección" de historia de Felipe VI y la Reina Leticia
Después de recibir honores, los Reyes, sus hijas y el Papa accedieron a los salones de Estado subiendo la Escalera de Embajadores de 72 peldaños —la primera vez que veíamos a la familia en la impresionante escalinata— entre risas y confidencias, que continuaron en el salón de Gasparini, donde mantuvieron un encuentro. El Rey le habló de la formación que estaba recibiendo la heredera y que había saltado en paracaídas; el Papa dio a entender que él no había saltado nunca y el Rey dijo: "Yo tampoco".
Y, después, hubo intercambio de regalos. Entre ellos, publicaciones conmemorativas, mapas históricos y una selección de productos asturianos. León XIV correspondió con un mosaico inspirado en el Cristo Sol de la necrópolis vaticana y una medalla conmemorativa de su viaje apostólico a España. Tras esta reunión, se trasladaron al salón del Trono para saludar a los 250 invitados.
Entre ellos, las principales autoridades del estado y representantes del cuerpo diplomático. Aunque, antes, León XIV recibió una "lección" de historia de Felipe VI y de la Reina.
Finalmente, la Familia Real mostró al Papa la Capilla Real, donde asistieron a la interpretación del Ave María, de Franz Biel, y Tu es Petrus, de Giovanni da Palestrina, y le acompañaron hasta el patio para despedirlo a pie de papamóvil, con el que salió de palacio.
Antes de despedirlo a pie de papamóvil, los Reyes mostraron al Papa la Capilla Real, donde asistieron a la interpretación del Ave María de Franz Biel y Tu es Petrus de Giovanni da Palestrina
5. Six seven
Apenas se abrieron las pesadas puertas del Palacio Real y el papamóvil comenzó a rodar hacia plaza de España y Colón, el lenguaje del Santo Padre cambió por completo para hacerse comprensible para los más jóvenes. En un arrebato de complicidad espontáneo, el pontífice respondió a los aplausos lanzándoles un "six seven". Fue un instante mínimo, casi microscópico en el universo de las grandes palabras, pero absolutamente revelador. Para aquellos que sientan que el lenguaje digital es un galimatías, "six seven" sirve para expresar que algo es "raro", "random" o "sorprendente".
"Vosotros, jóvenes estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad, convirtiéndoos en protagonistas del cambio", dijo el Santo Padre en la vigilia
6. El papamóvil
El vehículo papal no es un simple medio de transporte, sino un dispositivo de precisión diseñado para resolver una de las mayores contradicciones del pontificado moderno: garantizar la máxima seguridad del jefe de Estado del Vaticano sin aislarlo de los ciudadanos que se agolpan en las aceras para verle.
La evolución del papamóvil está irremediablemente marcada por la tragedia. Fue el atentado contra Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981, en la plaza de San Pedro, lo que obligó a la Santa Sede a sustituir los coches abiertos por estructuras blindadas y cristales antibalas. Atrás quedaba el primer concepto de papamóvil, un Toyota Land Cruiser de 1976, utilizado por Pablo VI, que destacó por ser un todoterreno blanco y elevado para facilitar el contacto visual con las multitudes.
Para este viaje, el Santo Padre usará dos utilitarios de papamóvil (uno para Madrid y Canarias y otro para Barcelona). Se trata de un Mercedes Clase G 500 (serie 463) del año 2007. Entró en servicio con Benedicto XVI en el pontificado y ha sido modificado tanto en su motor, que ahora es eco, como en toda la parte trasera, donde cuenta con una silla giratoria. Además de estos vehículos, el Papa dispone de tres buggies y de un Mercedes eléctrico Clase G EQ de casi tres toneladas y 580 caballos, que puede alcanzar los 100 km/h en 4,7 segundos. Fue ensamblado por más de 500 artesanos entre Austria y Alemania, alcanzando un valor que puede superar los 400.000 euros.
7. Esta es la juventud del papa
A veces, el mayor estruendo que puede producir una multitud es, paradójicamente, el silencio absoluto. Ocurrió el sábado al caer el sol sobre el paseo de la Castellana. Medio millón de jóvenes habían tomado el corazón financiero de Madrid desde primera hora de la tarde, soportando el sol, cantando al ritmo de artistas como Siloé, Beret, Depol o Hakuna, y levantando campamentos improvisados con sillas plegables y mochilas. Habían vitoreado la llegada de León XIV a bordo del papamóvil como si se tratara de una auténtica estrella del rock, coreando el incombustible "¡Esta es la juventud del Papa!".
Unas 500.000 personas llenaron los alrededores del Santiago Bernabéu en una vigilia marcada por la música, la oración y los testimonios de fe: "Esta es la juventud del Papa», gritaban los asistentes
Sin embargo, cuando el pontífice tomó la palabra desde el escenario, coronado por una cruz blanca de 24 metros, la locura se detuvo. Y lo que quedó fue un escáner a corazón abierto de los miedos, las trampas y las esperanzas de toda una generación. León XIV les habló desde la experiencia de aquel Father Bob que comprobó en la pobreza extrema cómo "la Palabra del Señor lleva paz donde hay conflicto y se convierte para todos en fuente de reconciliación y de justicia". "Muchas cosas en las redes nos engañan, nos cuentan mentiras", les advirtió con firmeza, instándolos a huir de las "apariencias digitales" y a no dejarse arrastrar por el "estruendo de mil voces" que conforman una conversación fragmentada y viciada.
Frente a la dictadura del like, el pontífice recetó un remedio que sonó casi subversivo en pleno siglo XXI: el silencio, y pidió a los jóvenes no que fueran superhéroes de la fe, sino algo mucho más complejo hoy en día: reales. "Sí, ¡sed humanos! Hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables", exclamó. "Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto".
8. Cante jondo e historias con Hondura
A Niña Pastori se le rasga la voz cuando canta, pero el Papa, aun emocionado, es firme. Y aprovechó su atril en el centro CEDIA de Lucero para denunciar la superficialidad con la que la sociedad moderna despacha el sufrimiento ajeno, lamentando que "el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial". Reclamó un modelo de ayuda directo y recordó que «la limosna no es beneficencia". Mirando fijamente a los educadores, sentenció que el contacto físico es vital, instando a "mirar a los ojos y tocar la mano de quienes sufren". Y el sufrimiento tomó la palabra: Niurka, una abogada cubana de 33 años, contó su historia: "Hace poco más de un año llegué a Madrid sola, embarazada de mis hijos, sin saber cómo iba a salir adelante. Tenía mucho miedo, pero la Iglesia me acogió".
9. En volandas hacia el papamóvil: los bebés de León XIV
A lo largo del viaje apostólico del Papa León XIV, la capital ha sido testigo de una liturgia paralela donde el estricto protocolo de seguridad se ha quebrado repetidamente ante un instinto primario: el de unos padres alzando a sus hijos en volandas hacia el papamóvil.
León XIV congrega a millón y medio de fieles en la plaza de Cibeles, y a la sociedad civil en un acto rompedor, durante su inolvidable visita a España
El pontífice detuvo su vehículo en más de quince ocasiones para que su equipo de escoltas le acercara a los recién nacidos y así poder bendecirlos. Este gesto hunde sus raíces en la tradición cristiana del Antiguo Testamento, respondiendo al deseo de pedir bienes y protección divina.
En su papel de perfectos anfitriones, los Reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, se reencontraron al día siguiente con el Papa en el palacio de Cibeles
Hoy, León XIV mantiene viva esta práctica realizando la señal de la cruz sobre la frente o el pecho de los pequeños, un símbolo cristiano que invoca la protección y la victoria sobre el mal.
En un viaje marcado por cumbres de Estado, discursos parlamentarios y reflexiones sobre la inteligencia artificial o la guerra, el trasiego constante de recién nacidos elevados sobre la multitud devuelve el mensaje a su esencia más humana. Al final, en medio de una capital blindada y colapsada por millones de personas, la verdadera imagen de la esperanza ha sido la de un niño sostenido en el aire, esperando ser bendecido.
10. Pastel y blanco
La Reina volvió a hacer uso del "privilegio del blanco", mientras que la heredera al trono y la infanta Sofía eligieron modelos en tonos pastel. Doña Letizia eligió un conjunto de Self Portrait: top de tweed de manga corta con botones joya, bolsillos frontales y cinturón fino, y una falda midi acampanada.
La Reina Letizia volvió a hacer uso del "privilegio del blanco", mientras que la princesa Leonor y la infanta Sofía apostaron por tonos pastel, en azul celeste y verde agua
Y como complementos, los pendientes de perlas australianas que estrenó para el bautizo de su hija mayor, el bolso blanco de Magrit que llevó en la misa inaugural del Papa León XIV y para recibirlo a su llegada a Madrid.
La princesa Leonor optó por un vestido en azul celeste que mandó arreglar. Le quitó el lazo que llevaba a la espalda y también pidió que lo acortaran de largo. Es de Hannibal Laguna White y lo combinó con un bolso y zapatos de Carolina Herrera, los pendientes de diamantes y topacios de la firma Luzz y unos earcuff de Moliane. En cuanto a su hermana, Sofía, optó por un impecable sastre de la firma Mirto en tono verde agua.
11. Madrid, una ciudad acogedora e integradora
En un sobrio encuentro institucional celebrado en el palacio de Cibeles, antes de la Misa del Corpus, el alcalde José Luis Martínez-Almeida entregó a León XIV la Llave de Oro de la Villa, la máxima distinción de la capital. Lejos de limitarse al protocolo diplomático, el pontífice aprovechó su firma en el Libro de Honor para lanzar un claro mandato a la administración local: pidió que Madrid mantenga intacta su vocación de ciudad "acogedora e integradora".
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregó al Santo Padre la Llave de Oro de la Villa de Madrid, reconocimiento que también recibió Benedicto XVI, en 2011
El intercambio se cerró con obsequios que unieron el patrimonio histórico con la realidad social de la ciudad. El Consistorio regaló al Papa una joya bibliográfica del siglo XVII sobre la historia de Madrid —encuadernada con los códigos visuales del Vaticano por la Imprenta Municipal—, un conjunto de rosarios elaborados por personas con discapacidad intelectual de la Fundación Götze y pastas horneadas por las monjas de clausura del monasterio de Santa Isabel. Uniendo así en un mismo acto el oro institucional, el valor de la historia y la humanidad del trabajo anónimo.
12. La búsqueda de la verdad
En su homilía, León XIV llamó la atención sobre la búsqueda de la verdad: "Se trata de 'recordar' precisamente para no olvidar quién es el Señor, para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos y alimentarse de un pan que no sacia". Y animó a los españoles a renovar su espíritu religioso: "Por tanto, he aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy". Sin olvidar el respeto al prójimo: "Porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano".
Tras el acto, los Reyes y sus hijas acompañaron a León XIV hasta la sacristía improvisada para que pudiera prepararse para la ceremonia
13. La Familia Real, asombrada ante la inmensidad del escenario y el río de fieles
Una imponente marea humana de un millón y medio de ciudadanos tomó el corazón de Madrid, dejando una estampa histórica que también llamó la atención de la Familia Real, que fue recibida con una atronadora ovación. Los Reyes y sus hijas estaban impresionados tanto por con el número de personas —en la despedida se escucha a Felipe VI decirle al Papa: "Madrid ha respondido bien"— como por el monumental escenario con el altar de Cibeles.
Al igual que hizo en Roma el año pasado, León XIV optó por sostener la custodia personalmente y llevarla por la calle de Alcalá bajo palio y sin la compañía de autoridades
Subieron al presbiterio para seguir la Misa del Corpus Christi, presidida por León XIV, y ya en su sitio de honor no ocultaron su asombro, intercambiando gestos de admiración al contemplar el interminable río de fieles y la grandiosidad de un escenario de 600 metros cuadrados.
La colosal estructura, diseñada por las arquitectas Cristina del Río Villegas y Concha Sánchez Maíllo, estaba coronada por un imponente Cristo de casi cinco metros de altura que maravilló a los propios monarcas.
En este fastuoso altar, arropado por más de 150 obispos y 1.600 sacerdotes, con ornamentos inspirados en la Almudena, el pontífice ofició una liturgia masiva que combinó una compleja logística de comunión con el estricto protocolo real, consolidando una jornada histórica en la que la espectacularidad del entorno y el fervor popular quedaron grabados para siempre en la memoria de nuestra Familia Real.
Durante la Eucaristía, León XIV alzó el cáliz, regalo de la Reina María de las Mercedes a las religiosas de la Asunción, una pieza sagrada cargada de historia que se custodia en la catedral de la Almudena y nunca había sido utilizada
14. El Papa bajo palio
O Fue impresionante (e histórico) ver al Papa llevando la custodia con el Santísimo Sacramento durante la procesión del Corpus Christi por la calle de Alcalá. No delegó el gesto, quiso llevar a Cristo entre miles de personas y en un Madrid transformado por su visita.
Lo dijo en su homilía: la fe no debe quedarse encerrada dentro de los templos. Era la primera vez que un Papa celebraba el Corpus Christi fuera de Italia, y muchos fieles se pusieron de rodillas ante la custodia cedida por la catedral de la Almudena.
Bajo el palio dorado portado por doce seminaristas, León hizo el recorrido de unos 600 metros caminando sobre las 16 alfombras efímeras de flores que llegaron desde Ponteareas. Una tradición española de más de dos siglos, en las que aparecían motivos eucarísticos, las llaves de San Pedro, la cruz y una concha de vieira, una referencia al apóstol Santiago, porque el Papa también es un peregrino. Le acompañaban obispos y cardenales, sacerdotes recién ordenados y niños de la Diócesis de Madrid que han hecho la Primera Comunión este año.
15. Un buen partido
A Antonio Banderas le siguieron dos nombres de oro del deporte español durante el encuentro "Tejer redes": la jugadora de bádminton Carolina Marín y la nadadora paralímpica Teresa Perales. Ambas, con el corazón en mano, se lamentaron de vivir en un mundo "obsesionado por el rendimiento y el éxito a toda costa, donde a veces parece que solo importa ganar dinero o batir récords", dijo Marín, quien señaló también que "lo más importante en cualquier pista debe ser siempre la persona.
El mundo del arte, la cultura, la economía y el deporte se reunieron con el Sumo Pontífice en un acto civil rompedor, durante el que le brindaron una gran ovación que le hizo emocionarse
El adversario no es un enemigo, sino un compañero de viaje indispensable; competir significa crecer con el otro, nunca contra el otro". Perales conmovió al pabellón al desnudarse ante el fracaso: "En la piscina, como en la vida misma, hay días amargos. Usted nos ha recordado que caer no es el final del camino. Caer no es nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hacen débiles, nos hace humanos. La verdadera victoria no es ser invencible, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás". Las deportistas se despidieron con un espontáneo "muchas gracias y buen partido en la vida", entregándole a León XIV una raqueta de bádminton.
Nadie quiso perderse el encuentro "Tejer redes", entre ellos, Tamara Falcó y su marido, Íñigo Onieva: "Al Papa le daría las gracias por su entrega", dijo la marquesa de Griñón
16. El taconeo de Sara Baras y el arte como lenguaje universal
A lo largo de su visita, el Papa León XIV ha desplegado un profundo conocimiento y una devoción genuina por la identidad cultural española. Desde su reivindicación de la mística del Siglo de Oro hasta su rendición absoluta ante el arte de Niña Pastori y Sara Baras, el Papa ha abrazado el talento español como un puente directo hacia lo espiritual.
La exjugadora de bádminton Carolina Marín, tres veces campeona mundial, y Teresa Perales, la deportista española más laureada de la historia de los Juegos Paralímpicos, regalaron al Papa una raqueta
En su gran encuentro con la sociedad civil en el Movistar Arena, confesó su inmensa admiración por "la huella de la creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad". La encargada de elevar la cultura nacional fue Sara Baras, bailaora y coreógrafa. Junto a su compañía de baile, interpretó un vibrante fragmento de Vuela, su aclamado espectáculo homenaje al genio Paco de Lucía. Y el cielo, representado en la Tierra por el obispo de Roma, le devolvió el gesto de la forma más humana posible, fascinado y visiblemente conmovido.
"Yo siempre digo que le bailo al cielo", confesaba la bailaora Sara Baras, que puso la nota artística al acto que cerró Rozalén con una emotiva interpretación
17. Antonio Banderas, "hechizado por Dios"
Para Banderas, no hay debate posible sobre la autoría del patrimonio histórico: "La Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad". El actor evocó las procesiones de Semana Santa, ese "poliedro multicolor de elegante belleza" y "ritual majestuoso de arte y fe".
Mencionó Godspell, el musical que produce y cuyo título tradujo como El hechizo de Dios. Mirando directamente a los ojos al pontífice, Banderas entregó su última confesión: "Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios".
Antonio Banderas emocionó al público con un discurso cargado de recuerdos personales, y culminó con una confesión: "He sido víctima del hechizo de Dios"
18. Una decisión rompedora: La Reina Sofía de blanco con traje pantalón
Se convirtió al catolicismo el año de su boda con el Rey Juan Carlos (1962) y ha conocido a todos los Papas. El primero, Juan XXIII, cuando aún era princesa, y el último, el séptimo, León.
Como Reina de España, siempre vistió de blanco, y ahora, aunque reinan Felipe VI y doña Letizia, sigue teniendo el privilegio histórico y lo ejerce. Y, además, con una sorpresa.
No acudió al encuentro con falda o vestido, sino con un traje de chaqueta, con remates de puntilla, y pantalón de su diseñador de cabecera, Alejandro de Miguel. No solo innova doña Letizia, un día antes la infanta Sofía también llevó un traje sastre y, ahora, le ha seguido su abuela.
Doña Sofía mantuvo un encuentro privado con el Papa, al que le acompañaron las infantas Elena y Cristina y tres de sus nietos, Victoria Federica, Pablo y Miguel Urdangarin, y después lo recibió en la catedral de la Almudena



































































