Más de 1.200.000 personas se han congregado en la misa del Papa León XIV en la plaza de Cibeles, donde se ha desplegado un dispositivo sin precedentes. Un acto multitudinario que ha sido retransmitido en todo el mundo y que en ¡HOLA! hemos vivido desde dentro. Hemos estado a escasos metros del altar, de casi 600 metros cuadrados, lo que nos ha permitido ver momentos que han pasado desapercibidos para el gran público, como los encuentros que han tenido los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía en la parte final del acto.
Después de la misa se ha llevado a cabo la procesión del Corpus Christi, que se ha dirigido hasta la Iglesia de San José, conocida como Iglesia de los Santos y con tres siglos de historia. "El Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios", ha dicho el Santo Padre, que ha caminado bajo un palio portado por 12 seminaristas en un camino adornado con 16 alfombras florales. En los aproximadamente 30 minutos que ha durado ese recorrido, los Reyes y sus hijas han protagonizado un momento de lo más cariñoso y cercano.
Don Felipe, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía se han quedado en el altar. Ha sido ahí cuando se ha producido un momento espontáneo al acercarse una niña que ha hecho una de las ofrendas en la misa. Quería saludarlos y ha aprovechado esos instantes más distendidos en los que las miradas estaban puestas en otra dirección. La pequeña, acompañada de familiares, ha sido solo la primera, y es que el resto de familias presentes, así como algunos sacerdotes, han ido sumándose poco a poco a esas conversaciones.
Leonor y Sofía han estado muy participativas en esos instantes, liderando las conversaciones y demostrando una vez más su vocación innata del deber. La escena era de lo más cotidiana y recordaba a esos encuentros entre vecinos y amigos que se producen cada domingos a las puertas de las iglesias. Solo que esta vez el templo era el Palacio de Cibeles y quien oficiaba la misa era la máxima autoridad del catolicismo.
Su próximo encuentro, dentro de tres días
Finalizado el acto, ha habido una despedida privada entre la Familia Real y el Papa, en el interior de la sede del Ayuntamiento. "Madrid ha respondido bien, ¡eh!", le ha dicho el monarca, visiblemente contento de cómo la ciudad se ha volcado en esta visita. Por su parte, doña Letizia le ha dicho : "Él irá también a Canarias a despedirle". Antes de volver a Roma, los Reyes y el jefe del Estado del Vaticano estarán juntos en Barcelona, en la misa que se celebrará el miércoles en la Sagrada Familia, la misma cita en la que se inaugurará la Torre de Jesucristo.







