RUTAS EN COCHE

El pueblo de Guadalajara que tiene un castillo del Cid, pinturas de Goya y donde puedes comer uno de los cabritos asados más famosos de la región


En el estreno de 'El Hormiguero', que arranca hoy su temporada 21, te descubrimos la localidad de la que el divulgador científico y tertuliano habla con tanto cariño.


Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara© Shutterstock
7 de septiembre de 2026 a las 19:00 CEST

Jorge Marrón Martín nació en Madrid, pero cuando menciona Jadraque en alguna de sus intervenciones en El Hormiguero, lo hace como quien habla de casa. Tiene familia aquí y él mismo hace referencia a él como “mi pueblo”, además de presumir de su castillo y de sus gentes. Le seguimos la pista por este rincón de Guadalajara.

Marron junto a Pablo Motos, Juan Ibáñez y Damián Mollá cogiendo fuerzas para la nueva temporada de 'El Hormiguero'.© Marron junto a Pablo Motos, Juan Ibáñez y Damián Mollá cogiendo fuerzas para la nueva temporada de 'El Hormiguero'.
Marron junto a Pablo Motos, Juan Ibáñez y Damián Mollá cogiendo fuerzas para la nueva temporada de 'El Hormiguero'.

Jadraque tiene bastante más que contar que su relación con Marron. Lo más notorio es su fortaleza, que domina el valle del Henares desde las alturas. Abajo, entre sus calles tranquilas y casas de piedra con escudos heráldicos, esperan una iglesia con un lienzo de Zurbarán, una pequeña sala donde pasaron sus días Jovellanos y Goya y restaurantes que tienen el cabrito asado como especialidad. Y todo esto, a 48 kilómetros de Guadalajara y a 110 kilómetros de Madrid, la distancia perfecta para plantearse una escapada para un día o una parada dentro de una ruta más amplia por la provincia.

EL CASTILLO DEL CID: VIGÍA DEL VALLE DEL HENARES

Desde muy lejos se ve el castillo de Jadraque, pues está en lo alto de un cerro, separado del pueblo y con el valle del Henares extendiéndose a sus pies. Tras abandonar la autovía A-2 a la altura del kilómetro 83, la carretera CM-1000 se acerca poco a poco a la fortaleza. Al divisarlo, el castillo sorprende más por sus dimensiones que por sus torres. Es un edificio enorme, de planta rectangular, con cuatro torreones en las esquinas y unos muros que todavía permiten imaginar el aspecto que tuvo cuando fue una residencia señorial.

Castillo de Jadraque, Guadalajara© Shutterstock
El castillo se levanta en el cerro donde antes hubo una fortaleza de origen andalusí.

Se conoce como Castillo del Cid, porque la tradición identifica Jadraque con el Castejón sobre el Henares del Cantar de Mio Cid y relaciona al Campeador con la conquista de la plaza en 1085. Pero el castillo que hoy se conserva es bastante posterior. En el cerro hubo una fortaleza de origen andalusí, aunque fue a finales del siglo XV cuando el Gran Cardenal Mendoza compró Jadraque y levantó sobre ella el castillo-palacio que ha llegado hasta nuestros días.

Ya no era solo una fortaleza para defenderse. Pedro González de Mendoza quiso también una residencia acorde con su posición, y eso se nota en una construcción más cuidada que la de muchos castillos medievales. El nombre del Cid tiene además otra explicación: su hijo, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, recibió de los Reyes Católicos el título de conde del Cid.

Castillo del Cid, Jadraque, Guadalajara© Shutterstock
Desde la oficina de turismo se organizan visitas guiadas al Castillo del Cid.

El castillo pasó después por distintas manos hasta que el Ayuntamiento de Jadraque lo compró en una subasta pública, en 1888, por 305 pesetas. Hoy es propiedad municipal y sigue siendo el gran punto de referencia del pueblo. El acceso es gratuito, y los fines de semana desde la oficina de turismo se organizan visitas guiadas a las 12:00.

Pero lo mejor de la visita a la fortaleza está fuera, junto a las murallas. Jadraque queda abajo y, al otro lado del valle, se extienden las sierras y los campos de Guadalajara. Apenas hay construcciones que corten la vista. Desde este cerro se entiende enseguida por qué este fue durante siglos un lugar desde el que controlar el territorio.

Entrada a la iglesia de San Juan Bautista de Jadraque, Guadalajara© Shutterstock
Iglesia de San Juan Bautista.

DEL ARTE DE ZURBARÁN AL REFUGIO DE JOVELLANOS Y GOYA

Al bajar del centro, la iglesia de San Juan Bautista guarda en su interior una gran sorpresa: un lienzo de Zurbarán, Cristo recogiendo sus vestiduras después de la flagelación, que llegó hasta aquí gracias a la familia Mendoza. El templo conserva además una talla de Cristo crucificado, atribuida a Pedro de Mena, y el Cristo con la Cruz Acuestas, atribuida a Montañés, patrón de Jadraque.

A pocos pasos, en la calle Mayor, está la casa-palacio de la familia Arias de Saavedra, que acoge la oficina de turismo, dos espacios expositivos —el Museo de la Guarnicionería y el Despacho de Ochaíta— y la llamada Saleta de Jovellanos, una pequeña estancia que descubre un episodio mucho más personal de la historia del pueblo. Gaspar Melchor de Jovellanos pasó aquí varios meses en 1808, después de regresar a España y mientras el país estaba inmerso en la Guerra de la Independencia. Fue también por entonces cuando Francisco de Goya visitó al insigne escritor y dejó en sus paredes unas pinturas que hoy se atribuyen al artista de Fuendetodos.

Saleta de Jovellanos, Jadraque, Guadalajara
Saleta de Jovellanos.

Otras dos casonas hidalgas destacan en el conjunto: la Casa de las Cadenas, también conocida como de la Inquisición, en cuya fachada se contempla el escudo del Santo Oficio y donde pasó una Nochebuena la reina Isabel de Farnesio, y la casona de la calle San Juan, la más antigua del pueblo, con un llamativo alero y el escudo de la familia Castilla, como tantos otros que se descubren paseando por las calles de Jadraque.

SABOR ALCARREÑO

Jadraque huele a leña y a asado a la hora de comer. El protagonista es el cabrito, dorado por fuera y tierno por dentro, que sale del horno para llegar a la mesa en cazuela de barro. La salsa jadraqueña, preparada con vinagre y plantas aromáticas, es el acompañamiento que le da su sabor más característico. Es un plato contundente, de los que piden pan, un buen vino y tiempo para la sobremesa.

Cabrito asado© Shutterstock
Cabrito asado.

Para probarlo están Justi, Cuatro Caminos, El Castillo y Alto Rey, cuatro direcciones donde el cabrito ocupa un lugar destacado. Y mientras llega la cazuela, se pueden compartir unos torreznos, morcilla, choricitos o bacalao, los otros sabores que no faltan a la mesa en Jadraque.

Camino del Cid, Guadalajara
Camino del Cid.

QUÉ VER EN EL ENTORNO DE JADRAQUE

Desde el pueblo se puede seguir el Camino del Cid, que atraviesa estas tierras por el antiguo camino de frontera. La ruta está señalizada como GR-160 y la siguiente etapa lleva hasta Mandayona, unos 20 kilómetros después, entrando poco a poco en el valle del río Dulce. No hace falta hacerla entera para disfrutarla: basta con echarse a andar un rato para dejar atrás las casas y encontrarse con el paisaje de campos, cerros y pueblos pequeños que rodea Jadraque.

Pelegrina, en el barranco del río Dulce, Guadalajara© Shutterstock
Pelegrina, en el barranco del río Dulce.

Pero si hay una excursión que merece la pena hacer, es la del Barranco del Río Dulce. Está a unos 20 kilómetros y el cambio de paisaje es inmediato. El río ha ido abriendo una estrecha garganta entre paredes de roca caliza, por donde discurre un camino sombreado de chopos, sauces y sabinas. Se puede recorrer a pie desde Pelegrina, un pequeño pueblo encaramado sobre el barranco y coronado por las ruinas de su castillo. Desde allí parte una ruta circular de unos 4 kilómetros que baja hasta el río y se adentra en la hoz. El recorrido permite acercarse a los cortados calizos y, en temporada de lluvias, contemplar la cascada del Gollorio, un salto de unos 20 metros que se precipita por la pared del barranco.

Es también el paisaje de Félix Rodríguez de la Fuente, que encontró aquí uno de sus escenarios habituales para filmar sus documentales sobre la fauna ibérica, como recuerda el mirador dedicado a él donde, con un poco de suerte, pueden verse buitres sobrevolando estos cielos.