Cuando el calor aprieta, no siempre hay que poner rumbo al mar. La provincia de Cuenca esconde piscinas naturales, playas de interior y parajes de aguas cristalinas donde refrescarse en plena naturaleza y descubrir una de las caras más sorprendentes del verano.
Cortados de Villalba de la Sierra, el impresionante cañón del Júcar y el Ventano del Diablo
Desde la ciudad de Cuenca apenas se tarda media hora en coche (por la CM-2110) hasta llegar a estos cortados que el río Júcar ha excavado, formando uno de los paisajes más impresionantes de la provincia. Situados en Villalba de la Sierra, se elevan decenas de metros sobre el cauce, formando un espectacular cañón donde puedes darte un baño.
La mejor forma de descubrirlo es acercándose al Ventano del Diablo, un mirador natural abierto en la roca desde el que se obtiene una panorámica privilegiada sobre el valle del Júcar.
Aunque en algunos remansos del río es frecuente ver a gente refrescándose durante el verano, este no es un espacio concebido como zona de baño. Muy cerca parten varias rutas de senderismo y vías ferratas para quienes quieran prolongar la jornada.
Tip del experto: Continúa la jornada en la Ciudad Encantada de Cuenca, a tan solo 15 kilómetros, un imprescindible en la provincia.
© ShutterstockLas Chorreras del río Cabriel, un espectacular paraje de cascadas y pozas de aguas turquesas
Pocos lugares en Castilla-La Mancha generan tanto efecto sorpresa como Las Chorreras de Enguídanos, un paraje natural modelado durante siglos por el río Cabriel que encadena cascadas, rápidos y pozas de un intenso color turquesa que recuerdan más a algunos rincones del Pirineo que al interior de la península. El recorrido discurre entre estrechos cañones de roca caliza y una frondosa vegetación de ribera, convirtiéndose en una de las excursiones más espectaculares de la Serranía de Cuenca.
Se encuentran a apenas cinco kilómetros de Enguídanos, en el extremo oriental de la provincia, y el acceso se realiza por una pista forestal y un sendero perfectamente señalizado. Conviene llevar calzado adecuado, ya que algunos tramos son irregulares y resbaladizos. Aunque durante años fue un lugar habitual para el baño, actualmente las pozas permanecen cerradas al baño por motivos de seguridad, debido al riesgo de desprendimientos tras los episodios de lluvias torrenciales. Aun así, merece la pena acercarse para contemplar la fuerza del agua abriéndose paso entre la roca y refrescarse solo estando cerca.
Tip del experto: si puedes elegir, visita Las Chorreras entre semana y a primera hora de la mañana. La luz entra de forma lateral en el cañón y realza el color esmeralda del agua, además de permitir disfrutar del recorrido con mucha más tranquilidad. Después, reserva un rato para pasear por el pequeño pueblo de Enguídanos.
© ShutterstockLaguna del Tobar, una de las mejores zonas de baño de la Serranía de Cuenca
En un territorio dominado por hoces y ríos de montaña, la Laguna del Tobar constituye una auténtica rareza geológica. Situada junto al pequeño pueblo de El Tobar, esta laguna de origen kárstico sorprende por el intenso color de sus aguas y por el anfiteatro natural de pinares y paredes calizas que la rodean.
La laguna cuenta con una zona habilitada para el baño, lo que la convierte en una de las mejores alternativas para quienes buscan escapar del calor. El acceso es sencillo desde Beteta por la CM-210 y dispone de áreas donde descansar junto al agua.
Su ubicación permite completar fácilmente la jornada con la visita a Beteta, uno de los pueblos con más encanto de la Serranía, o acercarse al cercano nacimiento del río Cuervo.
Tip del experto: el agua mantiene una temperatura bastante fresca incluso en pleno agosto. Si buscas un baño agradable, las primeras horas de la tarde suelen ser el mejor momento y, si se puede evitar el fin de semana, mejor.
© ShutterstockEmbalse de Buendía, una playa perfecta en el interior
Quienes piensan que un embalse no puede competir con una playa probablemente no conocen Buendía. Sus enormes dimensiones, las pequeñas calas que aparecen entre los pinares y el intenso color azul del agua han convertido este rincón del norte de Cuenca en uno de los destinos estivales favoritos para quienes buscan naturaleza sin las aglomeraciones del litoral.
Existen varias zonas para el baño y los deportes náuticos, especialmente en los alrededores de El Poblado y La Cespera, donde el acceso resulta cómodo y las orillas permiten pasar el día con tranquilidad. Desde Madrid apenas se necesitan dos horas de carretera, lo que explica que sea una escapada muy popular durante los fines de semana de verano.
Tip del experto: si puedes, quédate hasta el atardecer. La luz sobre el embalse hace que el paisaje cambie por completo.
Muy cerca comienza la Ruta de las Caras, un sorprendente itinerario entre pinares donde más de una veintena de esculturas monumentales han sido talladas directamente sobre la roca arenisca.
© ShutterstockEmbalse de La Toba, aguas tranquilas entre pinares en plena Serranía de Cuenca
Rodeado por densos pinares y montañas, el embalse de La Toba, con sus aguas limpias y el entorno prácticamente intacto, es uno de los mejores espacios para refrescarse en verano.
Se encuentra muy cerca del pequeño pueblo de La Toba, en pleno corazón de la serranía. El acceso por carretera es sencillo y las zonas habilitadas permiten tanto bañarse como practicar actividades como el piragüismo o el paddle surf (piraguasencuenca.com).
La visita puede completarse con una parada en Uña, uno de los pueblos más bonitos del parque natural, o acercándose hasta el Nacimiento del río Cuervo.
Tip del experto: lleva prismáticos si te gusta la observación de aves. Todo este sector de la Serranía de Cuenca es un magnífico lugar para avistar rapaces y otras especies.
© ShutterstockEmbalse de Alarcón, un rincón para bañarse junto a uno de los pueblos más bonitos de Cuenca
Rodeado de pinares y suaves lomas, este gran lago artificial se ha convertido en uno de los destinos favoritos para quienes buscan una jornada de naturaleza combinando baño, deportes acuáticos y patrimonio. Varias de sus orillas permiten disfrutar del agua durante el verano, aunque conviene informarse previamente sobre las zonas más adecuadas según el nivel del embalse.
Pero la verdadera sorpresa está muy cerca. El pueblo de Alarcón, considerado uno de los conjuntos históricos más bonitos de Castilla-La Mancha, merece por sí solo el viaje. Su castillo medieval –hoy convertido en parador–, las murallas y las calles empedradas conservan el ambiente de una villa fortificada suspendida sobre un meandro del río Júcar.
Tip del experto: antes de marcharte, acércate al mirador del castillo al atardecer. Las vistas sobre el embalse y el casco histórico son de las más espectaculares.
© ShutterstockLaguna de Uña, un oasis natural rodeado de montañas y senderos
Rodeada por paredes calizas y un frondoso cinturón de vegetación, esta laguna situada a una media hora en coche de Cuenca capital (por la CM-2105) ofrece una de las postales más reconocibles del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y un excelente refugio para escapar del calor durante los meses de verano.
Un agradable sendero bordea parte de la laguna y permite observar aves acuáticas y, con un poco de suerte, algún buitre leonado sobrevolando los cortados. El baño no está permitido, ya que se trata de un espacio protegido de gran valor ecológico, pero la proximidad del agua, la sombra de los pinares y la tranquilidad del entorno hacen que la sensación de frescor esté garantizada.
Tip del experto: el mejor momento para recorrer la laguna es a primera hora de la mañana o al caer la tarde, cuando la luz se refleja sobre el agua y el entorno recupera toda su calma tras la llegada de visitantes durante el mediodía.
© ShutterstockHoces del Cabriel, un paraíso fluvial
El río Cabriel está considerado uno de los más limpios de Europa y recorrer sus hoces permite entender por qué. El agua avanza entre paredes calizas, bosques mediterráneos y pequeñas playas de cantos rodados, dibujando un paisaje de enorme valor ecológico.
El tramo conquense, especialmente en las proximidades de Víllora y Minglanilla, ofrece numerosos senderos y miradores desde los que contemplar el cañón fluvial. En algunos puntos es habitual ver a visitantes refrescándose, aunque únicamente en las zonas donde el baño esté permitido y siempre respetando las indicaciones del parque, ya que se trata de un espacio protegido.
Además de su riqueza paisajística, las Hoces del Cabriel son un magnífico destino para practicar actividades como el senderismo, el piragüismo o el rafting en los tramos autorizados, lo que convierte la escapada en una opción perfecta para quienes buscan un verano activo.
Tip del experto: evita las horas centrales del día si vas a caminar. Los senderos ofrecen poca sombra en algunos tramos y las mejores fotografías del cañón se consiguen con la luz suave de primera o última hora.
© ShutterstockRío Escabas (Priego), pozas y aguas cristalinas
El río Escabas es uno de esos secretos que los habitantes de la zona conocen bien desde hace años, con sus aguas transparentes, el intenso color verde de la vegetación y las pequeñas pozas que aparecen entre las rocas.
Uno de los tramos más recomendables se encuentra en las inmediaciones de Priego, donde el río discurre encajonado entre pinares y formaciones calizas. Dependiendo del caudal, es posible encontrar remansos ideales para refrescarse.
La excursión puede completarse con una visita al casco histórico de Priego y pasear por sus calles porticadas o descubrir la iglesia de San Nicolás de Bari. Si la jornada termina con hambre, una buena opción es probar la cocina serrana en alguno de los restaurantes del centro, donde no suelen faltar el morteruelo, el ajoarriero o los guisos tradicionales.
Tip del experto: lleva escarpines si piensas entrar en el agua. El fondo es pedregoso y, además de resultar más cómodo, evitarás resbalones en las zonas de roca caliza húmeda.
© ShutterstockEntre cascadas y bosques: el río Cuervo
Hay pocos lugares en España donde el agua sea la auténtica protagonista del paisaje y el nacimiento del río Cuervo es uno de ellos. Declarado Monumento Natural, este rincón de la Serranía de Cuenca sorprende por la sucesión de cascadas que se deslizan sobre formaciones de toba cubiertas de musgo, creando una imagen que cambia con cada estación y que, durante el verano y gracias a la cercanía del agua el paseo se convierte en una de las excursiones más refrescantes de la provincia.
A unos dos kilómetros de Vega del Codorno, junto a la CM-2106, se encuentra un sendero circular de apenas kilómetro y medio, apto para la mayoría de los visitantes. Aunque el entorno invita a acercarse al agua, no está permitido el baño, ya que se trata de un monumento natural y espacio protegido, algo que no quita atractivo a la visita que se realiza caminando junto al murmullo constante del río, suficiente para olvidarse del calor.
Tip del experto: merece la pena continuar la ruta hasta Tragacete y comer en alguno de los restaurantes de cocina tradicional especializados en carnes de caza, setas y productos de temporada.
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