El verano siempre invita a hacer las cosas de otra manera. Cambiamos los horarios, el maquillaje se vuelve más sencillo y hasta el pelo pide un descanso de secadores, planchas y visitas constantes a la peluquería. Porque sí, el sol, el cloro y la sal hacen de las suyas, pero eso no significa que haya que renunciar a un color bonito durante toda la temporada. La clave está en elegir bien desde el principio.
La buena noticia es que las tendencias también juegan a nuestro favor. Atrás quedaron los tonos que obligaban a retocar la raíz cada pocas semanas y las mechas demasiado marcadas que perdían el efecto a la mínima. Este verano triunfan los colores luminosos, naturales y llenos de matices cálidos que envejecen bien con el paso de las semanas. El resultado es una melena que sigue viéndose cuidada incluso cuando las vacaciones se alargan más de la cuenta.
Es uno de esos rubios que nunca pasan de moda porque iluminan el rostro sin resultar excesivos. Su mezcla de matices cálidos consigue un acabado muy natural que, además, disimula mejor el crecimiento de la raíz que otros rubios más platinos. La clave principal está en mantener cierta profundidad en la base para que el color evolucione de forma bonita durante todo el verano.
Quienes prefieren los tonos intensos y profundos también tienen un gran aliado para los meses de calor. El marrón chocolate aporta brillo, sensación de densidad y un aspecto muy saludable, incluso cuando el cabello sufre más. Además, al no requerir retoques constantes, conserva mejor su intensidad y resulta mucho más sencillo de mantener que otros colores más claros.
Ni demasiado claro ni demasiado oscuro, ahí es donde se encuentra gran parte del éxito de este estilo. Un tono que aporta dimensión sin transformar por completo la base natural. Los delicados reflejos de luz consiguen ese efecto de melena recién salida de la peluquería, pero con un acabado mucho más natural. Lo mejor es que, a medida que crece, sigue viéndose favorecedor.
Lejos de endurecer las facciones, un negro bien trabajado puede convertirse en uno de los colores más sofisticados para verano. El secreto está en potenciar el brillo para que la luz se refleje sobre el cabello y evitar que el tono se vea apagado. Al tratarse de un color uniforme,apenas requiere mantenimiento más allá de conservar la hidratación para que mantenga ese efecto espejo tan elegante.
Si existe una técnica que sigue reinando cuando llega el buen tiempo, esa es el balayage. Este método apuesta por un degradado suave entre la raíz y las puntas que permite espaciar muchísimo las visitas a la peluquería. Con el paso de las semanas, el crecimiento resulta prácticamente imperceptible y eso es un puntazo. Además, el cabello gana movimiento y luminosidad sin perder naturalidad.
Cada verano gana nuevas adeptas porque demuestra que no hace falta convertirse en rubia para aportar luz al rostro. El moreno iluminado mantiene la esencia del cabello oscuro, pero incorpora reflejos estratégicos que suavizan las facciones y crean un efecto mucho más fresco. El resultado es elegante, favorecedor y muy fácil de mantener incluso durante las semanas de vacaciones.
Los tonos cobrizos viven uno de sus mejores momentos. Esta versión en tendencia consigue que el color resulte de lo más natural. Las babylights aportan pequeños puntos de luz repartidos por toda la melena que crean profundidad y evitan el efecto uniforme. Así, el cabello refleja mucho mejor la luz y el crecimiento pasa mucho más desapercibido entre los diferentes matices.
Este look crea un degradado tan suave que resulta imposible distinguir dónde empieza un tono y termina el siguiente. Aquí los matices caramelo se funden con la base creando una melena llena de movimiento, profundidad y brillo. Además de favorecer a prácticamente a todos los tonos de piel. Son de las mechas que mejor envejecen sin retoques y con el paso de las semanas.
La opción perfecta para quienes buscan aportar calidez a su melena sin caer en un pelirrojo demasiado intenso y llamativo. Los reflejos dorados aportan luz, suavizan el conjunto y consiguen que el color mantenga un aspecto vibrante incluso después de varios días de playa o piscina. Una elección muy favorecedora que sigue ganando belleza conforme los días de verano van pasando.
La mezcla entre rubio y castaño continúa siendo una de las apuestas más inteligentes para quienes buscan un cambio que no implique grandes retoques. Los matices miel aportan luminosidad, simulan volumen y hacen que la transición entre la raíz y el resto del cabello sea muy natural. No es casualidad que siga siendo uno de los colores favoritos de quienes quieren olvidarse del mantenimiento durante una temporada.
Elegir un color de bajo mantenimiento es solo el primer paso.Los pequeños gestos del día a día también marcan la diferencia. Por ejemplo, aclarar el cabello con agua dulce después de la piscina o del mar. Utilizar un champú nutritivo que respete el color. Reducir al mínimo el uso de herramientas de calor. Aplicar unas gotas de aceite o sérum en las puntas para mantener el brillo. Tampoco conviene olvidar la importancia y eficacia de los sombreros o pañuelos durante las horas de más sol. Son detalles sencillos, pero que consiguen que el color se conserve bonito durante mucho más tiempo.